Francisco Díaz-Massó, principal oficial ejecutivo de Bermúdez & Longo Díaz-Massó (BLDM), indicó que cinco años después del huracán María, es muy poco lo que se ha hecho para reconstruir y fortalecer la red eléctrica.
Francisco Díaz-Massó, principal oficial ejecutivo de Bermúdez & Longo Díaz-Massó (BLDM), indicó que cinco años después del huracán María, es muy poco lo que se ha hecho para reconstruir y fortalecer la red eléctrica. (Miguel J Rodríguez)

Hace unos cinco años, cuando el huracán María azotaba a Puerto Rico, Francisco Díaz-Massó, estaba seguro de dos cosas.

Sabía que el sistema eléctrico de Puerto Rico estaba maltrecho y que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) estaba en quiebra.

Pero ello no fue óbice para que 24 horas después del ciclón, los empleados de Bermúdez y Longo, Díaz-Massó (BLDM) se organizaran. Una semana después, BLDM tenía 400 brigadas en la calle.

Lo primero fue ayudar a restaurar la comunicación y en paralelo, contribuir a la respuesta de emergencia en electricidad, agua y data.

“Estaba la quiebra de la AEE y no había realmente una garantía de pago”, relató el principal oficial ejecutivo de BLDM.

Ahora que -otra vez- la isla quedó a oscuras por causa del huracán Fiona y a pesar de las discrepancias con LUMA Energy, BLDM -una de las principales empresas de infraestructura en la isla- está dispuesta a hacer lo mismo.

Cuando en el 2017, el plan de respuesta de emergencia de la AEE quedó en tela de juicio, la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) encomendó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE) levantar la red eléctrica y este contrató a Fluor Daniel Caribbean.

Fluor incluyó a BLDM en su equipo, asignándole el área entre Hatillo y Aguadilla.

“El tú impactar esas comunidades, cuando reparabas el sistema y ellos veían la luz, (la gente) le hacía fiestas a los empleados”, recordó Díaz-Massó, quien conversó con El Nuevo Día cuando el huracán Fiona que ayer dejó a Puerto Rico con otro apagón general comenzaba a organizarse.

Díaz-Massó conoció a Bermúdez y Longo a finales de la década de 1989 cuando participaba de un internado como estudiante de ingeniería mecánica. Unas dos décadas más tarde, fusionaba su firma con aquella que fundaron los ingenieros Juan J. Bermúdez y Adriel Longo.

Como en muchas empresas de la construcción, en BLDM -por espacio de 60 años- ha trabajado la gente que transforma de manera visible las sociedades aunque no les erijan estatuas o rindan loas.

Esos son los soldadores o instaladores de cables soterrados, las peritas electricistas o los maestros plomeros, los ingenieros o tuberos, entre tantos otros.

Si el agua en su negocio o residencia llega de la planta Sergio Cuevas, si ha caminado por el Centro de Convenciones en Miramar, ha llegado a la estación soterrada del Tren Urbano en Río Piedras o recibido servicios en el Centro Comprensivo de Cáncer e incluso, si jugó una quiniela y animó a caballo y jinete desde las gradas del Hipódromo El Comandante, antes que usted, BLDM estuvo allí.

Al cabo de seis décadas de proyectos, públicos y privados, la empresa ha gestionado sobre $2,000 millones en proyectos de infraestructura en Puerto Rico, el Caribe, la Florida y Texas.

Cuando la recesión arrasó con el sector de la construcción, BLDM salió a flote incursionando en infraestructura de telecomunicaciones y energía renovable a gran escala, entre otros nichos.

Al presente, uno de cada cinco empleados de BLDM –que rondan 818- es una mujer y uno de cada tres gerenciales es una fémina. Considerando a contratistas, la fuerza laboral alcanza el millar.

¿Por qué si BLDM tiene tanta pericia no es parte de la reconstrucción que se ha encomendado a LUMA Energy?

-“Nosotros queremos ser parte de la reconstrucción, es nuestro interés. En efecto, tenemos mucho que aportar... pero la imposición de un acuerdo laboral crea problemas”, dijo Díaz-Massó.

“Yo no tengo que tener ningún acuerdo laboral con nadie para garantizarle el mejor producto al cliente”, agregó el ingeniero al refutar que se necesite un pacto con la IBEW (Hermandad Internacional de Trabajadores Eléctricos) para cumplir con temas de seguridad y estándares de calidad.

