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Orlando “Peruchín
Orlando “Peruchín" Cepeda durante un evento realizado en diciembre pasado en la concha acústica de Yabucoa. (GFR Media)

El expelotero boricua, Orlando “Peruchín" Cepeda, fue ingresado de emergencia anoche a un hospital de Bay Area, en San Francisco. 

Francisco “Paco” Figueroa, amigo cercano de Cepeda, confirmó a El Nuevo Día que Cepeda sufrió una caída anoche y que su condición es delicada. Figueroa detalló que conversó con uno de los hijos de Cepeda, quien le explicó que Peruchín se cayó en el estacionamiento del gimnasio mientras se dirigía a su automóvil. 

“Desconocemos la razón de la caída, pero al caer se impactó la cabeza con el pavimento. Está delicado y está entubado. Sufrió un golpe severo en el cráneo, están realizándole todos los exámenes. Están esperando que llegue uno de los neurólogos más reconocidos de San Francisco para atenderlo”, detalló Figueroa, quien ayer mismo conversó telefónicamente con Cepeda.

“Estaba contento, me había comentado que anoche estaría en el gimnasio”.

El apodado "Baby Bull" es el segundo de los cuatro miembros del Salón de la Fama del Béisbol de la isla. Cumplió 80 años y vive en Fairfield, California.

Cepeda, el segundo de tres hermanos, nació en Ponce, de una familia humilde en la que se respiraba béisbol. Su padre, Pedro “Perucho” Cepeda, fue un destacado pelotero en la liga invernal boricua y en toda América Latina, al punto de ser considerado uno de los mejores de su generación. Sin embargo, nunca jugó en Estados Unidos debido a que estaba prohibida la participación de negros en las Grandes Ligas.

Peruchín, sin embargo, sí cruzó el ‘charco’ para probarse con los mejores del béisbol estadounidense y logró convertirse en uno de ellos. Fue firmado por la organización de los Gigantes de Nueva York, pero confrontó muchos problemas para adaptarse a la vida en Estados Unidos, debido a la discriminación racial que encontró mientras intentaba abrirse paso en las ligas menores.

Luego de varios años en las menores, finalmente recibió la llamada esperada y el 15 de abril de 1958 se puso por primera vez el uniforme de los Gigantes, que ese año acababan de mudarse a San Francisco, para defender la primera base.

Desde que Cepeda hizo su debut se dejó sentir en la alineación y cuando acabó la temporada de 1958 había acumulado promedio de bateo de .312, con 25 cuadrangulares y 96 carreras remolcadas.

Su desempeño fue tal que fue elegido Novato del Año en la Liga Nacional de forma unánime, apenas el segundo jugador hasta ese momento en lograr tal hazaña.

El 1961 fue un gran año para Cepeda. Lideró la Liga Nacional en cuadrangulares (46) y carreras remolcadas (142), fue seleccionado a su tercer Juego de Estrellas seguido y finalizó segundo en la votación para seleccionar al Jugador Más Valioso de la Liga, Frank Robinson cargó finalmente con el galardón.

También jugó con los Cardenales de San Luis, con quien en el 1967 ayudó a los Cardenales a ganar la Serie Mundial, al superar a los Medias Rojas de Boston en siete partidos.

Asimismo, estuvo en campaña con los Bravos de Atlanta, los Atléticos de Oakland y los Medias Rojas de Boston, donde se convirtió en el primer jugador en firmar un contrato exclusivo para ser bateador designado y la decisión rindió buenos frutos. 

Cepeda tuvo 550 turnos, promedió .289, con 20 vuelacercas y 86 carreras impulsadas, y fue galardonado con el premio al Mejor Bateador Designado de ese año.

La de 1974 fue su última temporada y jugó para los Reales de Kansas City. Al finalizar su carrera de 17 temporadas, acumuló promedio de por vida de .297, con 379 cuadrangulares y 1,365 carreras remolcadas.

Cepeda, que jugó en 11 ocasiones en el Juego de Estrellas, fue electo al Salón de la Fama de Cooperstown en el 1999. Ese mismo año, los Gigantes de San Francisco retiraron el número 30 que utilizó. Los otros miembros boricuas lo son Roberto Clemente, Roberto Alomar e Iván Rodríguez.


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