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El autor John Grisham.
El autor John Grisham. (The Associated Press)

Huracanes y crímenes se complementan … por lo menos en la literatura. En varias novelas exitosas los asesinos aprovechan la furia de un huracán para perpetuar sus objetivos siniestros. En nuestra isla, tierra propicia para ciclones, se escribió hace años (1936) una novela memorable (aunque no muchos la hayan leído). La trama de “Murder at 28:10”, de Newton Gayle, se desarrolla durante el paso de un huracán -probablemente San Ciprián- cuando varias personas encerradas en una casona del Condado para protegerse de los vientos se percatan de que hay un asesino entre ellas. La atmósfera de encierro, de oscuridad, el miedo a los elementos externos y su furia desatada y al enemigo interno, también amenazante, es extremadamente eficaz.

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