

12 de enero de 2026 - 11:10 PM

Las personas con una gran estabilidad y fortaleza mental suelen coincidir con características como capacidad de adaptación, inteligencia emocional y una actitud proactiva ante las dificultades. De acuerdo con la psicoterapeuta estadounidense Amy Morin, este tipo de cualidad no surge al azar, sino que se vincula con un hábito que se repite de manera consistente.
Morin, autora del libro “13 cosas que la gente mentalmente fuerte no hace”, ha observado a lo largo de su práctica profesional un patrón que identifica como uno de los pilares de la salud mental. Según su planteamiento, muchas personas creen que anticiparse a lo incierto o repasar escenarios negativos podría ayudar a enfrentar el futuro, pero esa estrategia suele generar el efecto contrario.
La especialista de Florida señaló que existe una clave que distingue a las personas mentalmente fuertes. “Nunca desperdician energía en cosas que no pueden controlar”, reveló en un artículo para CNBC.
Morin se refirió a la sensación pasajera de seguridad que aparece cuando una persona intenta manejar todo lo que ocurre a su alrededor. “Se siente productivo, pero resulta contraproducente”, aseguró.

Según explicó, esta percepción puede dar la idea de que uno gana control, pero el alivio dura poco. Con el tiempo, la preocupación constante por variables imposibles de modificar aumenta el estrés y la tensión emocional.
Ese esfuerzo adicional también tiene un impacto en el rendimiento. Es que cuando la mente permanece ocupada en situaciones que no se pueden alterar, disminuye la capacidad de atención y se agota el espacio mental para resolver lo que realmente está al alcance. Morin sostuvo que este desgaste se acumula y termina por afectar la productividad y el bienestar.
En esa misma línea, la psicoterapeuta señaló que enfocarse en lo que no se puede cambiar reduce la preparación. Las personas suelen invertir largos periodos en imaginar realidades alternativas o estudiar todas las posibilidades, pero ese tiempo podría utilizarse para prevenir ante aquello que sí depende de su comportamiento.
Para quienes buscan desarrollar la fortaleza mental, Morin propuso un enfoque claro: concentrarse únicamente en lo que se puede manejar de forma directa. Esto incluye:
También se incluyen las habilidades que se pueden aprender y fortalecer. “Medir tu día por el esfuerzo que pones en hacerte más fuerte te permite concentrarte en lo que está bajo tu control y evita el agotamiento mental”, subrayó.

La terapeuta planteó que ese cambio no solo mejora la eficacia diaria, sino que también incrementa la sensación de estabilidad emocional. A largo plazo, este marco permite enfrentar las dificultades con mayor claridad.
Morin recomienda aplicar un breve ejercicio cuando la mente se desvía hacia nuevas fuentes de preocupación. Se trata de tres preguntas que ayudan a identificar si la energía se dirige de manera correcta:
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