De izquierda a derecha, Neira Ortiz, Paola Rojas, Alba Hernández, Raimariely Santos y Diana Reyes antes de iniciar su viaje a Holanda.
De izquierda a derecha, Neira Ortiz, Paola Rojas, Alba Hernández, Raimariely Santos y Diana Reyes antes de iniciar su viaje a Holanda. (David Villafane/Staff)

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Una mezcla de sensaciones embargó el pasado lunes a cinco de las jugadoras de la Selección Nacional de voleibol femenino que no pudieron viajar hacia la sede del Campeonato Mundial de la disciplina en Holanda. No solo no pudieron viajar con el resto del equipo, sino que encima atestiguaron en primera fila la devastación causada por el huracán Fiona en la isla.

Las cinco jugadoras en cuestión, la colocadora Raimariely Santos y la centrales Neira Ortiz, Diana Reyes, Alba Hernández y Paola Rojas se quedaron varadas pues no pudieron llegar hasta el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín debido a las condiciones que imperaban aún en el país con el paso del huracán categoría 1, que provocó inundaciones catastróficas en gran parte de la isla, especialmente en pueblos del área sur, así como derrumbes y deslizamientos.

Este jueves, el pequeño grupo se pudo montar en un avión con la tranquilidad de saber que sus respectivas familias están bien, mientras ellas podrán hacer lo que les apasiona.

Siete compañeras sí pudieron hacer el viaje el lunes, junto a personal técnico, y luego se unieron a otras dos que ya estaban en Estados Unidos con el dirigente Fernando Morales. El grupo se encontró en Filadelfia para un vuelo directo a Holanda.

En cambio, las cinco que quedaron varadas en la isla experimentaron lo que el resto de la población vivió con los daños causados por Fiona.

“Yo no sé si eso fue categoría uno como dijeron porque allá en el sur fue bien, bien fuerte”, dijo Santos a El Nuevo Día antes de iniciar el viaje que la llevaría a ella y sus cuatro compañeras a Holanda, cuatro días más tarde de lo previsto.

“Lo intentamos (llegar el lunes)... el día del vuelo yo salí con mi esposo en el medio de las lluvias que todavía estábamos teniendo, y de las ráfagas que todavía estábamos sintiendo. Y llegué hasta Santa Isabel”, agregó Santos, quien reside en Guayanilla.

“Allí fue cuando entonces me llamaron, cuando pude tener señal (en el teléfono móvil) y las muchachas me dijeron, ‘vira, que tú puedes salir el viernes’. De verdad que mis primeras palabras fueron, ‘gracias Papa Dios’, porque íbamos comiéndonos la carretera para poder llegar a tiempo, pero las condiciones no eran las mejores”.

Santos y sus cuatro compañeras llegarán a su destino este viernes en horas de la mañana de Holanda, madrugada en Puerto Rico, a tiempo para su primer partido del Mundial ante Bélgica el sábado a las 8:00 a.m., hora en la isla.

La Federación Puertorriqueña de Voleibol (FPV), sin embargo, tuvo que hacer gestiones con la Federación Internacional de Voleibol (FIVB), ya que precisamente este jueves hay una reunión preliminar en la que se tiene presentar toda la documentación de cada jugadora, como sus pasaportes.

“Las condiciones que se pasaron esa noche cuando ya todo había pasado supuestamente, fueron impresionantes. Yo no dormí nada, velando que todo estuviera bien dentro de la casa. La familia está bien y tenemos salud. Con un dolor dentro de mi corazón por todo lo que está sucediendo, y un dolor por las chicas que salieron ese día (lunes) dejando a todos sus familiares en medio de esta situación. Pero contentas de que ya nos vamos a encontrar”, agregó Santos, conscientes de que la situación fue difícil tanto para las jugadoras que tuvieron que quedarse en la isla, como las que pudieron viajar el lunes.

“Sí, para todas. Dejando atrás hijos, parejas, esposos, familias, y en medio de la situación no fue nada fácil para ninguno de los dos grupos. Nosotras nos quedamos con ese sentido de ‘wow, debimos haber estado allí’. Lo intentamos, pero por razones que no están en nuestro control no pudimos llegar. Pero ahora contentas que ya nos vamos a encontrar y vamos para el Mundial”.

En Holanda ya se encuentran Karina Ocasio, Shara Venegas, Pilar Victoriá, Natalia Valentín, Jennifer Nogueras, Génesis Collazo, Stephanie Enright, Nomaris Vélez, y Brittany Abercrombie.

