

7 de agosto de 2026 - 11:10 PM

No sucede de un día para otro. Tampoco les ocurre a todos los hombres. Pero para algunos, el paso del tiempo trae una transformación silenciosa que puede afectar la energía, el deseo sexual, el sueño, el estado de ánimo y hasta la autoestima.
Aunque durante años estos cambios quedaron opacados por la conversación sobre la menopausia femenina, hoy los especialistas coinciden en que también merecen ser comprendidos y abordados.
Mientras la menopausia logró instalarse en la agenda pública y dejó de ser un tema del que se hablaba en voz baja, el envejecimiento hormonal masculino permaneció durante décadas casi fuera de la conversación. Sin un hito biológico tan claro como el que atraviesan las mujeres, muchos hombres transitan estos cambios en silencio, atribuyéndolos a las exigencias cotidianas, al exceso de trabajo o simplemente al paso del tiempo.
El cansancio persistente, la pérdida del deseo sexual, la disminución de la masa muscular, las alteraciones del sueño o los cambios en el estado de ánimo suelen atribuirse al estrés, al exceso de trabajo o simplemente a la edad. Sin embargo, en algunos casos pueden estar relacionados con una disminución de la testosterona, la principal hormona sexual masculina.
Aunque popularmente se habla de “andropausia” o incluso de “menopausia masculina”, los especialistas coinciden en que esa comparación resulta imprecisa y puede generar falsas expectativas.
A diferencia de lo que ocurre en las mujeres, los hombres no atraviesan un corte abrupto de su función reproductiva ni una caída repentina de sus hormonas. Se trata de un proceso mucho más lento, gradual y variable, que no afecta a todos por igual.
“El término correcto es hipogonadismo de inicio tardío o déficit androgénico asociado a la edad. No es apropiado hablar de menopausia masculina porque la menopausia es un evento universal y repentino, mientras que en los hombres el descenso hormonal ocurre de forma progresiva y solo una parte desarrolla síntomas clínicos”, explica el doctor Nicolás Villasante, jefe de la Sección Andrología, Cirugía Reconstructiva y HPB del Hospital Alemán.
En la misma línea, el urólogo y andrólogo Matías Bollea Gaspa, del Centro Médico de Boreal Salud, señala que el término “andropausia” se mantiene por su difusión popular, aunque desde el punto de vista médico describe una realidad diferente. “La menopausia implica el cese definitivo de la ovulación. En el hombre no existe un corte brusco de la función reproductiva, sino una disminución progresiva de la producción de testosterona con el paso de los años”, resume.
A partir de los 30 o 40 años, los niveles de testosterona comienzan a disminuir lentamente, en promedio alrededor de un 1% anual, aunque los síntomas suelen hacerse más evidentes recién después de los 50 o 60 años.
Ese proceso no ocurre de la misma manera en todos los hombres: la genética, la actividad física, la alimentación, el descanso, el peso corporal y la presencia de enfermedades metabólicas o cardiovasculares influyen en la intensidad de los cambios.
Lejos de tratarse únicamente de una cuestión hormonal, el envejecimiento masculino responde a un entramado de factores biológicos, psicológicos y ambientales que interactúan entre sí.
La obesidad, por ejemplo, favorece la disminución de testosterona; el estrés crónico eleva el cortisol, una hormona que también interfiere con su producción; y dormir menos de seis o siete horas por noche altera uno de los principales momentos en los que el organismo sintetiza esta hormona.
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