Inés Aponte. quien es practicante de la meditación y atraída a la espiritualidad, entremezcla su arte con estos temas. (horizontal-x3)
Inés Aponte. quien es practicante de la meditación y atraída a la espiritualidad, entremezcla su arte con estos temas. (Gerald López Cepero)

Explorar la inmensidad de la experiencia sensorial ha sido una labor constante en el proceso creativo de la artista Inés Aponte.

Como practicante de la meditación y atraída a la espiritualidad, su arte se ha entremezclado con estos temas y hoy puede disfrutar el resultado de su entrega. Es como si mujer y artista por fin se encontraran.

La prestigiosa Fundación Pollock-Krasner le otorgó a la profesora de la Escuela de Artes Plásticas y Diseño de Puerto Rico una beca que le permitirá continuar sus investigaciones en torno a la percepción y sensación del cuerpo. Además, el reconocimiento de esta importante entidad será clave para que la artista pueda continuar exponiendo su trabajo en la isla y el exterior.

“Definitivamente, primero sentí un ‘shock’. Después, alegría y luego un agradecimiento muy grande de que luego de tanto tiempo de trabajo se solidifica un esfuerzo de muchos años. La búsqueda espiritual y la investigación en el arte finalmente se unen. Me ha tomado años y es maravilloso”, expresó Aponte, egresada del Pratt Institute con una maestría en arte y especialidad en pintura.

La Fundación Pollock-Krasner fue establecida en 1985 por Lee Krasner, reconocida pintura y viuda de Jackson Pollock, una de las más importantes figuras del movimiento del expresionismo abstracto. Su misión es proveer asistencia económica a artistas y hasta la fecha ha concedido más de 4,300 becas a artistas de 77 países.

Solicitar la beca fue una decisión que tomó mientras buscaba alternativas para enfrentarse a la situación de crisis económica que enfrenta el país y crea incertidumbre en las instituciones, incluidas las universidades.

La artista también aspiraba a dar un paso adelante en su carrera que comenzó hace más de dos décadas e incluye trabajos en diversos medios. Más que ganar reconocimientos, lo que inspiró su búsqueda personal-profesional fue recuperar emociones de la labor artística que sentía cada vez más lejos.

“Cuando empecé a hacer arte había mucha alegría, mucho gozo, mucha exploración, y así yo enseño. Yo dije: ‘tengo que retomar la alegría, la sorpresa, el juego’”, relató.

Aunque Aponte siempre ha sido una persona muy espiritual no fue hasta el 2011, con su exposición “Cortadas con la misma tijera”, que considera comenzó a escarbar con más seriedad la reflexión de sus estudios de budismo.

“En esa exposición el tema era la identidad como lenguaje, el hecho de que estamos hechos de palabras y esa narrativa es una construcción del pensamiento”, detalló la artista, cuya muestra consistió en figuras que llenó de palabras.

Con el paso del tiempo, Aponte continuó adentrándose en el estudio y su arte siguió nutriéndose de los descubrimientos que hacía. Practicar ejercicios de atención plena a los sentidos la llevó a crear dibujos figurativos en tinta realizando acciones como escuchar, tocar y ver.

Las meditaciones se volvieron más profundas. En la playa, cerraba los ojos arropada por el agua. Y entendió que con relajación suficiente, el cuerpo y el mar se funden. En la arena, también notó las texturas del suelo. La arena blanda o sólida.

“Estoy un día en mi taller y empiezo a ponerme tinta para marcar el papel con los nudillos, los talones. Empiezo a hacer repeticiones. Ahí comienza la segunda fase del registro de los movimientos. Se vuelve un lenguaje muy abstracto. Por ejemplo, algunas marcas parecen cuchillos”, explicó.

El contacto directo de partes del cuerpo entintadas sobre papel de acuarela permitió a la artista tener una experiencia similar a estar en el agua. Las distinciones entre una cosa y otra se diluyeron, dando paso a sensaciones más simples: fricción, temperatura, humedad.

Aunque todavía está definiendo el curso que seguirá su trabajo tras obtener la beca, Aponte ya encuentra claves que despiertan su curiosidad. Recientemente se encontraba en su casa amasando la harina para el pan y supo que ese movimiento era uno que quería plasmar en papel. Al mostrar el resultado de este ejercicio a algunas personas cercanas descubrió que nadie podía relacionar la acción con las manchas de tinta.

“¿La pregunta crucial es si alguna vez has experimentado algo que no sea tu percepción de eso? Tú tocas y es una experiencia. Tú ves, y es otra. Pensamos que las cosas existen en sí mismas, pero la verdad es que las conocemos a través de los sentidos”, puntualizó la artista.


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