La feliz pareja vive en Atlanta pero decidió que la boda sería en Puerto Rico, donde la novia nació.
La feliz pareja vive en Atlanta pero decidió que la boda sería en Puerto Rico, donde la novia nació. (Alejandro Granadillo)

El mar azul que baña la costa norte de Puerto Rico sirvió de escenario para la boda de Mónica Puig y Nathan Rakkit. Una ligera lluvia cayó durante casi toda la ceremonia -a la que Magacín tuvo acceso exclusivo- creando dos arcoíris que contribuyeron a crear una romántica estampa, con la que tanto soñó la primera medallista de oro olímpico de Puerto Rico.

La ceremonia comenzó a eso de las 4:30 de la tarde en el área de la playa del Hotel Caribe Hilton, cuando la música suave dio comienzo y la novia desfiló al altar del brazo de su padre, José Puig, para luego unirse a su ahora esposo.

La pareja –que en ningún momento pudo esconder la emoción y las sonrisas- tuvo como testigos a 140 invitados entre los que se encontraban sus familiares y amigos.

La ceremonia fue oficiada en inglés por el sacerdote Antonio José Vázquez Colón, conocido por muchos como “Padre Tito”, de la parroquia Stella Maris de Condado.

Luego de leer un pasaje bíblico del libro de Genesis, el sacerdote le habló a la pareja sobre la importancia de apoyarse mutuamente, tomando como ejemplo las experiencias del maratón de Nueva York que ambos corrieron la semana pasada.

“Ustedes corrieron un maratón juntos y, si pueden correr un maratón juntos, están listos para el maratón de la vida”, dijo el párroco unos emocionados novios que estuvieron tomados del brazo durante toda la ceremonia.

Puig y Rakkit se comprometieron en octubre del año pasado y comparten hogar en Atlanta, donde la pareja se conoció hacer cerca de 15 años mientras ambos asistían a un campamento de tenis.

En sus votos, Puig mencionó que 13 años después se rencontraron y no han vuelto a separarse.

“Él me conoció en un momento dado de mi carrera y de mi vida, que era muy oscura, con todas las lesiones, bregando con situaciones difíciles y, a pesar de todos esos momentos, él vio lo mejor de mí, lo más lindo de mí, las cosas que yo pensaba que eran horribles de mí y me quería así. Y hemos desarrollado algo muy lindo”, dijo Puig recientemente a este medio.

Puig lució hermosa en un vestido diseñado por Harry Robles. El estilo “off the shoulder” con corpiño trabajado en pedrería y falda en flecos en diversos tonos de crema y rosado se complementó con una amplia y vaporosa cola, velo y un pequeño tocado en el cabello.

El maquillaje y peinado sencillo de la novia complementaron muy bien con todo el ajuar. A su cargo estuvieron los peluqueros Ingrid Román Olivieri y Carlos Marrero.

Mientras que el novio vistió con una clásica etiqueta negra de Leonardo Fifth Avenue.

Al cierre de esta edición, los nuevos esposos y sus invitados disfrutaban de una fiesta en la que destacó tanto la gastronomía como la música y costumbres puertorriqueñas, según destacó Rosalina Torres, coordinadora del evento.

Luego de la boda, Puig y Rakkit regresarán a su hogar en Atlanta, donde él acaba de comenzar un nuevo empleo y ella trabaja como comentarista deportiva para la cadena ESPN. Entre las prioridades de ambos están viajar y próximamente adoptar otro perro que se unirá a su mascota Bubba.

“Ya empezamos a normalizar nuestra vida y no hay nada mejor que llegar a casa, verlo ahí y tener una vida más normal, que no lo he podido tener en mucho tiempo”, expresó Puig quien en el futuro desea convertirse en madre.

Busca la edición especial de bodas de Magacín el próximo domingo, 20 de noviembre donde publicaremos en exclusiva todo lo que aconteció en la ceremonia y la recepción.

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