“Qué mejores estándares, qué mas fuerza que todo lo que hemos hecho... en el aeropuerto, farmacéuticas, un sistema de generación complicado. Si nosotros no lo hubiéramos manejado bien, no tuviéramos 60 años (de existencia)”, dijo Díaz-Massó al agregar que los empleados de BLDM cuentan con plan médico y plan de retiro, entre otros beneficios, mientras la seguridad es prioridad.

Luego de que LUMA se convirtió en el operador y principal responsable de la reconstrucción del sistema eléctrico de Puerto Rico, el consorcio estableció que quienes interesen hacer negocios con este tendrán que contratar únicamente trabajadores afiliados a la IBEW, sindicato al que se sumó la Unión Insular de Trabajadores Industriales y Construcciones Eléctricas (Uitice), uno de los dos gremios principales en la AEE.

A cinco años de María

De acuerdo con Díaz Massó, a cinco años de María, es muy poco lo que se ha logrado para restaurar el sistema eléctrico.

Explicó que, guste o no, Puerto Rico tendrá que hacer inversiones en la flota generatriz existente utilizando el combustible más económico que se pueda. Pero acto seguido, subrayó que es indispensable que Puerto Rico se inserte con premura y adecuadamente en la generación distribuida y renovable.

Si pasara cualquier cosa, nosotros vamos a ir y vamos a apoyar, aunque yo tenga obviamente, mi reserva con la exigencia (contractual) de LUMA... Si hay una emergencia, o lo que sea, nosotros vamos a apoyar al país. No lo vamos ni a pensar

Francisco Díaz-Massó, principal oficial ejecutivo de BLDM

Agregó que el precio del kilovatio hora en Puerto Rico “ha forzado” a empresas y hogares a convertirse en prosumidores, pero a su vez, el costo de los insumos energéticos renovables ha bajado tanto y hay tantas herramientas tecnológicas para gestionar la infraestructura eléctrica que no habrá marcha atrás.

Sobre todo, Díaz-Massó señaló que, al repensar la red eléctrica, Puerto Rico debe procurar la mayor redundancia posible y la autoprotección, dos cualidades que hicieron del sistema eléctrico de la isla, un infraestructura de calibre en su época.

“Aquí se sabe lo que hay que hacer con la (AEE), con la generación como debe ser. Eso está claro, eso está hecho y se tiene la capacidad para hacerlo, la verdad es que ha sido un asunto de voluntad y en el proceso, todo el mundo está sufriendo”, dijo el ingeniero.

Mucho retraso y algún acierto

Ahora que Puerto Rico internaliza el impacto de la tormenta tropical Fiona, lo alentador, a juicio del ingeniero, es que el operador y FEMA habrían invertido unos $600 millones para fortalecer el inventario de materiales y equipos, una previsión que no se tenía hace cinco años.

Antes de la crisis sanitaria, la espera por un transformador, por ejemplo, rondaba tres meses. Ahora, recibir un transformador puede tomar hasta un año y es más costoso, dijo Díaz-Massó.

De acuerdo con Díaz Massó, quien favorece las concesiones público privadas, el tiempo valioso que ha perdido Puerto Rico para reconstruir su infraestructura ahora también se traduce en dinero, pues el precio de las materias primas y el combustible no cejan.

Habla con conocimiento de causa, pues “no todos los proyectos salen como uno quisiera” y en un entorno inflacionario, los riesgos son mayores. Si bien los precios comienzan a estabilizarse, no regresarán a niveles prepandémicos, sostuvo.

“Siempre hemos sido muy conservadores, teniendo unas reservas como empresa. Eso nos ha ayudado en los tiempos difíciles”, sostuvo.

Puerto Rico ante todo

De aquí que para el ingeniero, Puerto Rico e incluso, LUMA podrían salir por la puerta ancha si la fuerza trabajadora que conoce el sistema eléctrico ayuda a reconstruirlo.

“Si pasara cualquier cosa, nosotros vamos a ir y vamos a apoyar, aunque yo tenga obviamente, mi reserva con la exigencia (contractual) de LUMA... Si hay una emergencia, o lo que sea, nosotros vamos a apoyar al país. No lo vamos ni a pensar”, subrayó.

Hace unas dos semanas, el gobernador Pedro Pierluisi dijo que LUMA estaba “en probatoria” y que quería ver cambios en la gerencia y en la forma en que opera el consorcio.

La Asociación de Contratistas Generales (ACG) ha pedido al gobernador que se elimine el requisito de contratación establecido por LUMA. ¿Qué ha pasado?

-“Nada”, contestó Díaz-Massó.

💬Ver comentarios