Los confinados que participan en el filme reflexionan sobre la educación que recibieron y las decisiones que tomaron en su niñez y temprana juventud. (suministrada)

“La transformación del ser humano a través de la palabra y del enriquecimiento cultural es posible”.

Esa es la premisa detrás del largometraje "Todos íbamos a ser reyes", que llega a las salas de cine de Puerto Rico el 20 de febrero de 2020. La película dirigida y producida por Márel Malaret, con la producción ejecutiva de la profesora Edna Benítez, cuenta también con la participación de los co-directores Arí Maniel Cruz, Álvaro Aponte Centeno, Alba Gómez y David Moscoso.

Al final de un taller de escritura de guión impartido en una institución correccional en el 2011, los participantes preguntaron si alguna vez verían sus escritos en la pantalla grande. Desde entonces, la directora Márel Malaret y la profesora Edna Benítez visualizaron este proyecto fílmico que entrelaza documental y ficción. El objetivo principal era

mostrar un importante proceso de rehabilitación a través de la escritura y devolverle a los participantes el resultado tangible de su trabajo. Malaret buscaba aportar diferentes miradas a las diferentes historias de vida con las cuales se cruzó durante el taller. Por eso, invitó a cuatro directores que creían en la importancia de unirse al proyecto, a dirigir los cortometrajes escritos por los confinados.

El resultado final logra recrear el trabajo creativo basado en las experiencias de vida; crímenes o inocencia, arrepentimientos, largas condenas, y esperanzas de los participantes: Juan Velázquez, Aníbal Santana, José Armando Torres, Luis Serrano, Emmanuel Torres, Joel García y José Delgado Dones. "Todos óÍbamos a Ser Reyes no es solo un esfuerzo de escritura por parte de una comunidad privada de libertad, sino que muestra la convicción de muchas personas de que el cambio, la transformación del ser humano es posible. El documental se exhibirá a partir del 20 de febrero de 2020 en Caribbean Cinemas de Plaza Las Américas y Western Plaza en Mayagüez.

"Comenzamos la filmación en el Complejo Correccional de Bayamón en Puerto Rico, donde entrevistamos a cinco de los participantes de los talleres, cada uno por separado. Las entrevistas se llevaron a cabo en uno de los edificios de la prisión que alberga entre 40 y 45 hombres. Partiendo de esto, decidimos continuar el proceso de documentación mientras los participantes realizaban sus tareas en prisión, con el propósito de contrastar las condiciones de la cárcel con la humanidad que se manifiesta al hablar. Todos respondieron las mismas preguntas básicas. Se les pidió que reflexionaran sobre temas relevantes para su situación actual: su educación o la falta de una, decisiones peligrosas que tomaron en un momento crítico, su evaluación de las razones de sus decisiones, su motivación para escribir", explicó Malaret en declaraciones escritas.


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