El versátil jugador de los Dodgers de Los Ángeles quien cruzó palabras brevemente en el terreno con el dirigente de otro bando, Alex Cora, y uno de sus coaches en los Medias Rojas, Ramón Vázquez, tuvo en 2018 su mejor temporada, y mucho tuvo que ver con que jugó casi a diario.

Boston - El versátil jugador de los Dodgers de Los Ángeles, el puertorriqueño Enrique “Kike” Hernández, no exagera cuando dice que está dispuesto a jugar de catcher si así se lo pidieran en la Serie Mundial, que comienza esta noche a las 8:09 en el Fenway Park de Boston.

Después de todo, en la temporada regular en 2018 se empleó en ocho posiciones distintas, incluyendo las cuatro del cuadro interior. Y no bastó, pues hasta actuó como lanzador tirando un tercio de entrada.

Así que cuando se canta disponible para jugar donde sea, hay que tomarlo en serio. Pero no es que en esencia el boricua esté satisfecho con jugar tantas posiciones, pues aún anhela tener su espacio fijo en el campo, tras cinco temporadas en Grandes Ligas.

Sin embargo, Hernández está celebrando el hecho de volver a una Serie Mundial, después que su equipo enfrentó en la pasada a los Astros de Houston, perdiendo en siete juegos.

Yo quiero jugar todos los días. Jugar todas las posiciones, y jugarlas bien. Como quien dice, es una navaja de doble filo porque no me puedo establecer en una. Si me preguntas cuál sería mi sueño, mi sueño sería jugar en Grandes Ligas como siore o segunda, pero mientras el hacha va y viene, si ellos dicen el año que viene que voy a jugar todos los días, pero en una posición diferente (cada día), pues estoy bien con eso. Lo que quiero es jugar”, dijo Hernández en un aparte ayer con El Nuevo Día, previo a la sesión de práctica de bateo de los Dodgers.

Hernández, quien cruzó palabras brevemente en el terreno con el dirigente de otro bando, Alex Cora, y uno de sus coaches en los Medias Rojas, Ramón Vázquez, tuvo en 2018 su mejor temporada, y mucho tuvo que ver con que jugó casi a diario.

Tuvo su mayor total de partidos en cinco temporadas, con 145, lo que le permitió incrementar su total de hits con 103 (por primera vez más de 100). Su promedio de .256 en bateo no ha sido su mejor, pero al ser su primera campaña completa compensa, sobre todo por el hecho de que venía de dos años en que bateó apenas .190 y .215.

Y como si fuera poco, también mejoró sus números de poder, conectando 21 cuadrangulares. Su mayor cifra anterior habían sido 11, en 2017.

Tras esa demostración, que también incluyó sus mejores estadísticas en carreras anotadas, con 67, y en empujadas, con 52, a Hernández solo le interesa aprovechar su momento en la Serie Mundial, no importa dónde juegue. Ya, según dijo, tendrá tiempo para exigir una posición el día que le toque negociar un contrato cuando sea agente libre.

Estamos en la Serie Mundial. Voy a ‘catchear’ si tengo que ‘catchear’. Por eso no estoy preocupado ahora. Lo que quiero es ganar una Serie Mundial, ya sea de primer bate, de tercero, cuarto, noveno, o de cheerleader”, agregó bromeando. “Lo que quiero es un anillo”.

“Sabía que los últimos dos años no habían sido muy fáciles que digamos. Pero yo diría que los playoffs que tuve el año pasado, me ayudaron un poquito a traerme la confianza de nuevo. Le di duro al entrenamiento y trabajamos mucho en el bateo. Al final del día lo que quería era la oportunidad de jugar todos los días, y gracias a Dios me dieron un poquito más de oportunidad este año”, agregó el jugador, quien durante su gran actuación de octubre del año pasado, tuvo un juego de tres cuadrangulares cuando los Dodgers apalearon 11-1 a los Cachorros, en el partido que resultó decisivo en la Serie de Campeonato de la Nacional y eliminó a Chicago.

Aquí no hay mañana. Es borrón y cuenta nueva. Es la Serie Mundial. Lo que pasó en la temporada ya no vale nada, es lo que pase desde mañana (hoy)”, concluyó.


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