4 de enero de 2026 - 10:00 AM

Ha dejado su huella por los principales canales de televisión del país, su voz se ha difundido a través de las ondas radiales, ha plasmado su conocimiento en columnas redactadas en periódicos y libros, y hasta en el teatro se ha podido desempeñar para poner de manifiesto sus talentos.
Y es que al articular el nombre Lily García es sinónimo de vigencia, trayectoria, conocimiento y bienestar, que a lo largo de cuatro décadas ha podido prevalecer en el competitivo campo de las comunicaciones. A sus 67 años y en el comienzo del 2026 asegura que aún le faltan muchas cosas por hacer, pero con la satisfacción de que “si se va mañana” se va “con las botas puestas”.
En entrevista con El Nuevo Día, esta comunicadora y coach de empoderamiento personal certificada mientras hace un repaso de estos cuarenta años, afirma que se considera “una persona esencialmente feliz” al poder dedicar su vida en transformar la vida de otros.
“No quiere decir que no tenga momentos duros ni que tenga momentos de ansiedad, porque los hay, pero yo me considero feliz porque vivo una vida con propósito. He tenido la oportunidad de ganarme el sustento haciendo lo que es mi propósito de vida, que es ayudar a transformar a las personas para que encuentren los obstáculos a su felicidad, porque yo no tengo el secreto de la felicidad, nadie lo tiene, pero sí yo te puedo ayudar a encontrar qué te está evitando a ti a encontrar la tuya, para mí eso es maravilloso”, manifestó.
Mientras recuerda cómo se fue desarrollando su liderazgo desde su infancia, donde la timidez nunca fue su alidada, resalta la influencia que tuvo de su padre, el actor y comediante Tino García, y el sentirse “un poquito” mamá, siendo la mayor de seis hermanos.
“Dentro de la disfunción que había en mi hogar y de las situaciones familiares, yo siempre fui una niña feliz, bien optimista y asertiva, y bien presentada desde chiquita. Era de las que ya en séptimo grado era representante del consejo de estudiantes, secretaria, me paraba en la escuela a dar discursos y ese tipo de cosas, era presidente de mi clase en tercer y cuarto año, pero lo que jamás me imaginé era que iba a terminar en una carrera en las comunicaciones”, expresó García, quien se fue a estudiar música en Estados Unidos por tocar piano desde los 15, pero se dio cuenta que no era lo que le llenaba y solo llegó a estudiar dos años de química en Puerto Rico sin culminar su bachillerato.
Como quien va forjando su propio camino, sin seguir una ruta predispuesta, a través de toda su carrera como periodista, fue haciendo diversas certificaciones, siendo el coaching una de ellas, así como en tanatología, que se especializa en el manejo de la muerte y la pérdida, para luego en el 2017 culminar su bachillerato en psicología.
“Ya yo estaba metida de lleno en lo que es la autoayuda, la motivación y el coaching. Cuando yo empecé en el 1984 comencé como asistente de producción en Wapa por tres años y me fui moviendo a diferentes posiciones dentro del departamento de noticias. A los tres años surgieron plazas como reportera y ya yo lo había aprendido todo, desde hacer voiceovers y producir reportajes sin salir en cámaras, por lo que audicioné y me escogieron. Aprendí todo con los grandes maestros que tenía en aquel momento, que eran todos periodistas terminados. Quique Cruz era mi jefe, que me dio la primera oportunidad sin conocerme. Obviamente, me conocían únicamente como la hija de Tino García”, contó acerca del canal en el que permaneció por 13 años, haciendo diversas funciones, incluyendo el de traductora de noticias.
Precisamente, su sed de curiosidad le permitió ir ocupando roles diferentes. Al presente, se compara con una esponja, al absorber y aprender muchísimo de quienes le rodean, como lo son sus actuales compañeros del portal de salud Be Health, donde se desempeña como periodista de salud y moderadora de eventos.
