Arriba,  las obras “El Javi”; de  Maldonado- O’Farril, “Betancianos”, de Yiyo Tirado y “Autorretrato con sombrero”, de Solano. (Suministrada) (horizontal-x3)
Arriba, las obras “El Javi”; de Maldonado- O’Farril, “Betancianos”, de Yiyo Tirado y “Autorretrato con sombrero”, de Solano. (Suministrada)

Grabados de 16 artistas puertorriqueños se exhiben desde ayer en el recién inaugurado espacio cultural Tres50 de Chiapa de Corzo, México.

Esta muestra, bautizada “Hable español” nació por iniciativa del artista boricua Quintín Rivera Toro tras viajar a dicho país en noviembre de 2016 para representar a la Universidad de Puerto Rico en un encuentro cultural de la Universidad de Ciencia y Arte de Chiapas. Durante la actividad, profesores y artistas de Cuba, Ecuador, El Salvador, España y México abordaron el tema del muralismo y el grafitti en su región. De este intercambio nació la inquietud de continuar colaborando, y estrechando lazos culturales a través del lenguaje artístico.

Para Rivera, este interés aumentó cuando conoció al gestor cultural Julio Pimentel Tort, a quien reconoce por su sabiduría histórica, carisma y constancia en la labor de promover las artes.

“Una motivación fuerte para mí fue colaborar con Julio, que es un profesor que ha enseñado durante tanto tiempo, es poeta y también alfarero. Me impresionó, fue un mentor y me ha enseñado mucho”, describió el artista puertorriqueño.

La propuesta de Rivera con “Hable español” fue realizar un intercambio entre grabadores puertorriqueños y mexicanos. Tras la exhibición inaugurada ayer en Chiapa de Corzo se realizará otra en Puerto Rico, esta vez con los trabajos que enviarán los artistas de México.

Los artistas Brenda Cruz, Bárbara Díaz Tapia, Anaida Hernández, Javier Maldonado-O’Farril, Rafael Miranda, Javier Moreno, Ashley Muñiz Rodríguez, Mariceliz Pagán Gómez, Sarabel Santos Negrón, Roberto “Yiyo” Tirado, Migdalia Umpierre, Zinthia Vázquez Viera, Garvin Sierra, Claudio Solano Resto, Bárbara Pérez / Taller Kenuatin y el propio Rivera participaron de la primera muestra.

“Fue una estrategia anticuratorial en el sentido de que no los escogí, los invité. Hice una convocatoria. Podían enviar lo que quisieran. Lo importante es que estuvieran dispuestos a donar su obra a cambio de la obra de otro artista mexicano”, detalló Rivera.

En el municipio de Cintapala de Figueroa, en Chiapas, el artista también creó una obra de arte público que consiste de una especie de plaza en madera en el terreno que antes ocupó una casa que fue derrumbada por el terremoto ocurrido en México en septiembre del año pasado.

Por su parte, Edgardo Rosa, artista grafitero puertorriqueño, creó un mural de un guaraguao y un águila que simboliza la unión entre Puerto Rico y México. De acuerdo con Rivera, ambos países están vinculados por muchas coincidencias.

“Los mexicanos enfrentan muchos de los problemas que enfrentan los puertorriqueños en su relación con Estados Unidos. Chiapas queda a una altura latitudinal muy parecida a Puerto Rico, su paisaje se parece al nuestro, también tienen un sistema montañoso central”, precisó el artista.


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