Edgar Berlanga, a la izquierda, conecta un golpe a Eric Moon durante la pelea del pasado martes. (Suministrada / Top Rank)

La atención que el púgil de ascendencia puertorriqueña Edgar “The Chosen One” Berlanga ha generado entre los conocedores y fanáticos del boxeo mantiene a este atleta conmovido.

No es para menos, pues estar en el foco público es algo con lo que soñó desde pequeño cuando se enamoró de este deporte, luego que su papá lo llevará a ver el combate en el que el boricua Miguel Cotto venció por nocaut técnico al estadounidense Zab Judah en el Madison Square Garden de Nueva York un 9 de junio de 2007.

Han pasado 13 años de ese episodio, y hoy Berlanga recibe el reconocimiento de los entendidos, lo que sostiene es positivo para su carrera.

“Esta atención significa mucho para mí”, expresó Berlanga el domingo en una entrevista telefónica con El Nuevo Día.

“Es una bendición estar en esta posición (el que reconozcan su potencial) porque fue algo con lo que soñé desde niño viendo a Miguel Cotto, a Tito (Félix ‘Tito’ Trinidad) peleando. Gracias a Dios que tengo esa oportunidad ahora. Voy hacia adelante”, agregó.

El atleta de 23 años, que tiene marca invicta de 14 victorias —todas por la vía rápida en el primer asalto—, aceptó que ese reconocimiento tiene mucho que ver con su la manera en que ha vencido a sus contrincantes, siendo el más reciente el estadounidense Eric Moon, a quien fulminó en 62 segundos la pasada semana.

“En este momento, es por eso. Sí. Soy como un Mike Tyson, pero puertorriqueño”, agregó Berlanga.

De la misma forma, el boxeador de la división súper mediana (168 libras) se mostró “feliz” del reconocimiento que le hiciera por las redes sociales el armador de los Trail Blazers de Portland en la NBA, Damian Lillard, cuando derrotó a Moon. En su cuenta de Twitter (@Dame_Lillard), el estelar jugador exhortó a todos los 168 libras a estar pendientes al boricua y destacó su cadena de nocauts en el primer asalto.

Más que un pegador

Berlanga desea que la comunidad boxística lo vea como un peleador que tiene todas las herramientas que se necesitan para dejar una marca en este deporte.

“Tengo el paquete completo. Tengo buenos movimientos laterales, un buen jab, buen movimiento de cabeza y mi IQ boxístico es bueno también”, acotó.

El deportista mencionó que está preparado para ir más allá del primer asalto en cualquier pelea. “En todas las peleas he estado listo para eso porque uno nunca sabe cuando eso pueda pasar. Además, sé que eso va a pasar eventualmente”.

El púgil explicó que el cambio que ha experimentado desde sus años como aficionado, que cerró con récord de 13-11, con dos nocauts, se debe a que aprendió la forma correcta de conectar con fuerza. “Fue una gran transición para mí”, expresó. “Ahora estoy más fuerte también”, agregó.

Cuestionado sobre si ha pensado moverse de división, el deportista sostuvo que sus planes son quedarse ahí y esperar por una pelea ante el tetracampeón mundial mexicano Saúl “Canelo” Álvarez.

“Eso sería una gran pelea. Ya sabes, la rivalidad entre México y Puerto Rico, y en el futuro esa sería una gran pelea”, apuntó. “Eso va a pasar tarde o temprano. La gente lo dice”, expresó Berlanga, a quien también le interesa poder vengar la derrota que Álvarez le propinó a Cotto.

Experiencia extraña

Berlanga fue uno de los primeros peleadores que vio como se esfumaba una de sus peleas a consecuencia del coronavirus, luego la cartelera en la que iba a medirse ante el mexicano Alan Campa —que estaba pautada para el pasado 14 de marzo— fuera suspendida por Top Rank.

Antes de darse esa suspensión, el deportista natural de Nueva York había dejado claro que la idea de pelear sin fanáticos no le gustaba. “Sería triste que no pudiéramos pelear ante el público. De ahí es que saco más fuerzas, de la energía y los gritos de los fanáticos. Adoro eso”, declaró en ese momento.

El domingo, reconoció que la sensación de no oír los gritos del público fue rara. “Fue un poco extraño. Cuando caminé (hacia el cuadrilátero), dije: ‘Wow, no hay nadie aquí. Maldición’. Todo estaba muy callado”, compartió.

Por el lado positivo, calificó esa quietud como algo que lo ayudó a concentrarse en la pelea. “Pude enfocarme”, concluyó Berlanga.