Benítez quiere desarrollar programas que resalten lo que une a los puertorriqueños. (semisquare-x3)
Benítez quiere desarrollar programas que resalten lo que une a los puertorriqueños. (Ramón “Tonito” Zayas)

“Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora. Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde. Ahora”.

Con este pertinente verso del insigne poeta español Antonio Machado, la doctora Margarita Benítez quiere guiarse en su nuevo rol como directora ejecutiva de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades (FPH), la primera mujer en dirigir esta organización sin fines de lucro, afiliada al National Endowment for the Humanities, y la cuarta persona en ocupar esta posición.

“Antonio Machado, uno de mis poetas favoritos, también tiene otro verso que es estremecedor y que no pierdo de vista: ‘El hoy es malo, pero el mañana… es mío. Y hoy es aquel mañana de ayer’. Tanto el primer verso como este representan un poco lo que trato de decir; ahí está la esperanza y por eso estoy de vuelta en Puerto Rico después de 20 años”, afirma entusiasmada Benítez, quien cree que todos “los que nos vamos siempre pensamos en volver”.

Precisamente, es consciente de que regresó a un país que atraviesa momentos muy difíciles, tanto económicos como sociales, a raíz del paso del huracán María el año pasado. Momentos en que, según ha constatado, muchos de los que estaban en Estados Unidos, sintieron una sacudida y un sentido de obligación “con nuestra gente y nuestro país”.

“No bastaba con recoger fondos, no bastaba con enviar materiales, tenía que haber algo más que pudiéramos hacer. Así que, desde hace un año he estado con esa emoción que tantos de mis compañeros y amigos han compartido y que ahora es más concreta con la Fundación”, señala Benítez, quien además de sus estudios en la Universidad de Puerto Rico y en España, posee un bachillerato en Filosofía de Vassar College, Nueva York, una maestría en Literatura Española de Middlebury College y un doctorado en Estudios Hispánicos de Columbia University.

Dirigir FPH, una entidad dedicada a promover la realidad humanística puertorriqueña y que busca estimular el análisis y la difusión del saber humanístico en la sociedad puertorriqueña, es para esta amante de las letras y de la cultura hispánica, una tarea que acoge con mucho entusiasmo y deseos de aportar a la misión de la organización.

“El trabajo y trayectoria de la Fundación me eran conocidas. Serví en su Junta de Directores y fue una de las grandes ayudas que tuve para las gestiones que llevé a cabo durante mis años en la docencia y en la rectoría (en la Universidad de Puerto Rico en Cayey).  Es además una plataforma, de las pocas que quedan en nuestro país, de respeto, de diálogo y de reflexión”, sostiene la directora ejecutiva.

Proyectos en agenda

A Benítez no le sorprende que, prácticamente, muchas de las ideas que ha estado pensando implementar ya tienen un precedente en la Fundación. “Es algo que me ha complacido mucho”, afirma entusiasmada.

Por ejemplo, menciona su interés en desarrollar programas que resalten lo que une a los puertorriqueños a pesar de todas las diferencias, las distancias y los tribalismos, pero que se ha trabajado. “La Fundación ya tiene una serie radial, de ensayos y de televisión que se hizo hace 10 años y que plantea una cuestión que es tan actual y necesaria hoy como lo era entonces. Por eso creo que es hora de mirar otra vez qué nos une y retomar esa idea”, plantea.

También cree que es importante situar a Puerto Rico dentro de las corrientes globales, aunque acepta que en el 30mo. aniversario de la Fundación (hace 10 años), se publicó “un espléndido trabajo sobre Puerto Rico en el mundo”. En esa publicación, alega que existen reflexiones “que son escalofriantemente pertinentes”.

“De manera que, de múltiples formas, estamos viendo que la Fundación nos provee un espacio para entender mejor lo que nos pasa, para verlo dentro de una perspectiva histórica, para discutirlo sosegadamente, para celebrarlo cuando lo merece o para buscar soluciones si es necesario”, expone la directora ejecutiva de FPH.

En ese sentido, resalta que en esta organización hay trayectorias que se deben continuar y que también hay que refrescar. “Están planteadas y es un extraordinario punto de partida. También creo que es importante trabajar más con el tema de la diáspora porque, como tantas personas han estado diciendo últimamente, la diáspora se hace cada vez más importante”.

