Ysmael Romero se ha convertido en una de las figuras principales del BSN con los Vaqueros de Bayamón.
Ysmael Romero se ha convertido en una de las figuras principales del BSN con los Vaqueros de Bayamón. (BSN)

La noticia de la posible integración del delantero cubano Ysmael Romero al Equipo Nacional es vista con buenos ojos por figuras del básquet boricua, especialmente ante la escasez de altura y fuerza en la pintura en el conjunto patrio por los pasados años.

La Federación de Baloncesto local anunció el pasado lunes que comenzó los trámites para naturalizar al jugador nacido Santa Clara, Cuba. El organismo boricua ya recibió la aprobación de la Federación Cubana de Baloncesto y del propio Romero para comenzar el proceso que ahora está en manos de FIBA.

Romero, de 30 años, desertó en 2012 durante la visita del seleccionado cubano a la isla para el torneo Centrobasket. En los últimos años se ha convertido en una de las figuras principales del Baloncesto Superior Nacional (BSN) con los Vaqueros de Bayamón por su fogosidad en las tablas. Debutó en el torneo local en 2016 con los Atléticos de San Germán, ganando el premio de Novato del Año. Juega como nativo en el BSN por sus años de residencia en Puerto Rico.

“Creo que es un tipo de jugador que puede ayudar en cualquier selección, más a la de nosotros porque no tiene hombres altos”, dijo Flor Meléndez, exmentor del quinteto patrio. “Será de gran ayuda. Cualquier jugador alto que venga a ayudar, no importa la edad, es bueno”, agregó.

Desde el retiro de José “Piculín” Ortiz, Puerto Rico no ha tenido una estrella en el poste. En la última década, canasteros espigados como Peter John Ramos, Ricky Sánchez, Ramón Clemente y Jorge Bryan Díaz han lucido en la línea frontal, pero no al nivel de Ortiz, de 6′11″ de estatura.

George Conditt IV, de 22 años y 6´9´´ pies, dio esperanzas para la posición de altura durante el pasado Repechaje Olímpico en Serbia. Agregar a Romero, de la misma, estatura, en la cuatro junto a Isaiah Piñeiro en la tres es un plus.

“Es un jugador universal en la cuatro y cinco, con rapidez en el contrataque que seguirá trabajando sus herramientas de juego. Defensivamente, puede brindar muchas alternativas. Es un acierto bien grande para nosotros porque hemos tenido un dolor de cabeza con los hombres grandes”, indicó Tony Ruiz, exdirigente del BSN y actual técnico en República Dominicana con los Cañeros del Este.

“Con Romero, el juego puede cambiar en magnitud, ya que trae mucha energía. Junto a Piñeiro, la pintura está más sólida. Con 30 años, hay que sacarle provecho. Es una bendición. Romero es parte de nosotros. Estudió aquí (Universidad AGM), vive aquí. Todos los países lo hacen (nacionalizar), ¿por qué nosotros no? Tenemos la necesidad y el jugador está frente a nosotros. Hay que aprovecharlo”, agregó Ruiz.

Para Edgar Padilla, exjugador de la Selección Nacional, conseguir a Romero, en su opinión, es uno de los mayores aciertos del programa en los últimos años.

“Es un muchacho que ha trabajado duro y ha mejorado significativamente. Ya tenía unas destrezas y características que no se pueden enseñar, como la altura, la fuerza, como brinca, como corre la cancha. Así que es una de las mejores noticias que nuestro Equipo Nacional ha recibido en los últimos años, poder suplir esa posición que tan difícil ha sido llenar con un jugador como Romero”, dijo Padilla.

De aprobarse el cambio de nacionalidad por FIBA, Romero estaría debutando con la Selección en la primera ventana clasificatoria para el Mundial 2023 en noviembre.

Una solución a corto plazo

Aunque el reclutamiento de Romero es una noticia positiva, Meléndez advirtió que el impacto del canastero será temporero y no puede quedar en el olvido el desarrollo de jugadores altos en Puerto Rico.

“Es positivo, pero hay que organizar programas dirigidos a desarrollar jugadores para la Selección. Mientras no haya programa, seguiremos remendando”, apuntó Meléndez, quien estuvo por última vez al mando de la Selección desde 2011 a 2013.

“En este momento va a ayudar muchísimo. Pero su futuro con la Selección será de un ciclo, cuidado si dos si juega todavía a los 38 años. Estamos mirando el presente. Es una pastilla para el dolor de cabeza del hombre grande”, recalcó.

Meléndez recordó el caso del centro de los Brujos de Guayama Kleon Penn. En 2013, FIBA denegó su participación con Puerto Rico porque perjudica el programa de desarrollo de Islas Vírgenes.

“Yo lo recomendé a Santurce y a la Selección antes y nadie hizo caso. Terminó jugando en el BSN, en vez de hacerlo al revés. Y he dicho en el pasado que tenemos que ir a otros países a buscar jugadores para desarrollarlos”, comentó Meléndez.

En Puerto Rico, Meléndez corrió por ocho años el programa Altura, que le dio taller a figuras como Ramos, Sánchez, Alex Galindo, Luis “Pelacoco” Hernández, Iván López y William Orozco. En la actualidad, el dirigente de 74 años corre un programa similar con el programa de selecciones de Panamá.

Padilla, por su parte, apuesta también a continuar buscando talento en el exterior.

“El baloncesto está globalizado. El Equipo Nacional tiene que buscar las mejores alternativas dentro de las mejores herramientas posibles que tiene para poder tener el mejor equipo representando nuestro país. Así es que lo debemos ver, en mi opinión”

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