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La actriz Toni Colette carga exitosamente con la mejor parte de la trama. (Suministrada)

Los Ángeles, California - No hay nada que le reste credibilidad más rápido a la trama de una película de horror que tener a personajes que actúan como seres humanos que nunca han visto un filme de este género.

Este es uno de los problemas principales de “Hereditary”, la nueva producción de A24 que estrena hoy en Puerto Rico y marca el primer largometraje del cineasta Ari Aster. Como director Aster tiene el manejo magistral del medio de un veterano. Gran parte de la razón por la que este filme tiene que ser visto en la pantalla grande es la habilidad que tiene este joven director para encontrar imágenes perturbadoras y macabras que están destinadas a sacudir los nervios y volver a manifestarse en las pesadillas del espectador.

A pesar de que esto genera momentos que van a transformar la tensión en gritos de sorpresa y horror del público, Aster no cuenta con las mismas destrezas como guionista.

El suspenso sobrenatural de este filme es desarrollado con una precisión espectacular. Sin embargo, una vez llegamos al final sorpresa que justifica todo lo que ha sucedido en pantalla, el trabajo de Aster como guionista resulta ser aun más problemático. Para estar claros, en esta película nunca hay un adolescente que decide meterse en un callejón oscuro y abandonado en el medio de la noche de brujas, pero el guión sí cuenta con varias situaciones que socavan la realidad emocional de la trama.

Afortunadamente, Aster tiene el arma secreta perfecta para contrarrestar esto: la habilidad asombrosa que tiene Toni Collette (“The Sixth Sense”, “Muriel’s Wedding”) para darle credibilidad a cualquiera cosa. En este filme la talentosa actriz australiana interpreta a Annie, una mujer que vive con el miedo de heredar los trastornos psicológicos de su madre. Al comienzo del filme la protagonista está lidiando con las emociones conflictivas de la muerte de su progenitora, proceso que parece mantenerla desconectada emocionalmente de sus propios hijos. Pero la muerte de su madre es solo el comienzo. Una tragedia inesperada revela la posibilidad de una conexión con una fuerza sobrenatural maligna que coloca la vida de la protagonista y su familia en peligro mortal.

A pesar de que Colette claramente es el ancla emocional del filme y logra darle veracidad a las maquinaciones más manipuladoras y flojas del guión, el tercer acto del filme neutraliza sus esfuerzos. Las formas en que esto sucede no pueden ser discutidas sin arruinar las sorpresas que Aster guarda para el final de “Hereditary”.

Una vez se llega a ese momento, todo lo que tenía fuerza dramática en este filme desaparece en un instante y el cineasta queda revelado como un mago que está enamorado de sus propios trucos, a pesar de haberse presentado como el embajador más apasionado de la historia de Annie. De principio a fin, el cineasta es claro y honesto en su ambición de lograr un filme de horror que esté a la par con “Rosemary’s Baby” o “The Exorcist”, y en muchos momentos a nivel audiovisual Aster logra estar bien cerca de lograrlo. Desafortunadamente, las debilidades del guión alejan a “Hereditary” de estar al nivel de esos clásicos y la dejan mucho mas cercana a una secuela efectiva y desechable de “Insidious” o “The Amityville Horror”.


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