Además, señala que tiene mucho interés en propiciar la articulación de proyectos con una serie de entidades, tanto las predominantemente puertorriqueñas, como las hispanas fuera de la isla, así como universitarias, tanto en España como en Latinoamérica.

“Además, estos 20 años en Estados Unidos me han permitido desarrollar una serie de relaciones que yo confío poder poner a disposición de la Fundación para crear alianzas que nos ayuden. La Junta de Directores me pidió que presentara un  plan de trabajo y lo que presenté deja claro que quería retomar los temas que ya se habían trabajado y explorar otros. Pero he notado una concordancia entre los temas que ya han sido planteados y la visión que tengo”, enfatiza Benítez.

Por eso destaca que dentro de la sociedad puertorriqueña, la Fundación “ha sido y continúa siendo la gran gestora de diálogos y reflexiones sobre nuestra herencia cultural, de nuestros valores y nuestro quehacer a la luz de las situaciones del presente”.

Otro punto importante al que Benítez quiere darle énfasis es al desarrollo de la actividad cultural fuera del área de  San Juan “tanto para celebrar  y rescatar las culturas regionales como para atender sus necesidades”.

“Yo heestado pensando, por ejemplo, en los pueblos de la ruta del huracán como Yabucoa, Naguabo, Humacao y estoy tratando de ver cómo hacemos algo pronto para llevar alegría y entretenimiento a una población que lo necesita”, indica.

También resalta la necesidad de la búsqueda de fondos debido a que la Fundación tiene un presupuesto anual muy pequeño para todo el trabajo que realizan.  “Se hace mucho con muy poco”, agrega Benítez, tras exhortar a las personas a apoyar el trabajo de la Fundación y hagan sus donaciones  a través de www.fphpr.org

La hija de “un tal Jaime Benítez”

En una oficina con las paredes repletas de afiches de reconocidos artistas, escritores y figuras claves del quehacer cultural puertorriqueño, se destaca uno con una caricatura de don Jaime Benítez, rector y primer presidente de la Universidad de Puerto Rico, así como comisionado residente de Puerto Rico en Washington  de 1972 a 1976, bajo el Gobierno de Rafael Hernández Colón.

Su hija, Margarita Benítez, recién nombrada directora ejecutiva de la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades (FPH), apunta hacia el afiche y dice: “Y ahí  un tal Jaime Benítez”, como según afirma, él se presentaba. Una figura de mucho calibre en la historia de Puerto Rico y un referente sin igual para su hija, quien afirma que nació y se crio en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras.

“En la Universidad de Puerto Rico está la suma de todos mis afectos y vivencias formativas, donde tenía el campus como marco y la graduaciones como evento central del año. Además de la presencia de aquella increíble galaxia de escritores, creadores, pensadores, tantos de ellos exiliados de las dictaduras de toda la América, como de las consecuencias terribles de la guerra civil española. Y todo eso me dio una niñez diferente, que en realidad no lo era para mí, porque era la única niñez que yo conocía”, cuenta Benítez de sus años de formación.

Destaca, además, que desde muy pequeña conoció el  concepto del papel de la universidad como transformadora de vidas, individuales y colectivas, algo que para ella se convirtió en algo así como el Evangelio.

La narrativa que más le gustaba a mi padre, un tal Jaime Benítez, era la de aquellas personas que se estaban graduando y que la Universidad les había cambiado la vida. Esas fueron las experiencias decisivas en mi vida y las que han coloreadoel resto de ella”, asegura.

Ser la hija de don Jaime Benítez y vivir, prácticamente, en el corazón de la Universidad de Puerto Rico le impuso unos retos, además de que siempre tenía “que guardar las formas” porque había un “rigor y unas exigencias” típicas de la época.  Pero ser su hija, afirma, la marcó para bien. “Ver en mi padre unos ejemplos de dignidad, de valentía, de generosidad y de devoción al servicio público, han sido mi guía y mi inspiración. No siempre he estado a la altura suya, pero ha sido mi marco de referencia”.

“También tenía un absoluto desdén por el dinero. Lo primero que hizo cuando lo nombraron rector fue pedir que le bajaran el sueldo, un gesto que no se ha vuelto a imitar. En ese sentido, ser hija de un tal Jaime Benítez no fue fácil, pero realmente marcó mi vida para bien y ha sido un privilegio vivir en la familia que viví”.


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