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El tratamiento de la fibrilación atrial incluye cómo prevenir los derrames cerebrales, la recurrencia de la fibrilación y el control de la frecuencia cardiaca en pacientes de fibrilación crónica. (Shutterstock.com)

Una arritmia es un problema con la velocidad o el ritmo de los latidos del corazón. La fibrilación atrial es el tipo más común de arritmia causada por un problema en el sistema eléctrico del corazón.

A menudo las personas con fibrilación auricular no se dan cuenta de los síntomas. Pudieras sentir: palpitaciones, latidos anormales o rápidos; falta de aire; debilidad o dificultad al ejercitarte; dolor en el pecho; mareos o desmayos; cansancio; y confusión.

La fibrilación auricular puede conducir a un riesgo mayor de ataque cerebral. En muchos pacientes, también puede provocar dolor en el pecho, ataque al corazón o fallo cardíaco.

Las siguientes condiciones aumentan la posibilidad de tener fibrilación atrial: edad 75 años o más, historial familiar de fibrilación atrial, alta presión, enfermedad coronaria, diabetes, fallo cardíaco, obesidad mórbida y apnea del sueño. 

Hay muchos tipos de arritmias, pero, sin lugar a dudas, la fibrilación atrial es una de las más importantes. En esta arritmia, el latido normal del corazón con contracción de los atrios (las partes superiores del corazón) es reemplazada por unas estimulaciones extremadamente rápidas e irregulares. Esto lleva a que los atrios, tanto el derecho como el izquierdo, no puedan tener una contracción adecuada. Los latidos cardiacos se hacen irregulares y rápidos, sobre todo durante cualquier actividad física.

Los médicos diagnostican la fibrilación atrial estudiando la historia familiar y médica, un chequeo físico y un examen llamado electrocardiograma que analiza las ondas eléctricas del corazón. Los tratamientos incluyen medicinas y procedimientos para restablecer el ritmo normal.

El tratamiento de la fibrilación atrial incluye cómo prevenir los derrames cerebrales, la recurrencia de la fibrilación y el control de la frecuencia cardiaca en pacientes de fibrilación crónica.

En cada paciente se analiza, entre muchas cosas qué precipita la fibrilación y cómo el paciente la tolera. Se analiza también la necesidad de utilizar anticoagulantes, la posibilidad de hospitalizaciones y cambios en el estilo de vida y preferencias del paciente.

Al presente, existen medicamentos antiarrítmicos que se pueden utilizar en el paciente apropiado con la finalidad de mejorar los síntomas, evitar la recurrencia de la arritmia y disminuir hospitalizaciones. A algunos pacientes se les practica una técnica invasiva llamada “ablación”, donde, mediante catéteres introducidos al corazón, se tratan de aislar las áreas donde se origina la fibrilación.

Un aspecto sumamente importante es el uso de anticoagulantes para disminuir la posibilidad de que un coágulo originado en el corazón se desprenda y lleve a un derrame cerebral. 

Acude a un cardiólogo para evaluar la condición de fibrilación atrial y determinar tu tratamiento y prevención.  

Fuentes: NIH: Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, y archivo de GFR Media.


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