15 de octubre de 2026 - 11:10 PM

Mucho antes de que lleguen los invitados, se enciendan las luces y comience la música, la Gala del Museo de Arte de Ponce ya ha comenzado a tomar forma muchos meses antes. Son muchas las horas que se le dedica a la preparación de este importante evento, sobre todo en aquellos detalles que buscan sorprender a los asistentes, como sería los platos de comida que degustarán esa noche. La selección de este elemento resulta crucial a fin de cuentas.
Eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado 6 de octubre en el restaurante 1616 en el Hotel Condado Vanderbilt. Más de 20 integrantes del Comité de la Gala Anual del Museo de Arte de Ponce se reunieron para degustar, uno a uno, los platos que formarán parte del menú de la Gala 2026 “The Power of the Arts”, que se celebrará el 11 de diciembre de 2026 en el Vanderbilt.
Al frente de la mesa estaba el chef ejecutivo del hotel, Juan Peña, quien por segundo año consecutivo tiene a su cargo la propuesta gastronómica de la velada. Mientras los miembros del comité probaban y comentaban, Peña y su equipo observaban y tomaban nota. El menú estaba prácticamente listo, pero todavía había espacio para pequeños ajustes.

Para el chef, preparar la comida de una gala de esta magnitud es un reto que comienza mucho antes de entrar a la cocina. El año pasado, cuando asumió por primera vez el menú del evento, tuvo que familiarizarse con una celebración que reúne a cientos de personas y en la que la consistencia es tan importante como el sabor.
“El año pasado para mí fue bastante retante. He hecho muchas actividades en las que trato de interpretar un tema a través de la comida, el vino, las bebidas, el arte o la artesanía, pero no a esta escala”, indicó Peña, quien forma parte del Hotel Condado Vanderbilt desde hace un año y tres meses. “Cuando estás hablando de 700 u 800 personas, la logística es fuerte y mantener el mismo sabor y la misma calidad para todo el mundo es todavía más retante”.
Este año, sin embargo, Peña tenía una referencia clara: el arte de Carlos Betancourt. La Gala está inspirada en “Re-Collections VIII (fall)” (2009), una obra de la colección del Museo de Arte de Ponce en la que elementos orgánicos, como cuerpos, plantas, flores, caracoles y recuerdos, aparecen en tonos anaranjados sobre una extensa superficie azul cobalto.

“Estuve como un mes trabajando el menú, buscando qué estaba en temporada y qué ingredientes locales podía utilizar. No fue tan fácil; estuve mirando mucho, entrando a la página del artista y viendo su trabajo”, destacó el chef nacido y criado en Carolina, y quien ha tenido una extensa carrera profesional en restaurantes de comida francesa. “Lo que más me transmitió fueron los colores y esa mezcla de elementos rústicos con algo contemporáneo. Eso fue lo que me llevó a desarrollar el menú”.
La intención no era hacer una copia de la obra sobre un plato, sino traducir su espíritu. Peña buscó productos de temporada y técnicas que permitieran conservar sus colores y características naturales.
“Me gusta trabajar con los mejores productos de temporada y tratar de cocinarlos o manipularlos de una manera en la que se estropeen lo menos posible”, añadió el experto en cocina, quien trabajó anteriormente como chef de Cuisine del restaurante COA en el Dorado Beach. “Quiero sacar ese color natural y llevarlo a su mayor expresión. El reto es que el plato tenga sabor, pero que también tenga ese impacto visual que me transmite la obra”.
El resultado es un menú amplio, pensado para servirse en estaciones. Entre los entremeses estarán un tartar de res prime sobre tostón con caviar, un ‘gravlax’ de salmón cítrico con queso crema y eneldo, empanadilla de salmorejo de jueyes con alioli de cilantro, mini alcapurrias y croquetas de queso gouda con plátano dulce y chorizo.
La barra de crudos incluirá hamachi crudo con caldo de miso y pimientos rojos, ensalada española de pulpo y tartar de atún con pepino, mangó y yuzu. En las estaciones de ensaladas habrá, entre otras propuestas, remolachas asadas con queso de cabra y avellanas confitadas, así como una ensalada de zanahorias ‘heirloom’, aguacate y semillas tostadas.
En la estación de proteínas también hya platos que deslumbrarán a la vista y el paladar, como las costillas de res acompañada de pastel al caldero y recao. También estarán una sabrosa sopa de calabaza con chicharrón, habichuelas verdes con tomate seco, papas doradas con estofado de pollo y farro con cebollines a la parrilla. Además, debido a la fecha, no puede faltar un lechón a la vara, además de un lomo de res asado.
En el proceso de la creación del menú, Peña colaboró estrechamente con Eric Román, chef de banquetes del hotel, mientras que los postres fueron trabajados por Nacha Fondeur, pastry chef de la propiedad.
La degustación con el comité es una parte esencial del proceso de la selección del menú de la gala. No se trata simplemente de presentar un menú terminado, sino de sentarse a la mesa y escuchar.
“Como normalmente ocurre es que desarrollo un menú, se los envío por escrito y ellos lo revisan. Después vienen, prueban, debaten y toman decisiones, y yo me adapto a eso”, añadió el chef Peña. “En este caso, estoy súper contento porque los cambios fueron mínimos y muy puntuales. Son detalles normales cuando estás trabajando un menú que se va a servir en formato de bufet”.
De esa conversación salieron algunos últimos ajustes. Por ejemplo, se pensó en servir un cangrejo o ‘snow crab’, pero fue eliminado de la propuesta, junto con unos camarones, los cuales pasarán a servirse como ceviche de camarones. Además, se incorporará un arroz basmati con hierbas frescas. Nada que altere la esencia del menú, en opinión del chef.
Por otro lado, la parte dulce llegará en pequeños formatos, ya que se preparará un festín de postres que incluirá gâteau de pistacho y frambuesa, gâteau de chocolate, alfajor de dulce de leche, tarta de avellana y chocolate, gâteau de nuez pecana y banana, trufas, magdalenas y una propuesta de ruibarbo, granada y limón. El cierre será con café puertorriqueño recién preparado, descafeinado y una selección de tés calientes. Como guiño a las fiestas navideñas, habrá un ‘jelly shot’ de coquito y de Old Fashioned.
Para el chef Peña, trabajar en un menú para la Gala del Museo de Arte de Ponce le permite poner de manifiesto sus destrezas culinarias y, a la vez, mostrar a los comensales que él también es capaz de crear ‘obras de arte’ “Poder conectar el arte con la comida para mí es un honor. El arte tiene colores, texturas y formas, y la comida también”, explicó el puertorriqueño. “Pero, además, la comida puede generar sentimientos. El poder capturar esa expresión y lograr que una persona pruebe algo y sienta algo, para mí, es espectacular”.
La Gala Anual del Museo de Arte de Ponce es el principal esfuerzo de recaudación de fondos de la institución, que permanece cerrada mientras continúa la reconstrucción de su sede principal en Ponce. La meta de este año es recaudar $1 millón para apoyar sus operaciones y programas educativos.
Por eso, aunque el menú será parte de una noche de celebración, detrás de cada plato hay también un propósito mayor. Hay una obra de arte que inspiró la creación, un equipo que la convirtió en comida y un comité que se sentó a probarla antes de que llegara a la mesa de los invitados.
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