Una situación similar a la de Santos vivió Neira, quien estaba aun más lejos que la acomodadora, pues se estaba quedando justo en el fin de semana del huracán en Cabo Rojo con su famoso padre, el otrora centro de la Selección Nacional de baloncesto, José “Piculín” Ortiz.

“Mi papá está en La Parguera y tuvimos unos días libres y me fui a visitarlo a él. Y además mi pareja vive allá. Él está cuidando mis perritos y entonces, tenía ese sentido de responsabilidad de que si pasaba algo, no estaba allí para apoyarlo. Tomé la decisión de quedarme. No había manera (de salir). Las carreteras estaban inundadas o habían árboles en el medio. Se nos hizo imposible subir el lunes para el vuelo en que se montaron las demás”, dijo Ortiz. “Yo salí un poco pero cuando vi que la cosa estaba fea, y más en Cabo Rojo que estaban todavía las ráfagas y la lluvia, sentí responsabilidad por mi seguridad y de mis seres queridos y dijimos vamos a virar. Yo salí como a las 9:00 de la mañana, pero llevábamos en comunicación desde las 6:00 porque la idea es que Raima (Santos) y yo íbamos a ir juntas”.

En el caso de Reyes, ni las previsiones que tomó antes del paso del huracán la libraron de quedarse varada también. Reyes dijo que vive en Jagueyes Abajo en Aguas Buenas, un sector que ha experimentado derrumbes en el pasado.

“Me quedé en casa de una familia que siempre me ha ayudado, porque conozco donde vivo y siempre han habido derrumbes y las carreteras no son accesibles. Pero entonces me fui para la casa de ellos que es Aguas Buenas también, pero es más transitable. Y todo todo superbién hasta que, cuando tratamos de salir, habían derrumbes, se habían caído postes, y las dos vías que tenemos estaban completamente cerradas. No podía hacer nada. Llamaron a la alcaldesa, hizo lo que pudo pero a la hora de venir para acá (el aeropuerto) habían cables en el piso y no se podía pasar aún”, relató Reyes.

La central de las Criollas de Caguas en el voleibol superior dijo que dentro de las circunstancias, algo que le dio alivio a pesar de perderse el viaje, fue poder pasar el mal tiempo junto a su hijo.

También tuvo la oportunidad de regresar a su casa luego que pasó el huracán, y encontró el camino destrozado, aunque se mostró agradecida que no tuvo pérdidas en su hogar.

“Yo soy de San Lorenzo, que fue uno de los cinco municipios que más cogió agua”, dijo, por su parte, Paola Rojas. “Vivo en Ciudad Massó, que es más para el área de la Marina, donde se llevó un puente. Y el Expreso Chayanne estaba intransitable porque estaba inundado. Aquel día nos llamaron para salir pero estaba imposible. En casa no hubo pérdidas pero tuvimos filtraciones en el techo y la marquesina de mami se inundó completa. Perdimos todo lo que teníamos en las dos neveras”.

“Estamos con neveritas de foam y hielo, cuando conseguimos hielo porque en San Lorenzo, ayer estuve como tres horas para conseguir dos bolsas de hielo, y no hay gasolina”.

Otra que vive distante del aeropuerto en Carolina es la también central Alba Hernández, en Fajardo. Como dijo, no fue de los pueblos más afectados por el viento, pero la copiosa lluvia sacó de su cauce el Río Fajardo, que queda cerca de donde ella vive en Quebrada Huertas.

“También se afectan los pueblos aledaños como Loíza, que los tengo que pasar para llegar hasta acá. Y era mucho inconveniente. Lo más importante es que estemos bien, y salir a la carretera y arriesgarnos en el camino no era opción”.

A pesar de las experiencias particulares de cada una, coincidieron en que se van tranquilas hacia el Mundial, sin pensar mucho en el hecho de que llegarán y no será mucho el tiempo para descansar y acostumbrarse al cambio de horario antes del primer partido ante Bélgica.

“Honestamente estoy tranquila pues porque esto es como correr bicicleta. No se nos va a olvidar jugar voleibol en unos cuantos días. Pero sí estoy con la mentalidad de que una vez llegue, a encender esa mentalidad de que pasó lo que pasó, no se pudo hacer más nada, y ahora a meter mano”, concluyó Ortiz.

Puerto Rico jugará en el Grupo A la fase preliminar del Mundial. Enfrentará además a Italia el lunes, 26 de agosto al mediodía, al anfitrión Holanda (28 de agosto), a Camerún (29 de agosto) y a Kenia (1 de octubre).

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