En foto del 3 de enero,  integrantes del personal entrenan para la ceremonia de entrega de medallas en la Plaza de Medallas durante los Juegos Olímpicos de Pekín.
En foto del 3 de enero, integrantes del personal entrenan para la ceremonia de entrega de medallas en la Plaza de Medallas durante los Juegos Olímpicos de Pekín. (Ng Han Guan)

Estos Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín son traicioneros para los grandes patrocinadores, que intentan mantenerse callados sobre el historial de abuso de derechos humanos de China y salvaguardar los $1,000 millones que han desembolsado al Comité Olímpico Internacional (COI).

Esta cifra podría alcanzar los $2,000 millones este año. Los patrocinadores incluyen a marcas de prestigio como Coca-Cola, Procter & Gamble, Visa, Toyota, Airbnb y Panasonic.

Los patrocinadores más importantes del COI han quedado entre la espada y la pared debido al boicot diplomático que lidera Estados Unidos -por un lado- y el poder económico que representa China con una población de 1,400 millones y la amenaza de represalias del gobierno de Pekín.

China, por su parte, participó en el boicot total de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980.

“Los patrocinadores tratan de moverse en un margen estrecho, de alcanzar la máxima exposición, pero tampoco ser vistos como muy cercanos a las acciones del gobierno chino”, comentó mediante un correo electrónico Mark Conrad, profesor de legislación deportiva y ética de la Escuela de Administración de Empresas Gabelli de la Universidad Fordham.

El COI propició la tensión al volver a un país en el que los abusos de derechos humanos fueron documentados antes de los Juegos Olímpicos de Verano en 2008.

Las violaciones de los derechos humanos perpetrados contra los uigures musulmanes y otras minorías generan un conflicto con los principios de la Carta Olímpica. El documento consigna que “el deporte estar puesto al servicio del progreso armónico de la humanidad, con el objetivo de promover una sociedad pacífica preocupada con la preservación de la dignidad humana”.

The Associated Press contactó a la mayoría de los patrocinadores olímpicos, pero prácticamente sólo hubo silencio con respecto a sus planes o comentaron que el enfoque estaba en los atletas. Un patrocinador que si respondió, la compañía de servicios financieros Allianz, dijo que estaba “en constante contacto con el COI” y que apoyaba los ideales de los Juegos.

Una persona en contacto con los patrocinadores, y que no fue autorizada para pronunciarse y pidió no ser identificada, señaló que la actitud generalizada, especialmente para los que se enfocan fuera del mercado de China, apunta a no mencionar Pekín y operar con mucha cautela.

“No me sorprende que los patrocinadores se mantengan en silencio”, comentó Dae Hee Kawk, director del Centro de Mercadotecnia Deportiva de la Universidad de Michigan. “Potencialmente podrían perder negocios”.

Están preocupados por una posible represalia. La NBA lo vivió en carne propia en 2019 cuando el entonces gerente general de los Rockets de Houston, Daryl Morey, apoyó a través de Twitter las protestas pro democracia en Hong Kong. El mes pasado, el patrocinador olímpico Intel se disculpó tras publicar una carta en su sitio de internet en el que pedía a sus proveedores evitar suministros de la región de Xinjiang, China.

Los patrocinadores tienden a saturar con publicidad durante los meses próximos a una cita olímpica. La actividad ha sido menor debido a que la pandemia ha provocado la cancelación de los lucrativos paquetes de hospitalidad.

“Es ensordecedor el silencio de las patrocinadores, más que cualquier comunicado”, escribió Conrad, el profesor de Fordham.

Los próximos Juegos Olímpicos de verano se realizarán en París en el 2024 y en Los Ángeles en el 2028. Mientras, la siguiente edición de las Olimpiadas de Invierno serán en Milán y Cortina d’Ampezzo, Italia, en el 2026. El COI también anunció a Brisbane -en Australia- para el verano de 2032, y la ciudad japonesa de Sapporo es contendiente a los Olímpicos de Invierno de 2030.

El presidente del COI Thomas Bach ha insistido que los Juegos Olímpicos deben ser “políticamente neutrales”. Pero no suelen serlo. Hace cuatro años, durante los Juegos de Invierno en Pyeongchang, Corea del Sur, Bach promovió conversaciones entre ambas Coreas.

El año pasado, la Asamblea General de las Naciones United aprobó la Resolución de Tregua Olímpica con un consenso de 193 estados miembros, de los cuales 173 copatrocinaron la resolución.

Bach ha declinado condenar el supuesto genocidio o referirse a los derechos humanos en China. Pocas veces menciona a los uigures por nombre.

“Estamos enfocados plenamente en los atletas”, sostuvo Bach. “Brindamos que puedan participan, que cuentan con el apoyo de sus gobiernos nacionales. El resto es política”.

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