Se han iniciado varios estudios con terapias antirretrovirales contra el COVID-19. (Pixabay)

Una combinación de drogas alguna vez usada para combatir la pandemia de VIH podría ser una herramienta más en la lucha contra el coronavirus, la otra pandemia que ataca al planeta en la actualidad.

Diferentes centros hospitalarios en el mundo han recurrido a los antirretrovirales lopinavir y ritonavir para tratar a pacientes graves por COVID-19. Esto, a partir de experiencias clínicas previas con otras infecciones virales y coronavirus relacionados, como SARS y MERS, en los que el uso de estos medicamentos se asoció a una mayor recuperación.

"Hace 20 años, la terapia con lopinavir cambió el curso del VIH en el planeta. Pero, aunque fue muy útil, hoy casi no se usa porque tiene muchos efectos secundarios", explica la doctora Claudia Cortés, vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Infectología. Debido a que esos efectos adversos iban de la mano con una exposición prolongada a estas drogas, cosa que no ocurre en el tratamiento de pacientes con COVID-19, es que se están llevando a cabo estudios para confirmar su eficacia y seguridad frente a este virus.

"Hay varias líneas de investigación porque hasta ahora no hay evidencia suficiente de que estos medicamentos puedan tener algún efecto", agrega el doctor Alejandro Afani, director del Centro de VIH del Hospital Clínico Universidad de Chile.

Uno de esos ensayos clínicos es el que lidera la OrganizaciónMundial de la Salud (OMS) bajo el nombre "Solidaridad". Iniciado el mes pasado, con la participación de más de 80 países y cientos de hospitales y centros de investigación, la idea es analizar cuatro estrategias terapéuticas diferentes contra el actual coronavirus.

Se trata del uso del antiviral remdesivir, creado contra el ébola; el interferón beta, que se utiliza en casos de esclerosis múltiple; la cloroquina, usada contra la malaria y el reumatismo; además de la combinación de lopinavir y ritonavir.

La OMS precisa que, aunque las pruebas a la fecha con estos últimos retrovirales son poco concluyentes y se han llevado a cabo con ciertas limitaciones -grupos pequeños de pacientes que además han recibido otros tratamientos simultáneos-, "se han observado muy pocos efectos secundarios de consideración". Se espera tener los primeros resultados a mediados de este año.

Este mes, la ONG catalana Projecte dels NOMS-Hispanosida (España) inició un estudio para determinar si los usuarios de la profilaxis preexposición (PrEP), una estrategia de prevención del VIH con medicamentos antirretrovirales, también están protegidos ante el COVID-19.

"El objetivo de este estudio es evaluar la frecuencia de aparición de los signos y síntomas del COVID-19 entre nuestros usuarios, tomen o no PrEP, para dilucidar si, realmente, los antirretrovirales que suministramos para prevenir el VIH también inciden en la infección por coronavirus", explica el doctor Pep Coll, uno de los investigadores del estudio.

A juicio del doctor Afani, "todo esto es un aprendizaje". Y a la espera de los resultados de todos estos estudios, se pueden replicar experiencias: "La pandemia del VIH nos ha enseñado que mientras más diagnóstico hay, mejor es el control de la enfermedad. Esta estrategia de salud pública también es fundamental frente al coronavirus".

No hay mayor riesgo

"Hay una falsa noción de que las personas que toman terapia antirretroviral estarían protegidas", dice la doctora Cortés, quien precisa, eso sí, que quienes tienen VIH y están bajo tratamiento no tienen un mayor riesgo de enfermar por COVID-19 que la población general. Sin embargo, al igual que el resto, su vulnerabilidad aumenta si presentan además patologías como diabetes o hipertensión, que se ha visto elevan el riesgo. Diferente es para quienes tienen VIH pero no reciben terapia, pues su inmunidad está debilitada.

Eso sí, todos sin excepción, deben aplicar las normas de prevención como lavado de manos frecuente y distanciamiento físico, entre otras.


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