John Stockton (izquierda) y José “Piculín” Ortiz se encontraron en el coliseo Mario “Quijote” Morales, de Guaynabo.
John Stockton (izquierda) y José “Piculín” Ortiz se encontraron en el coliseo Mario “Quijote” Morales, de Guaynabo. (David Villafane/Staff)

Guaynabo - La última vez que José “Piculín” Ortiz y John Stockton se vieron fue en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, donde el excentro jugó por Puerto Rico y el otrora armador con el “Dream Team” de Estados Unidos.

Unos 29 años después, los excompañeros se reencontraron en el coliseo Mario “Quijote” Morales para el encuentro entre los Vaqueros de Bayamón y los Mets de Guaynabo, equipo donde juega David, uno de los hijos del miembro del Salón de la Fama de Baloncesto.

El encuentro fue muy ameno. Se dieron la mano y se abrazaron efusivamente. Stockton le dijo que su español “no es muy bueno” entre carcajadas. En una bolsa de regalo, Ortiz le trajo quenepas al estadounidense.

”La última vez que lo vi, me parece fue en Barcelona 1992. Me había ido recién de Utah y nos vimos y hablamos. Me alegra mucho que su hijo esté aquí y su hija también (Laura con la Montañeras de Morovis en el BSNF). Me da mucho gusto saludarlo”, compartió Ortiz.

Piculín Ortiz le llevó una bolsa de quenepas a John Stockton.
Piculín Ortiz le llevó una bolsa de quenepas a John Stockton. (David Villafane/Staff)

Stockton, considerado como uno de los mejores 50 jugadores en la historia de la NBA, jugó 19 años con el Jazz de Utah. Ortiz, quien es integrante del Salón de la Fama de FIBA, hizo su debut en la mejor liga del mundo en 1988 en Utah y estuvo hasta 1990 antes de establecerse en el baloncesto europeo.

Con el Jazz, jugó 64 partidos.

En un aparte con El Nuevo Día, Ortiz recordó su breve estadía con el Jazz al lado del líder de asistencias y cortes de balón de todos los tiempos en la NBA.

”Es maravilloso estar con una leyenda. Es muy humano. Considero que fue muy profesional, pero como ser humano excelente. Considero que en el poco tiempo que estuve allí me trató muy bien, al igual que su familia completa”, compartió.

Ortiz señaló que siempre debió estar atento a los pases fugases de Stockton en el tabloncillo.

”El único consejo que me dio fue que si corriendo en la cancha no lo miraba, me iba a dar con la bola en la cara (ríe). Eso jamás se me olvida. Era vacilando, pero era la realidad. Si no lo miraba el balón iba para mi cara”, recordó.

El dúo no se veía desde las Olimpiadas de Barcelona 1992.
El dúo no se veía desde las Olimpiadas de Barcelona 1992. (David Villafane/Staff)

Stockton lleva una semana en la isla. Asistió al Juego de Estrellas del BSN en el coliseo Manuel “Petaca” Iguina, de Arecibo, donde su hijo participó con el Team Benito. El lunes, fue hasta Morovis para ver a su hija jugar.

Ortiz espera que, si la agenda no está muy llena, se dé la vuelta por su pizzería en Lajas.

”No sé si pueda llegar. Ojalá pueda darse la vuelta. Le tendré que preguntar. Él es bastante normal y sencillo así que, por supuesto, la invitación va, y si hay que enseñarle La Parguera y la playa, pues con mucho gusto”, dijo.

Fue grandioso

Durante el medio tiempo del partido, Stockton declaró a El Nuevo Día su emoción de ver a Ortiz luego de casi tres décadas. No tenía idea que se encontraría con el boricua.

“Fue grandioso. Fue una sorpresa total. Aparentemente, alguien sabía que él venía, pero yo no tenía idea. De momento, se para esta montaña de hombre frente a mí y dije: ‘Lo conozco’. Y era José. Fue genial recordar buenos tiempos”, expresó Stockton.

¿De qué hablaron?, le preguntó El Nuevo Día.

“Es personal”, sonrió el 10 veces Jugador Todo Estrella de la NBA.

”Hay amistad y mucho respeto desde hace mucho tiempo. Dios, han pasado 30 años. Fue genial verlo. Para mí, hablando de baloncesto, recuerdo más la amistad con mis compañeros de equipo que el juego de baloncesto. El yendo a mi casa a comer con su esposa. Fueron muchos momentos buenos fuera de la cancha”, añadió.

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