“Tengo a un grupo de gente alrededor que todos son chamaquitos, que podrían ser mis hijos o mis nietos, y aprendo un montón de ellos de tecnología. Ellos me miran con una paciencia, bendito, porque la tecnología no es el fuerte de nosotros, los que tenemos ya cierta edad”, agregó.
“Siempre digo que yo no sé lo que voy a hacer cuando sea grande, porque tengo tantas cosas por hacer”, indica la eterna aprendiz. “Ahora mismo acabo de terminar una certificación en la escuela del Centro de Negociaciones en Harvard, para aprender a negociar con personas en situaciones difíciles, y así poder desarrollar nuevas charlas y talentos. Todos tenemos personas difíciles alrededor, y en las áreas laborales se están dando muchas situaciones difíciles también. Cuando hago las charlas pues es una nueva alternativa para ofrecer herramientas”, amplió.
Desde la cotidianidad hasta situaciones más complejas, García puso a la disposición de sus lectores su propia “caja de herramientas” para, a través de su conocimiento en la autoayuda, motivación y espiritualidad práctica, llegar al público y transformar vidas en columnas publicadas en Primera Hora por más de 10 años, adonde inicialmente la invitaron a escribir en el área de espectáculos e interés humano, y ya más adelante continuó en otros medios de prensa escrita.
Tan efectivas resultaron que de los 9 libros que ha publicado, 5 de ellos han sido compilaciones de dichas columnas, incluyendo el más reciente, titulado “Y sigo fluyendo… cuarenta herramientas para celebrar la vida".
“Llevaba 10 años sin publicar columnas en un libro, era mucho tiempo. Tuve que buscar columnas de atrás. Uno de los problemas que yo tengo es que el 95% de mis columnas yo no las puedo leer en público porque lloro, soy bien sentimental. Aun cuando no son experiencias propias, sino algo que yo estoy narrando, las cosas que me han tocado de alguna forma o los actos de generosidad de otras personas, al leerlos todavía me emociono. Por ejemplo, las que tienen que ver con mis papás, que hay un capítulo que se llama ‘La nena de Mami y Papi en este libro’ son bien difíciles para mí leerlas. Mami está viva y gracias a Dios está bien, pero ha sido y fue duro”, destacó la también locutora, quien fue una de las voces de Fidelity y Estereotempo, por 16 y 5 años, respectivamente.
Gracias a unos cursos de actuación y a la cercanía con su padre, quien falleció hace 10 años, ya lleva más de 20 haciendo teatro, lo que se convirtió en una de sus otras pasiones. “Él tuvo la oportunidad de verme actuar y todavía al día de hoy cada vez que yo piso una sala de teatro y voy a subir escena siempre se lo dedico a él”, declaró acerca de su progenitor, de quien heredó el sentido del humor que le caracteriza y que imparte en sus charlas motivacionales, aunque llenas de profundidad.
Además de saberse sostenida y apoyada por su familia, la gratitud ha sido una fiel compañera durante su fructífera vida. Por eso, agradece a las personas que le han abierto las puertas y han creído en ella, incluso en ocasiones creyendo más que ella misma. No vacila en agradecerle a aquellos que también les han cerrado la puerta porque la obligaron a buscar otro camino en el que ha encontrado cosas maravillosas.
Se ha dado oportunidad de tomar riesgos, que en algunos admite que se ha “escocotado”, pero muchos otros han funcionado. Aunque acepta que no es una persona de sentarse en un cojín a meditar por mucho tiempo, su práctica diaria es el agradecimiento y la respiración consciente.
“Siempre estoy buscando formas de poder darme cuenta cuando no estoy respirando. La respiración es el ancla. Cuando tú respiras tú te anclas y tú balanceas tus emociones. Nada más el hecho de poder darme cuenta cuando no lo estoy haciendo, eso es un triunfo. Con la respiración consciente, podemos observar nuestra mente todo el tiempo. ¿Por qué me estoy sintiendo ansiosa? ¿Por qué tengo coraje? ¿Cuál fue lo que disparó esto? Uno casi nunca tiene coraje por la razón que cree. El poder observarte en honestidad es saber de qué pata tú cojeas y poder siempre aspirar a hacer mejor, pero a la misma vez sobre todo el agradecimiento, que es una fuente de fortaleza y de bienestar tan grande porque te das cuenta de lo que tienes”, resaltó la actriz que hace dos años escribió su primera obra teatral, “Las vaginas son ateas”.
