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El auge del alquiler de ropa: ¿Es realmente una alternativa sostenible para el ambiente?

Aunque surge como una alternativa al “fast fashion”, expertos alertan de otras implicaciones

17 de junio de 2026 - 11:10 PM

Madeline Smith empaca ropa para su envío mientras trabaja para Armoire, una empresa de alquiler de ropa con sede en The Riveter, un espacio de trabajo compartido dirigido a mujeres en Seattle. (Ted S. Warren)

Tanto para bodas como para vacaciones u otras ocasiones especiales, cada vez son más los consumidores que recurren a los servicios de alquiler de ropa en lugar de comprar prendas nuevas.

Estos servicios por suscripción, que a menudo se promocionan como una alternativa sostenible a la “fast fashion”, envían directamente a los clientes todo tipo de prendas, desde ropa de diario y de trabajo hasta vestidos, bolsos y trajes de gala. Después, las prendas se devuelven para que las use otra persona.

“No he comprado nada para una ocasión especial desde 2019″, dijo Sasha Eck, usuaria de servicios de alquiler de ropa.

Además de proporcionarle un acceso continuo y asequible a ropa más nueva y en tendencia, dijo que alquilar ropa de gala tenía más sentido que gastarse el equivalente a un mes de alquiler en un vestido que solo se pondría una vez. Una encuesta reciente de ThredUp sugiere que otras personas se enfrentan al mismo dilema, ya que la plataforma de reventa descubrió que el 87% de los invitados a bodas afirmaban haber comprado al menos un conjunto que solo se habían puesto una vez.

Los servicios de alquiler de ropa parecen ser una alternativa ética desde el punto de vista ambiental: una prenda puede ser usada por varias personas en lugar de quedar relegada a un solo armario. Pero los expertos en moda y logística afirman que la realidad de las suscripciones de alquiler es más complicada, especialmente si se tienen en cuenta los gastos de envío, las devoluciones y los hábitos de los consumidores.

La promesa —y el problema— de la moda de alquiler

Kate Fletcher, profesora de sostenibilidad, diseño y sistemas de moda en la Universidad Metropolitana de Mánchester, afirmó que los servicios de alquiler pueden, en ocasiones, fomentar la misma mentalidad que impulsa la moda rápida.

“En teoría, los recursos utilizados en la confección de esa prenda tienen la oportunidad de aprovecharse al máximo al ser usada por muchas más personas. Y ese es precisamente el argumento más convincente a su favor”, señaló.

Pero Fletcher señaló que muchos de esos beneficios ambientales pueden verse socavados por los repetidos envíos, devoluciones y limpiezas.

Aja Barber, consultora de sostenibilidad y escritora, afirmó que la gente suele pasar por alto la huella de esos procesos.

“Cuando piensas en el alquiler, no piensas en el empaque que llega cada vez que recibes algo de alquiler. No piensas en la huella de carbono que supone el envío del artículo. Y, desde luego, no piensas en la huella de carbono de la tintorería”, expresó Barber.

Los servicios de alquiler también pueden suponer un reto logístico adicional, ya que el proceso implica dos viajes: uno para entregar la ropa y otro para devolverla.
Los servicios de alquiler también pueden suponer un reto logístico adicional, ya que el proceso implica dos viajes: uno para entregar la ropa y otro para devolverla. (Andy Wong)

Aun así, ambas expertas señalaron que los servicios de alquiler pueden tener ventajas en determinadas situaciones.

“Si eres alguien que de vez en cuando tiene que ponerse ropa de fiesta y no quieres comprar un vestido que solo vas a llevar una vez, creo que puede ser realmente útil”, consideró Barber.

Fletcher se refirió a modelos de alquiler más antiguos y locales, como el alquiler de trajes o vestidos de gala, en los que los clientes acudían a una tienda, se probaban la prenda en persona y luego la devolvían. Según ella, esos sistemas solían tener un impacto ambiental muy diferente al de los servicios de alquiler modernos basados en aplicaciones, que dependen de envíos repetidos.

¿Por qué es importante el envío?

El auge de las compras en línea ha acentuado el impacto ambiental de la “entrega de última milla”, es decir, la etapa final del transporte de un paquete desde un centro de distribución hasta el domicilio del cliente. El transporte ya es uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero, según Johanna Amaya, profesora adjunta de gestión de la cadena de suministro en la Universidad Estatal de Pensilvania.

“Cuantas más entregas lleguen a nuestros hogares, cuantas más entregas se realicen en nuestra ubicación preferida, mayor será el impacto en el medio ambiente”, afirmó Amaya.

Los servicios de alquiler también pueden suponer un reto logístico adicional, ya que el proceso implica dos viajes: uno para entregar la ropa y otro para devolverla.

Amaya señaló que el envío rápido también puede hacer que los sistemas de entrega sean menos eficientes, ya que las empresas disponen de menos tiempo para agrupar los paquetes en rutas más completas.

“Cuanto más tiempo puedan esperar para agrupar más pedidos y aprovechar la capacidad de los vehículos de reparto, mejor”, sostuvo Amaya.

Añadió que devolver los artículos a puntos centralizados, como buzones de paquetería o oficinas de correos, puede tener un menor impacto ambiental que los servicios de recogida a domicilio.

¿Qué deben hacer los consumidores?

Los expertos opinan que el alquiler puede seguir siendo una mejor opción en algunas situaciones, sobre todo para los outfits de ocasiones especiales que, de otro modo, quizá solo se llevarían una vez. Pero también señalan que los consumidores deberían reflexionar detenidamente sobre la frecuencia con la que hacen pedidos, envían y devuelven ropa.

Fletcher animó a la gente a “echar un vistazo a su armario y a sí mismos antes de mirar fuera e intentar comprar una prenda nueva”.

Amaya señaló que los consumidores pueden reducir el impacto ambiental evitando los envíos urgentes y eligiendo opciones de entrega agrupada o recogida en tienda siempre que sea posible.

Además, el desafío más amplio de la sostenibilidad en la moda no puede resolverse con un único servicio o producto, afirmó Fletcher.

Los consumidores pueden reducir el impacto ambiental evitando los envíos urgentes y eligiendo opciones de entrega agrupada o recogida en tienda siempre que sea posible.
Los consumidores pueden reducir el impacto ambiental evitando los envíos urgentes y eligiendo opciones de entrega agrupada o recogida en tienda siempre que sea posible. (Seth Wenig)

Para los consumidores que intentan comprar de forma más sostenible en general, los expertos sugieren que algunas de las opciones más sencillas pueden seguir siendo las más eficaces, como volver a ponerse la ropa, arreglar las prendas, intercambiarlas con amigos, comprar de segunda mano o donar prendas para que sigan utilizándose.

“Lo mejor que podemos hacer es relacionarnos con la moda como una práctica. Es decir, una experiencia vivida de lo que significa vestirse —llena de posibilidades de quién puedo ser en el mundo— y no como algo que hay que comprar”, puntualizó Fletcher.

“La moda como compra, esa idea de la moda, es algo que la industria nos ha animado a creer que es la única forma de relacionarnos con la moda. Y, fundamentalmente, eso solo va a provocar más impactos climáticos”.

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