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Si tu hijo ha sido diagnosticado con dislexia, lo primero que debes entender es que ni tú ni el niño tienen culpa de lo que pasa.

Esa fue una de las recomendaciones que dio el escritor y poeta norteamericano Philip Schultz el pasado viernes a una madre, durante una charla en la Universidad Sagrado Corazón que organizó el Multisensory Reading Centers of Puerto Rico, en la que fue el invitado especial.

Shultz, ganador de un premio Pulitzer, es disléxico, algo que descubrió a los 58 años cuando su hijo comenzó a tener los mismos problemas en la escuela. De hecho, es el autor del libro autobiográfico “My Dyslexia” (Mi dislexia, 2011), donde narra su lucha con este trastorno.

“La historia de mi vida fue la adversidad. Pero el mismo problema con la lectura y el aprendizaje fue lo que me dio el empuje para seguir adelante” explicó Shultz, quien recordó que en el mundo imaginario que creó, sentía que lo aceptaban tal y como era y eso le ayudó.

Y es que, según contó, de niño no podía leer y se le hacía muy difícil concentrarse. Como consecuencia, era objeto de burlas y sus padres tuvieron que cambiarlo de escuela varias veces.

Por eso, el escritor recomendó a padres y maestros a ser pacientes porque la intolerancia es una constante en la vida de los niños con dislexia.

La Dra. Rita E. Tamargo, psicóloga clínica y coordinadora del programa Pathways de Robinson School (para niños con problemas de aprendizaje), quien también participó del evento, señaló que “la dislexia enseña perseverancia, es un reto diario para los niños; (ellos aprenden) que se caen siete veces y se tienen levantar ocho. Y los padres y los maestros tienen que darse cuenta de que estos niños sufren en la escuela porque todos los días les están diciendo que no saben o que no pueden hacer lo que tienen que hacer”.

La psicóloga además destacó que en la evaluación de todo niño se toma en cuenta su nivel de inteligencia.

“Podemos tener un niño con dislexia y tiene inteligencia superior. Después se hacen unas recomendaciones específicas con los acomodos necesarios para cuando llega al salón de clases para que puedan navegar al igual que los otros niños que no tienen problemas de aprendizaje”, explica Tamargo, mientras puntualizó que este acomodo no es un favor que se le hace al niño, es un derecho que tiene por ley.

De hecho, la psicóloga insistió en que tiene que haber una discrepancia entre la capacidad intelectual del niño y el aprovechamiento académico. “Es un niño inteligente que, por ejemplo, está en séptimo grado pero todavía está leyendo a nivel de cuarto o quinto”, agregó.

En ese sentido, Tamargo recomendó la intervención de un psicólogo clínico para que haga una evaluación psicoeducativa que ayude a establecer si el niño realmente tiene un problema de aprendizaje.

Más sobre dislexia

Se refiere a diferentes tiposde trastornos relacionados con la lectura y el aprendizaje. Pero principalmente significa que una persona tiene dificultades aprendiendo las asociaciones entre los sonidos y los símbolos del lenguaje. De hecho, se cree que se debe a una alteración de las zonas cerebrales que controlan el lenguaje.

Sin embargo, siempre es alguien con una inteligencia promedio o sobre el promedio, que es exitoso en aprender otras cosas, pero tiene una inusual dificultad con las destrezas del lenguaje y la lectura, explica la doctora Rita Tamargo, mientras resalta que también hay dificultad en asociar los sonidos con las letras.

Sus manifestaciones son muy variadas y dependerán de la intensidad del trastorno y de la edad del niño. Pero se pueden afectar funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. Incluso en la etapa preescolar se pueden observar deficiencias significativas en el lenguaje, la motricidad, la percepción y la falta de madurez en general. De ahí la importancia del diagnóstico temprano y las terapias adecuadas.

Más información

Multisensory Reading Centers of Puerto Rico, que cuenta con un centro en St. John's School y otro en Robinson School, ambos en Condado, trabajan con estudiantes con problemas de aprendizaje. El horario es de lunes a viernes de 3:00 p. m. a 6:00 p. m. y los sábados, de 9: a. m. a 1:00 p. m. Aceptan niños que no estén matriculados en los colegios y toda la intervención es en inglés. Para más información puedes llamar al 787-948-1071 o envía un mensaje electrónico a: [email protected]


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