Mira uno de los momentos en que el cantante conectó con sus fanáticos, durante su tercera función, en el Coliseo de Puerto Rico.

Hace cerca de tres años Benito Antonio Martínez Ocasio dio los primeros pasos hacia el sueño que vivió este fin de semana en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot con tres llenos totales de su primera convocatoria a la Nueva Religión. Esta noche, específicamente, la asistencia alcanzó las 17,500 personas, según datos ofrecidos por la producción.

Todas las funciones fueron épicas, dijo el famoso Bad Bunny en su saludo, pero esta noche la fiesta fue grandiosa con la celebración de su cumpleaños 25 entre quienes creyeron en él desde el “día cero”, “desde el corazón”, Puerto Rico.

Por los pasados tres días, él se encargó de sorprender a sus fieles con una diversidad de invitados y este domingo no fue la excepción, solo que esta vez la marca Medalla, auspiciador del evento, lo dejó boquiabierto a él al ocupar la tarima 360 con una piñata de 12 pies de altura en forma del distintivo ojo del Conejo Malo.

El equipo de producción, invitados y bailarines subieron a la tarima a cantarle el clásico “Feliz cumpleaños”. Seguido se dirigieron a la piñata. “¿Qué se supone que haga con esto?¨, preguntó el artista. Una lluvia de confetti siguió a la decepción, “¿No hay dulces?¨.

El Conejo Malo estuvo feliz desde que inició el concierto alrededor de las 9: 40 p.m. Enérgico, muy conversador y sobre todas las cosas, agradecido. No dejó escapar oportunidad para darle las gracias a Puerto Rico por el apoyo a su carrera desde que en el barrio Almirante Sur en Vega Baja quiso ser grande, y lo logró en tiempo récord. 

“Estoy bien agradecido con ustedes porque gracias a ustedes he ido a lugares, he viajado el mundo, países, ciudades que jamás pensé en mi vida que iba a ir. He conocido muchas partes del mundo, super hermosas... Pero yo se lo juro por Dios que ninguno como mi isla, Puerto Rico, y puedo estar dos meses dándole vuelta al mundo entero pero al final tengo que llegar aquí y recargar energías”, manifestó casual, con un set de camisas pantalón corto de estampado amarillo y medias fluorescentes en combinación.

El artista igualmente instó al público que le cantó, le bailó, le perreó y le alumbró con brillantes pulseras a probar dos reglas que han sido determinantes en su vida: “No juzgar, no subestimar”.

“No sabes las razones por las que una persona hace algo o está en un lugar, tú nos sabes las circunstancias de vida, pero mucho menos no sabes dónde va a estar mañana, en lo que se pueda convertir. Mejor preocúpate por esa persona, pregúntale cuáles son sus metas, cuáles son sus sueños”, manifestó en medio de su propio sueño.

A los padres y madres los exhortó a dedicarle tiempo a los hijos, especialmente en la etapa de la niñez.

Faltando 20 minutos para la medianoche y antes de interpretar el éxito “Te boté” se excusó con sus “creyentes” porque la voz le estaba “fallando un poquito”. Pidió entonces que lo ayudaran con lo que restaba de repertorio, 15 canciones en total. Hizo la misma petición antes de comenzar uno de sus clásicos, “Desde el corazón”, y más tarde, acompañado de J Balvin para “Reguetón” no ocultó que estaba cansado.

Los nuevos invitados de esta noche fueron los traperos Gígolo y La Exce (Sexto sentido), la rapera Cazzu (Loca Remix, Toda), y los reguetoneros Farruko (Kripy Kush) y Jowell & Randy (Guayateo, Medley, Hola Bebe). De las primeras dos noches repitieron El Alfa, J Balvin, Ñejo, Mike Woodz y PJ Sinsuela.

Bad Bunny consiguió innovar la conceptualización de un concierto, logrando levantar la expectación desde la promoción, con contenido original, y coronándose sobre el escenario con una propuesta audiovisual -valorada en $2 millones- que lo complementó perfectamente en sonido, luces, pantallas digitales e imágenes. Estuvo bien, conejo.


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