El comienzo de un nuevo ciclo de vida que nos permite reflexionar y analizar qué hemos logrado y qué nos gustaría mejorar para el año siguiente.
El comienzo de un nuevo ciclo de vida que nos permite reflexionar y analizar qué hemos logrado y qué nos gustaría mejorar para el año siguiente. (Shutterstock)

Se dice que no hay mejor momento que el inicio de un nuevo año para comenzar nuevos proyectos, prometerse cambios positivos en el diario vivir que redunden en una mejor calidad de vida o tomar decisiones importantes que se fueron postergando. Es, más que nada, el comienzo de un nuevo ciclo de vida que nos permite reflexionar y analizar qué hemos logrado y qué nos gustaría mejorar para el año siguiente.

Por eso no es extraño que cada 1 de enero tengamos una lista de propósitos que van desde ir al gimnasio, perder peso y dejar de fumar o beber alcohol, hasta ser más organizados, pasar más tiempo con la familia o viajar por el mundo. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de las personas no llegan a buen puerto con los objetivos que se fijaron.

De hecho, según un estudio de la Universidad de Scranton, en Pensilvania -recopilado por Statistic Brain Research Institute-, solo el 8% de las personas que hicieron una resolución de Año Nuevo cumplieron sus objetivos. Entre las razones, se estima que muchos se fijan metas que no son alcanzables en sus circunstancias de vida, tienen una idea vaga de lo que realmente quieren lograr o no hay un plan realista de cómo hacerlo.

Pero este año te proponemos que hagas una sola resolución: comprometerte a cuidar tu salud mental, que incluye bienestar emocional, psicológico y social, que es lo que determina cómo un ser humano maneja el estrés, se relaciona con los demás y toma decisiones. Un estado que no se debe confundir con enfermedad mental, que se describe como trastornos que alteran la forma de pensar de una persona, su comportamiento y su estado de ánimo, como sucede cuando hay, por ejemplo, depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar, entre otras dolencias mentales.

“Hay muchos caminos para cuidar la salud mental y lo que puede ayudar a una persona no necesariamente sirve para otra. Pero hay algunas cosas que sí se pueden hacer. Una de ellas es el cambio de mentalidad al momento de enfrentar nuevos proyectos”, explica el doctor Ángel Martínez, director médico del Hospital Panamericano.

Precisamente, el psiquiatra entiende que a muchas personas les ayuda definir a principios de año nuevos objetivos, aunque enfatiza en que cada persona trabaje con sus pensamientos y emociones para, por ejemplo, dejar atrás todo lo negativo del pasado año y romper con los patrones de pensamientos o acciones que crees fueron errores. Para lograrlo, propone que tomes un tiempo de descanso para desconectarte del trabajo y de todas las preocupaciones que eso conlleva.

“A veces estamos haciendo tantas y tantas cosas a la vez que no nos deja tiempo para reflexionar en el todo, en mirar el cuadro completo. Así que romper esa relación que hubo con el año pasado y las maneras que se hicieron las cosas, puede ayudar. Sobre todo, porque uno quiere soltar patrones negativos de pensamiento o de conducta que se tuvieron”, explica el doctor Martínez, a la vez que enfatiza en la importancia de también celebrar y agradecer lo bueno que nos pasó en el último año. Una forma de refuerzo positivo “para crecimiento personal”.

Por eso es importante identificar los patrones de pensamientos que pueden hacerle daño a la salud mental, que puede incluir ser una persona perfeccionista y controladora, sentirte culpable por la forma en que se manejó una situación o por no haber pensado en otras soluciones. “Con esos pensamientos nos estamos enfocando solo en lo negativo que pasó, en vez de tener pensamientos más inclusivos, con afirmaciones positivas como ‘a pesar de que esto no salió como yo quería, no significa que no tengo áreas para mejorar’ y mirar las experiencias positivas que vivimos”.

Otro estilo de pensamiento que tiene efectos en nuestra salud mental es la preocupación excesiva por todo lo que puede suceder en el futuro y “pensar que vamos a tener el peor resultado”. En cambio, señala el psiquiatra, podemos empezar un año nuevo con una intención más optimista y decir “okey voy a lograr ciertas cosas”, pero se debe creer que tenemos un rol o una influencia sobre eso. De esa forma, agrega, en vez de pensar que somos víctimas de nuestras circunstancias, reforzamos que “somos agentes de influencia en todo lo que hacemos”.

De hecho, todos podemos cambiar nuestros pensamientos negativos y actuar de manera distinta para obtener resultados distintos. Para eso, dice el psiquiatra, es importante no tener una mentalidad de víctima, ser muy perfeccionista y tener siempre una preocupación excesiva por todo.

“Usualmente, el progreso (del cambio) es gradual. Para uno progresar en cualquier meta, tiene que saber que hay altas y bajas, procesos de aprendizaje, de victorias y de otros momentos en los que siente que no se ha logrado mucho. Eso permite que se vayan afinando las acciones para seguir creciendo gradualmente y aceptar que no todo es blanco y negro, que existen muchas áreas grises y muchos caminos para crecer”, argumenta el doctor Martínez, quien cree que, aunque a veces pensamos que lo que pasó fue negativo o terrible, en el futuro puede terminar siendo una gran enseñanza.

