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Café Lareño: Cultivan cuatro generaciones de caficultores

Detrás de la reconocida marca, hay una historia de emprendimiento que dio vida a la operación en el 1989

9 de junio de 2024 - 11:10 PM

Luis Alcover y su esposa Vilma Rodríguez Rivera, moldearon el sueño familiar en 1989. (Xavier Garcia)

A unos 1,400 pies de altura sobre el nivel del mar, en una finca ubicada en las entrañas del barrio La Torre de Lares, se cosecha uno de los proyectos cafetaleros de mayor continuidad en el país, a través de las manos de cuatro generaciones.

Se trata de Café Lareño, una de las marcas más reconocidas por el paladar puertorriqueño cuya operación produce miles de quintales anuales y emplea a unos 39 trabajadores.

Además, su sabor es apreciado por la diáspora boricua que no pierde la trayectoria de los empaques que ofrecen algunos comercios en los estados de Florida, Massachussets, Texas y Nueva York, entre otros lugares a donde han colado la exquisita bebida.

Sus propietarios, Luis Alcover y su esposa Vilma Rodríguez Rivera, moldearon el sueño familiar en 1989. Al punto de que la matriarca dejó su empleo como maestra para enrollarse las mangas y cultivar la empresa.

Xavier Garcia
(Xavier Garcia)

“He estado toda mi vida trabajando con el café. Esta es la cuarta generación”, aseguró don Luis al hablar de la gesta iniciada por su bisabuelo Pedro, seguida por Antonio, su abuelo, y luego su padre Humberto Alcover.

“Yo vengo de una familia que llegaron de Palma de Mallorca en España, entrando por Aguadilla; uno se quedó como comerciante, dos compraron terrenos en San Sebastián y empezaron a bregar con la caña hasta que se establecieron en Lares con el café”, relató el caficultor de 65 años.

Así las cosas, según doña Vilma de 67 años, “en 1989, él (don Luis) tenía la inquietud de que todos sus antepasados, esa cuarta generación, solamente se quedaba en el proceso de dejar el café crudo. No había nadie atrevido que lo llevara hasta la mesa”.

“Entonces, él decía, me gustaría. Entonces, yo era maestra de historia, me salgo de la escuela y le digo: ‘Esto tiene que dar para que cubra las necesidades que con el sueldo de maestra yo no podría cubrir, y me quedo. Nos lanzamos a esa nueva aventura”, recordó.

“Empezamos con una tostadora de 30 quintalitos. Los primeros meses, (el café) lo dejábamos crudo, se nos quemaba, hacíamos y no nos gustaba. Así estuvimos varios meses buscando el ajuste. Yo decía: ‘Tiene que haber calidad y sabor”, apuntó.

Área del "coffee shop".
Área del "coffee shop". (Xavier Garcia)

La marca nació el 9 de abril de 1989.

“Escogimos Café Lareño; era bien sencillo, la bolsa ha ido evolucionando con los años. Mis tres hijos pequeños se encargaban de abrir las bolsas, era un equipo familiar. Mis hijos estuvieron activos en esa primera etapa”, contó.

No obstante, los ingresos no alcanzaban para contratar a un vendedor, así que doña Vilma se atrevió a dar el paso.

“Me lancé como vendedora única, puerta a puerta, negocio a negocio, ofreciendo un paquetito, cinco o diez. Al año, tuve el atrevimiento de ir a Mr. Special y pedir tres supermercados, los más cercanos que me quedaran y me dieron la oportunidad”, confesó.

“Así estuvimos 10 años hasta que pudimos contratar a alguien a medio tiempo y un año después a un vendedor fijo. Luego fueron dos (vendedores). El resto es historia. Son 38 años y seguimos aquí”, manifestó.

Al cumplir casi cuatro décadas, han podido contratar a 34 personas para laborar desde el cultivo del café hasta el renglón de ventas, y otros cinco empleos en el área del ‘coffee shop’.

“Aquí tenemos el proceso del café, tenemos el beneficiado y la finca; son 45 cuerdas sembradas de café. Tenemos casi 300 agricultores que le compramos café y se benefician. El beneficiado es donde se lava, se despulpa, se procesa y se pila para después llevarlo a la torrefacción. Todo eso está aquí”, sostuvo don Luis.

“Con el tiempo, quisimos llevarlo un poquito más. Entonces, le hice este negocio, el ‘coffee shop’ a mi hija, para llevarlo hasta la taza. Mi hijo mayor es Fernando que está como tostador y, el pequeño es Jorge, que también tiene una finca y le apasiona. Cuando hay cosecha nos ayuda en el beneficiado”, agregó.

La empresa agrícola cuenta con tres marcas de Café Lareño: comercial, gourmet y bajo sombra.

“Ahora mismo estamos con el café comercial y el gourmet. Tratamos de introducir el café bajo sombra. El gourmet no tiene mezcla, es arábigo 100%. Aquí solamente van a probar café 100% puertorriqueño. Mientras que el café bajo sombra es un poquito más fuerte, pero sigue siendo café del país”, esbozó el caficultor.

No obstante, señaló que, “la producción de café en Puerto Rico no es suficiente para suplir la demanda”.

“Aquí el mayor consumidor de café es el puertorriqueño. Nos basamos en dos marcas: Café Lareño y Café Lareño, selección especial, que es café 100% puro de Puerto Rico. Lo elaboramos, procesamos y se vende a un precio mayor porque el procesamiento sale más costoso aquí”, admitió.

De hecho, “la marca está en segundo puesto en Puerto Rico en cuanto a ventas. Añadiendo que el primer lugar es una empresa cafetalera con 12 o 13 marcas”.

“Aquí no hay competencias de café, yo no lo veo así. Todos tienen sus oportunidades. Quien te mueve es el consumidor que es el mejor parámetro que uno tiene para medir cuán bien uno está. Mientras lo sigan pidiendo, sabemos que cumplimos con los estándares exigentes del paladar puertorriqueño”, concluyó doña Vilma.

Para detalles: 787-897-7762.



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