Con las diversas certificaciones que ha tomado a lo largo de su vida, señala que se ha ahorrado varias visitas al psicólogo, porque la formaron y la siguen formando, junto con su práctica del budismo.
“Voy a un centro budista y tomo clases también cuando tengo el tiempo con maestros, muchos que vienen a Puerto Rico y algunos que son en línea. Me sigo nutriendo todo el tiempo, pero una cosa nutre a la otra, o sea, cuando tú haces una certificación en coaching de empoderamiento personal, que yo lo hice hace 25 años, tú pasas por ese proceso interno. Con la de tanatología, que fue en el 2007, me retó a vencer los miedos hacia la muerte. En ellas te cuestionas y aprendes cómo ayudar a otros en el proceso de su duelo”, amplió.
Una de las lecciones más grande a lo largo de su vida fue el haberse permitido fallar y, a su vez, haberse permitido empezar de nuevo.
“He tomado muchas mejores decisiones en mi vida profesional que en mi vida personal. Obviamente, después de tres divorcios y par de misas sueltas. O sea que sí puedo decir que he tomado mejores decisiones en mi vida profesional. He aprendido a abrirme a posibilidades y a soltar el control. He aprendido también a no hacer nada de vez en cuando, eso ha sido una gran lección porque siempre estoy haciendo algo y entendía antes que, si yo no hacía algo productivo, pues estaba perdiendo el tiempo. Ahora me he dado cuenta que a veces hay que perder el tiempo porque lo merecemos y ahí es que vienen nuevas ideas”, señaló esta comunicadora, quien al día de hoy se siente satisfecha con lo alcanzado.
“Tengo que felicitarme a mí misma por lo que he logrado, pero a la misma vez hay muchas otras cosas que quiero hacer, como lo es un libro relacionado con el tema del duelo, así como escribir otra obra de teatro, pero de carácter dramático. Quiero viajar el mundo, hay tantos sitios que yo quiero ir y quiero viajar y tener esas experiencias, así que tengo muchas cosas todavía por hacer”, añadió.
Es el libro que yo quiero dejar como legado de vida, que es el libro sobre el duelo, el manejo del duelo. Y ese libro yo lo empecé a escribir cuando papi murió, hace diez años. Yo tengo tres capítulos escritos y la idea es poder ahora que termino con este, poder terminarlo y poder publicarlo porque creo que hace falta. Yo creo que sí, sí. Ese tema es bien duro y hay mucho escrito en inglés y traducido al español, pero no es lo mismo.
Aunque no se le concedió tener hijos, disfruta el que la vida le haya regalado 12 sobrinos. Mientras plantea que uno de los retos más grandes ha sido prevalecer y mantenerse vigente en sus 40 años de carrera, siempre busca la forma de reinventarse y agradece que la vida haya sido muy generosa con ella.
A la vez que se mostró esperanzada en volver a la radio este nuevo año para retomar su programa “Felizmente saludable”, que transmitía en radio, relató que inocente al fin, de niña cuando le preguntaban qué quería en la vida, sin chistar respondía: “Lo único que quiero es ser feliz” y esa ha sido una de sus grandes enseñanzas al manifestar que la felicidad es una cuestión de actitud.
“La vida me ha dado más de lo que yo jamás pensé. Siempre terminaba el programa de radio diciendo que ‘la felicidad es una decisión personal’, ese es uno de mis lemas de vida, porque no depende tanto de lo que la vida te tira, sino de cómo tú lo interpretas. No es que no te duela, pero no vas a arrastrar ese dolor, no se va a convertir en sufrimiento. Es la diferencia, así es que ‘seguimos fluyendo”, como dice mi libro.
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