La Universidad de Columbia está realizando un ensayo clínico para comparar las dosis estándar de anticoagulantes con una dosis más alta en personas que están gravemente enfermas por el nuevo coronavirus. (Pexels)

Entre las complicaciones que produce la enfermedad por el SARS-CoV-2, los coágulos de sangre aparecen en un 20% a un 30% en los pacientes más susceptibles, por lo que investigaciones ya se ocupan del análisis para probar medicamentos para frenar este padecimiento.

Los coágulos de sangre son un grupo de células y proteínas que se unen como un mecanismo del cuerpo que detiene el sangrado con una consistencia de gelatina.

En este caso un remedio como los anticoagulantes no evita la emanación del coágulo en personas con COVID-19, en cambio desarrollan la proteína Dímero D en grandes cantidades, al producirse este "predictor de mortalidad" la vida de los pacientes se encuentra en alto riesgo.

Una posibilidad del por qué esta coagulación sucede es que el coronavirus ataca directamente las células endoteliales que recubren los vasos sanguíneos, hay evidencia de que este tipo de células pueden infectarse. Investigadores del Hospital Universitario de Zurich observaron que, en individuos sanos, el vaso sanguíneo es "una tubería muy suave", explicó Peter Liu, director del Instituto del Corazón de la Universidad de Ottawa.

"El revestimiento impide activamente la formación de coágulos. Pero la infección viral puede dañar estas células y provocar que produzcan proteínas que desencadenan el proceso", detalló el científico. Los efectos del virus en el sistema inmunitario también podrían afectar la coagulación.

En algunas personas la enfermedad hace que las células inmunes liberen señales químicas que aumentan la inflamación, que está relacionada con la coagulación a través de una variedad de vías. Agnes Lee, directora del Programa de Investigación de Hematología de la Universidad de Columbia Británica agregó que existen otros factores que no son específicos del coronavirus, sino que las personas que son hospitalizadas generalmente tienen una serie de factores de riesgo para la coagulación.

Estas particularidades se encuentran en los adultos mayores, pacientes con sobrepeso y que padezcan presión arterial alta o diabetes.

"Aparecen con fiebres altas y, debido a que están gravemente enfermos, probablemente han sido inmovilizados. Pueden tener una predisposición genética a la coagulación, o tomar medicamentos que aumentan el riesgo. Es como una tormenta perfecta", ejemplificó la doctora. Los investigadores se encuentran en pruebas de nuevas terapias, destinadas a prevenir y romper los coágulos.

En la Universidad de Columbia trabajan en un ensayo clínico para comparar las dosis estándar de anticoagulantes con una dosis más alta en personas que están gravemente enfermas por el nuevo coronavirus. Expertos esperan que estos ensayos y otros similares proporcionen los datos necesarios para ayudar a los médicos a tomar decisiones difíciles sobre el tratamiento de coágulos. Lee se preocupa por la tendencia a la "medicina reaccionaria", en los últimos tiempos.

"Las personas están cambiando su enfoque terapéutico en reacción a su experiencia local y personal, pero tenemos que recordar que lo principal es primero no hacer daño", advirtió.


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