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“No podían creer que yo estuviera bien”: Edgar Zayas revive su brutal caída

El jinete puertorriqueño describe cómo salió expulsado de su ejemplar durante la cartelera de Memorial Day en Aqueduct

27 de mayo de 2026 - 4:29 PM

El puertorriqueño Edgar Zayas compite regularmente en circuitos hípicos de Estados Unidos. (Gulfstream Park)

“Estoy vivo para contarlo”.

Así resume el jinete puertorriqueño Edgar Zayas la aparatosa caída que sufrió el lunes en el Hipódromo Aqueduct, en Nueva York, donde salió expulsado de su caballo, cayó de espaldas sobre la pista y luego fue arrollado por el propio ejemplar.

En entrevista con El Nuevo Día, Zayas reconstruyó el accidente, habló de las secuelas y agradeció poder hacerlo desde casa y no desde una cama de hospital.

“Pudo haber sido feo”, dijo el jinete, esposo, padre e hijo que evitó un desenlace mucho peor. “Gracias a Dios estoy bien. Machuca’o, como decimos, con cortadas en la cara y en las manos. Pero bien”.

Zayas fue expulsado el lunes de su caballo a unos 10 pies de altura. Cayó de espaldas sobre la pista y, además, el caballo le pasó por encima.

“He tenido bastantes caídas, pero esa fue rara, porque salí disparado”, contó. “Casi siempre uno cae hacia abajo del caballo, no sale catapultado”.

Glint, su caballo, explicó Zayas, salió de la gatera con un paso en falso. El ejemplar solo ve por el ojo derecho, aunque posee un gran pedigrí: es hijo de Street Sense.

Tras la partida de la carrera, en la que participaron ocho ejemplares, Zayas intentó acomodar a Glint por el octavo y último carril. Sin embargo, el caballo tocó patas con el ejemplar que corría delante de él, el que había salido por el carril siete.

“Mi caballo se fue de boca y, cuando se levantó, me lanzó por el aire. Ya ustedes ven la fuerza que tienen esos animales de más de mil libras. Como jinete, uno solo tiene una brida y unas riendas para controlarlos”, explicó.

Según Zayas, Glint —que no ve por el ojo izquierdo— se asustó al tocar patas con el otro caballo, lo que provocó la reacción.

Glint suma ocho victorias en 24 presentaciones.

La caída sobre la pista fue apenas el comienzo del accidente, relató el jinete.

Al salir expulsado hacia el frente, quedó expuesto a las patas delanteras y traseras de su caballo, que terminó pasándole por encima y le provocó una cortadura en el rostro.

“El caballo me pasó por encima y una de las herraduras me raspó la cara, provocándome una cortadura”, reveló. “Hay una foto en la que se ve el momento exacto en que la herradura me roza la cara”.

Afortunadamente, Glint salió ileso de la carrera y pudo ser controlado sobre la pista sin sufrir daños físicos.

La odisea de Zayas continuó cuando la ambulancia entró a asistirlo. En el hipismo, una ambulancia acompaña a los ejemplares durante las carreras, reflejo del alto riesgo que implica la profesión de jinete.

Con humor, ya más tranquilo, Zayas contó que sabía que estaba bien físicamente gracias a la experiencia acumulada tras múltiples caídas anteriores. Quienes no le creían eran los paramédicos, que habían visto desde la ambulancia cómo el jinete salió volando antes de impactar contra la pista.

“Me he fracturado muchas veces. Por eso sabía que estaba bien. Uno conoce su cuerpo”, dijo. “Los que no me creían eran los de la ambulancia, que querían llevarme al hospital. No podían creer que estuviera bien”.

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Captado en video. El jinete Edgard Zayas salió caminando tras el aparatoso accidente en el Aqueduct Racetrack.

Hoy, después de ver fotos y videos de la caída, Zayas confesó que el accidente fue más grave de lo que sintió en el momento y volvió a dar gracias.

La peligrosidad de la profesión de jinete quedó nuevamente evidenciada con el accidente de Zayas, aunque basta con ver una ambulancia siguiendo a los caballos y jinetes durante la carrera para entender el riesgo constante que enfrentan.

El propio Zayas recordó las múltiples fracturas sufridas a lo largo de su carrera y aprovechó para enviar un mensaje al público: antes de criticar a un jinete, hay que recordar que se juega la vida cada vez que monta.

“Este es un oficio bastante peligroso. La gente critica y muchas veces no reconoce el mérito ni el valor de montar. Uno arriesga la vida dondequiera que esté compitiendo”, expresó el jinete, quien incluso trabajó caballos el martes, apenas un día después del accidente.

Este miércoles, Zayas regresaba a Miami para montar en el Gulfstream Park y reencontrarse con su esposa, su hijo y sus padres, quienes también vivieron el susto a la distancia.

Allí volverá a la silla, dispuesto a seguir ganándose la vida.

“Gracias a Dios todo salió bien y vamos a seguir adelante, a hacer lo que sabemos hacer. Y la semana que viene regresamos a Saratoga Race Course para montar en la semana del Belmont Stakes”, concluyó.

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