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Graciela Márquez se preparó, jugó, contribuyó y luchó contra un fuerte rival para que picara el punto 25 del campeonato de Toa Baja en el Voleibol Superior 2009. Solo entonces saltó de alegría y celebró la victoria que tomó seis meses en desarrollarse.

Y entre el 2011 y 2012, Graciela llevó un hijo en su vientre. Lo alimentó, le aguantó patadas y manifestaciones. Perdió sueño.

Cuando dio el empujón final y el bebé nació y gritó, Graciela celebró otra dura gestación que duró nueve meses en completarse. Tienen sus claras diferencias e importancias marcadas. Pero ambas situaciones son partos al fin.

“Al escuchar sus llantos, me desplomé, porque, luego de nueve meses, por fin lo tuve”, dijo. “Es lo más inmenso que hay”.

Cualquier similitud no es pura coincidencia.

Joseph Alfredo Alvarado Márquez nació el pasado 8 de marzo, un varón de 20 pulgadas y seis libras que completó parte de la misión en la vida de los también voleibolistas Graciela y José.

Chela, como le dicen, y José estuvieron posponiendo la maternidad por varios años, lo que es común en parejas de atletas que prefieren aprovechar la juventud para jugar y buscar, por ejemplo, campeonatos.

Como mínimo, Graciela quería planificar su maternidad para no perder ni una temporada, que corre de enero a mayo. Pero, comoquiera, ya era hora.

“Diría que sí. Nosotros queríamos, pero siempre estaba la parte de ‘vamos a dejarlo por una temporada más’”, dijo Graciela.

“Ahora lo planificamos, aunque queríamos que ocurriera (parto) fuera de temporada”.

“Pero fue para mí ideal que ocurriera ahora, que estoy a una edad más madura para ser madre. Considero que fue una época buena para nosotros”, dijo la madre de 34 años.

Así es porque, al dar a luz en la temporada libre, Graciela ha tenido y tendrá por siete meses más la totalidad de las horas, día y noche, para dedicárselos a Joseph Alfredo, un inquieto bebé que acompañó a su madre y entonces asistente de las Llaneras, a todos los juegos de la temporada 2012, sentado en el vientre.

“Me lo estoy disfrutando al máximo porque lo tengo todo el tiempo. Es una sensación que solo una madre lo puede decir. Es bonito ese sentir”.

Y en nada cambiará sus ganas de volver a la cancha, de aportar a otro campeonato y recuperar la forma de sus temporadas de Jugadora Más Valiosa.

“No creo que mi hijo vaya a impedir en nada para que el año que viene esté lista. Mi hijo sigue estando en el primer plano, pero sí entiendo que puedo llevar a la par a ambos”.


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