Mofongo con longaniza.
Mofongo con longaniza. (WANDA LIZ VEGA)

Un fuerte aroma a carne recién cocinada con buen sazón y al inconfundible mofongo puertorriqueño se percibe desde que se camina por el estacionamiento del Restaurante Roka Dura, un concepto culinario muy conocido en Orocovis y que integra un salón comedor diseñado para consentir el paladar de los comensales.

Todo comenzó cuando una fuerte roca se interpuso en los diseños para la construcción de lo que sería un estacionamiento. El reto los llevó entonces a aventurarse a crear un restaurante atemperado a las exigencias geográficas del lugar que, años más tarde, ganaría la simpatía de miles de transeúntes y visitantes de la zona montañosa del país.

“Comenzamos en el 2010, ya llevamos 12 años con Roka Dura. En agosto del año que viene cumplimos los 13 años, con planes, expansiones y retos, pero hemos logrado quedarnos en el mercado”, comentó el propietario del concepto Juan Carlos González Colón.

“Los jueves y viernes son mayormente de turistas americanos o europeos que vienen a comer aquí después de ir a la aventura de Toro Verde. Los sábados y domingos viene mucho local, de todos los pueblos de la isla. Vienen en familia buscando un lugar bueno donde todos puedan comer”, añadió.

Durante esos días, la cocina no se detiene para satisfacer al visitante, que llega con un hambre voraz solicitando las famosas carnes a la parrilla de Roka Dura. “Los extranjeros las piden con sus términos medium rare y los locales casi siempre bien cocido. Y también nos piden mucho los platos que incluyen longanizas que es lo tradicional de Orocovis. Las piden mucho en aperitivo; también el hamburguer de longaniza y el mofongo relleno de longaniza,” explicó, por su parte, Iris L. Chévere Otero, quien lleva 10 años laborando en el lugar.

Desde los inicios de la operación, el menú de Roka Dura se ha ido transformando, sumando a la carta los cortes de carne como el churrasco, el T Bone steak, el Ribeye, el Cowboy, las chuletas Can Can y la carne ahumada. También se añadió una variedad de mariscos como los camarones, el filete de chillo, el salmón, pulpo; además de los platos del tradicional menu, que incluyen pollo en una variedad de formas de cocción. “La pechuga al ajillo se vende bien y todo lo que lleva mofongo”, dijo Chévere Otero.

El menú también presenta opciones con langosta; el mar y tierra, una combinación de carnes y mariscos, y los asopaos tradicionales. En los aperitivos se puede degustar la longaniza frita con opciones de salsas, especialidad de la casa. “Para las familias, el surtido es el más recomendado, ya que cuenta con variedad de aperitivos como las frituras minis, cordon blue, mozarella sticks, alcapurrias y el panucho; y el llamado Parrillón Roka Dura, que incluye costillas, churrasco, pechuga de pollo, servidos con papas fritas y tostones”, dijo la carismática mesera.

Los acompañantes varían desde el sabroso mofongo con una suave textura agradable al degustar, al igual que los tostones confeccionados con plátanos del país, arroz blanco con habichuelas, papas fritas y una variedad de ensaladas verdes. Para completar la comida, es imposible resistirse a la pastelería que presentan como opciones para postre. En esta opción es recomendable probar el bizcocho de zanahoria, chocolate y los flanes homemade, cuya confección complace al visitante por su textura esponjosa y sabor.

En el exterior del salón comedor se diseñó una barra dentro de un bote marítimo para aquellos que deseen disfrutar de los tradicionales mojitos, otra de las especialidades de la casa. La ubicación del bote-barra es un gran atractivo que despierta la curiosidad de los transeúntes de la carretera PR- 155, donde ubica el local.

El Restaurante Roka abre sus puertas al público de jueves a domingo, de 11:00 a. m. a 9:00 p. m., sin necesidad de reservación. Para conocer más sobre el menú puede accesar la plataforma Facebook bajo el nombre de Roka Dura.

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