Las metas que te propongas con la llegada del nuevo año deben ser concisas, medibles y realistas.
Las metas que te propongas con la llegada del nuevo año deben ser concisas, medibles y realistas. (Shutterstock)

Metas realistas

Después de eso, recomienda el médico, hay que empezar a establecer las metas que se quieren lograr, pero subraya que no deben ser muy idealizadas o estén fuera de la realidad. Pone el ejemplo de una persona que va por primera vez a un gimnasio y pretende levantar un peso de 500 libras. Por eso enfatiza en que las metas deben ser “concisas, medibles y realistas, además de que deben estar basadas en un propósito menos superficial, como puede ser la meta de hacer ejercicios solo para lucir bien”.

“Eso es difícil de medir porque no se puede cuantificar. Lo otro es que la meta debe estar basada en un propósito que nos va a guiar y que nos a decir ‘okey aún no lo he logrado, pero quiero estar saludable, quiero hacer ejercicios para que me ayude en otras áreas de mi vida’. Es un propósito que se diferencia de hacer algo solo para caer bien o porque los demás lo hacen”, explica el psiquiatra, mientras resalta que las resoluciones o metas deben ser a corto plazo -de tres a seis meses- y a más largo plazo, de uno o cinco años.

En ese sentido, cada vez que terminen esos periodos, podemos evaluar en qué punto estamos en el proceso. Tampoco podemos ignorar, puntualiza el psiquiatra, que se deben anticipar los obstáculos que se puedan presentar con cada meta. Uno de los problemas, indica, es que la mayoría de la gente establece sus propósitos de año desde un estado de temor, lo cual ya es un comienzo erróneo. “Esa voz interna nos dice que no somos lo suficientemente capaces, que es lo que nos ‘fuerza’ a proponernos nuevas metas para ser mejores, para tener la aceptación de los demás, para encajar en la sociedad”.

De hecho, el psiquiatra advierte que esa es la mayor razón por la que las resoluciones del año no funcionan, lo que hace que nosotros mismos nos saboteamos incluso antes de haberlo intentado. Sobre todo, cuando nos marcamos objetivos muy amplios y no los dividimos en metas pequeñas, pero alcanzables, que “nos motiven a alcanzar los siguientes y así hasta que llegas a tu destino final”.

Por eso recomienda medir cuántos recursos y tiempo vamos a invertir para empezar a construir los sueños que queremos lograr. De la misma forma, el psiquiatra resalta que debemos estar atentos a amistades y familiares con depresión y la importancia de hablar con ellos, escucharlos y validar sus sentimientos, además de ayudarlos a que no se sientan menospreciados o estigmatizados.

“Necesitan palabras de apoyo, saber que vas a estar ahí para lo que necesite. En ocasiones es necesario ayudarlos a buscar un tratamiento profesional, especialmente si sienten que la tristeza interfiere con las actividades diarias, como trabajar o relacionarse con otros”, enfatiza el doctor Martínez, mientras resalta la importancia de orientarlos sobre los pro y los contras de no atender una situación a tiempo o de tener ciertas actitudes que pueden perjudicarlos en el futuro.

“Es algo que se puede hacer a través de la educación, la orientación y la calma, que vean que uno está confiando en que las cosas van a mejorar para bien, pues ellos pueden internalizar eso. Pero es importante impulsarlos a no crear patrones de dependencia. También es fundamental buscar ayuda profesional si ya hay una depresión o trastorno mental que no ha sido atendido”, recomienda el médico.

De la misma forma, el psiquiatra subraya que es fundamental tener una buena alimentación, dormir ocho horas diarias y tener momentos de autocuidado, así como descanso y contacto con la naturaleza. Se trata, sobre todo, de establecer “un balance entre el trabajo y la vida personal, además de buscar la orientación de un profesional de la salud mental”.

Formas de cumplir con tus resoluciones

Algunos consejos que ofrece el psiquiatra Ángel Martínez para cumplir con tus metas y cuidar tu salud mental:

- Entender por qué no te funcionaron las resoluciones pasadas. La mejor manera de establecer objetivos “es teniendo claridad de cómo nos queremos sentir, qué queremos ser, cómo queremos estar”. Una vez que visualizas y experimentas esos sentimientos, es mucho más fácil establecer las metas que quieres alcanzar para sentirte así. Una forma es escribir una lista y hacerte las siguientes preguntas: ¿Para qué quiero este objetivo? ¿Qué me va a hacer sentir? ¿Qué me va a ayudar a sentir? ¿Si no me importa lo que la gente piensa, seguiría siendo mi objetivo?

- Lleva un diario. A menudo pasamos por alto nuestros logros sin tomarnos un momento para reconocerlos o celebrarlos. Por lo tanto, antes de establecer metas para el próximo año, el doctor Martínez anima a mirar hacia atrás y celebrar al menos cinco cosas que has hecho de las que estás muy orgulloso/a. “Grande o pequeño, un logro debe ser reconocido”. Por eso recomienda que cada día repases el periodo para celebrar tus logros y para “retocar” lo que no ha salido bien y cambiarlas para el siguiente periodo. De hecho, dice que escribir los objetivos aumenta hasta un 70 % las probabilidades de que los consigas. “Cuando alcanzas esos objetivos y los marcas, ¡la sensación es eufórica!”.

- Celebra y haz que el 2023 sea tu mejor año. “Establece tus objetivos para el próximo año con un socio de responsabilidad a tu lado para animarte. Planifica lo que quieres lograr y recuerda, si no planificas, estás planificando el fracaso. Por lo tanto, establece tus metas para el mes y el año y crea pasos tangibles en torno a cómo llegar allí cada día”.

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