

15 de octubre de 2026 - 6:41 PM


Caguas - Una bandera de Puerto Rico arropando su féretro, y un arreglo floral con dos grades letras ‘UT’ de color naranja, son señales de lo que más dominó la vida de Luis Dieppa, profesor, entrenador, así como presidente de la Federación de Atletismo de Puerto Rico (Fapur), fallecido el lunes a los 71 años de edad.
Pero al entrar en la capilla de la Funeraria Borinquen Memorial Park de su natal Caguas, una foto reciente de diciembre de 2025, es protagonista y muestra lo que fue su gran pasión: su familia.
Nada de la suntuosidad que enmarca las despedidas de los famosos. Nada de alusiones visuales a lo que fue su profesión, más allá de las siglas UT de su eterna y amada Universidad del Turabo, aunque desde hace años dejó de llamarse así para consolidarse como un recinto más de la Universidad Ana G. Méndez.
Arreglos florales no faltan, como en cada funeral. Pero la bandera, y sobre todo la foto que congeló riendo a carcajadas al combo familiar de Luis, su esposa por 48 años Milagros, los hijos Karla, Viviana y Luis, hijo, además de los nietos, fueron el mejor testimonio para su adiós en los actos funerales.
El jueves no faltarían los actos protocolares, como el servicio religioso que se programó para las 6:00 de la tarde, y las guardias de honor a cargo de personal del Pabellón de la Fama del Deporte Cagüeño, del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur) y de la Fapur. Todos tendrían un espacio para hablar de Luis.
Pero entre el público que llegó desde temprano al mediodía, estaban los testimonios vivientes del legado que dejó Dieppa. Uno que se traduce no en lujos. Se cuenta por los rostros y voces que evidencian cómo él les impactó.
”A lo largo de la vida de nosotros han sido tantos los jovenes y las personas que nos han dicho, tu papá era mi papá”, fueron las primeras palabras de Viviana, su hija. “Él creía mucho en la oportunidad, en la gente, en el progreso”.
”Mi papá era una persona que muchas frases. Tenía muchas frases. Pero frases que te trastocaban”, agregó la hija, mientras su primo Rafael Sanabria, a quien Luis prácticamente crió, asentía con su cabeza.
”Mi papá nunca vio el deporte como una competencia y ya. Veía el deporte como un espacio para confraternizar, y de respeto”.
Ese respeto se vio muy bien dibujado en las personas que llegaron a su velatorio, como el pertiguista Arturo Perea, quien estudió en la entonces UT de 1997 a 2000, pero también quedó evidenciado en dos luminarias del atletismo boricua que dijeron presente aunque fueron ‘rivales’ de Dieppa en la pista: el otrora saltador y múltiple medallista Elmer Williams, y el vallista Domingo Cordero.
En sus años en la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) en que Dieppa representó a mucho orgullo el color naranja con sus Taínos y Taínas del Turabo, Williams lució los colores de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce y Cordero fue de los Gallitos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
Curiosamente, hoy ambos trabajan en el recinto de Gurabo de UAGM y dan testimonio de la persona que fue Luis para ellos.
”Él tocó muchas vidas y todas fueron de manera positiva. Son miles de personas, de almas que él tocó en su vida a través de la educación y del deporte. Dicen que Dios nos da unas herramientas para uno poder defender la patria, y a él le dio eso, el don de buena gente, de buena persona. Así lo quiero recordar, como ese ser humano que tocó muchas vidas, incluso la mía”, reconoció Williams.

Al recordársele que estaban en instituciones distintas, no vaciló en ponerlo como ejemplo del tipo de persona que fue el profesor.
”Para que veas. Y Dios obra de maneras distintas, yo heredé la posición de entrenador jefe de la Universidad Ana G. Méndez y siempre tuve su consejo y deseo de que todo me fuera bien”.
De hecho, Viviana contó que antes de empezar a decaer físicamente a inicios de julio, se mantuvo yendo a la universidad ocasionalmente.
Cordero, por su lado, aseguró que Dieppa tuvo mucho que ver en la formación de los atletas de Puerto Rico, pues por su posición en la Fapur, primero en posiciones gerenciales y administrativas, trascendió el aula y la pista de la UT, donde enseñaba como profesor de educación física y como entrenador.
”Es una pérdida bien grande para el deporte puertorriqueño. En el plano personal Dieppa conmigo fue excelente persona, y como mencionó Elmer siempre dando buenos consejos a todos los jóvenes. Fue gerente general de la Federación, cuando yo corría, cuando Elmer corría... y él en esa parte, siempre tuvo ese toque con cada uno de nosotros”, dijo Cordero.
Sanabria, sobrino de Dieppa, contó por su lado que en su vida privada el profesor no llevaba a la casa el tema del trabajo. Tal vez por eso ninguno le siguió los pasos como deportista.

“En los últimos días casi no hablaba. Yo le dije un día, ‘fíjate, tú con el deporte tuviste la oportunidad de viajar el mundo’. Y él me dijo, ‘Rafael, eso no importa’. Y yo le dije, ‘pues bueno, cambiamos el tema; qué muchas personas tuviste la oportunidad de ayudar’, le diría Sanabria a su tío”, relató. “Eso es importante, de eso podemos hablar”, le contestó Dieppa.
Sanabria señaló que tras sus padres divorciarse, Luis fue quien prácticamete lo crió a él y sus hermanos, ya que su madre, hermana de las esposa de Dieppa, quedó a cargo de ellos.
“¿Quién fue estaba en mi senior prom? Luis Dieppa. ¿Quién estuvo cuando cerré el préstamo de mi primer carro? Luis Dieppa", señaló recordando lo que significó para él, dando fe de que así fue con muchos que no eran de su familia inmediata.
El sepelio, informó su familia, será este viernes a las 11:00 de la mañana en el cementerio Borinquen Memorial Park 2.
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