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Entran en vigor las restricciones de los viajes y negocios con Cuba (horizontal-x3)
Se implementarán de forma inmediata. (Agencia EFE)

LA HABANA, Cuba - Estados Unidos endureció hoy su política hacia Cuba al emitir un paquete de regulaciones que, entre otras cosas, restringe las operaciones con empresas militares cubanas y complica los viajes de sus ciudadanos a la isla, lo que busca frenar el flujo de capital estadounidense al país, el cual se ha multiplicado desde el acercamiento promovido por la administración de Barack Obama. El Departamento del Tesoro publicó hoy el paquete de medidas, que restringe, por ejemplo, los negocios en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel –donde varias empresas estadounidenses, entre ellas la boricua Rimco, mantienen o aspiran a proyectos-, así como con las importantes cadenas de servicios turísticos Gaviota y Habaguanex.

Las regulaciones buscan restringir los negocios con las empresas controladas por los ministerios de las Fuerzas Armadas y del Interior, a los que Estados Unidos imputa mantener un sistema represivo en el país.

“Hemos fortalecido nuestras políticas sobre Cuba para alejar a las actividades económicas de las fuerzas militares cubanas e instar al gobierno a avanzar hacia una mayor libertad política y económica para el pueblo cubano”, indicó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin en una declaración oficial.

Las regulaciones comienzan en vigor mañana, 9 de noviembre, cuando se publicarán en el Registro Federal y no tienen carácter retroactivo.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control, Ofac) del Departamento del Tesoro, y la Oficina de Industria y Seguridad (Bureau of Industry and Security, BIS), del Departamento de Comercio, hicieron el anuncio, el cual elimina diversas disposiciones impulsadas por Obama, aunque deja intactas la mayoría de las reformas de la pasada administración, entre ellas las 12 categorías generales autorizadas para viajar a Cuba.

“El Departamento de Estado está tomando medidas adicionales para implementar estos cambios en las políticas que, de manera acumulativa, procuran impedir que las actividades económicas beneficien a las fuerzas militares, de inteligencia y los servicios de seguridad cubanos, y al mismo tiempo mantener las oportunidades para que los ciudadanos estadounidenses realicen viajes autorizados a Cuba y contribuyan al sector de los pequeños emprendimientos privados en Cuba”, sostuvo el comunicado oficial del gobierno estadounidense.

El paquete de medidas responde a una directriz dada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en junio pasado, cuando anunció en Miami, Florida, su intención de echar hacia atrás el acercamiento que Obama promovió desde el 17 de diciembre de 2014, cuando ambos países sorprendieron al mundo al anunciar el inicio del proceso para reanudar sus relaciones diplomáticas tras medio siglo de desencuentros.

Trump emitió el 16 de junio un memorando presidencial para solicitar cambios a la política seguida por Obama y recrudecer el bloqueo o embargo económico que Estados Unidos mantiene contra la isla.

Dicha decisión estuvo matizada por la influencia de los congresistas cubano-americanos del Partido Republicano, sobre todo, por el excandidato presidencial Marco Rubio, un crítico activo de las medidas tomadas por Obama.

Las regulaciones tocan, por ejemplo, las transacciones financieras, las cuales han quedado prohibidas para empresas estadounidenses si tienen vínculos con “las fuerzas militares, los servicios de inteligencia o de seguridad cubanos o sus funcionarios, y que en caso de mantenerse transacciones financieras directas con estas se beneficiaría de manera desproporcionada a las fuerzas militares, los servicios de inteligencia o de seguridad cubanos o sus funcionarios, a costa del pueblo cubano o de las empresas privadas en Cuba”.

Como es habitual en el esquema legal estadounidense, las disposiciones no son retroactivas.

“Seguirán estando autorizadas las relaciones comerciales que existían antes de la inclusión, por el Departamento de Estado, de entidades y subentidades en la lista, al igual que la mayoría de los viajes organizados previamente. Por ejemplo, se permitirá a las empresas continuar con las transacciones estipuladas en acuerdos contingentes u otro tipo de acuerdos contractuales acordados antes de la emisión de la nueva normativa, de conformidad con otras autorizaciones normativas”, afirmó el gobierno estadounidense.

Así, las empresas que hayan firmado acuerdos con entidades cubanas vetadas por la Ofac antes del 9 de noviembre podrán continuar sus operaciones, mientras que los negocios con instituciones no incluidas en la lista se podrán materializar siguiendo los parámetros permitidos por el embargo.

Igualmente, quienes hicieron planes de viaje y puedan presentar evidencia de que no son de los llamados “people-to-people”, no serán sometidos al nuevo escrutinio, aunque la recomendación es que guarden toda la evidencia correspondiente. 

No será permitidas licencias para exportar bienes producidos en Estados Unidos que beneficien a las entidades en la lista de empresas prohibidas, pero se permitirá de manera ampliada la exportación sin licencia de productos destinados al sector privado cubano.

Esta acción busca incentivar el naciente sector privado cubano, una ruta complicada, pues el gobierno aún mantiene el control de los rublos productivos de la economía y la actividad privada está limitada a pequeños negocios relacionados a oficios o establecimientos como restaurantes, bares o casas de alquiler.

Los llamados viajes “people to people”, uno de los caballos de batalla de Obama para incentivar el turismo estadounidense hacia Cuba de manera solapada, han sido eliminados, como había previsto Trump.

Estos viajes permitían a ciudadanos venir solos a Cuba sin la necesidad de viajar en grupos estructurados con un programa y bajo el manto de una organización autorizada, como solicitaba el gobierno estadounidense antes de las flexibilizaciones de Obama.

Las nuevas disposiciones prohíben específicamente esos viajes y requieren que se hagan mediante una organización autorizada y con carácter estrictamente académico, lo cual impactará el flujo de turismo estadounidense a Cuba, el cual se convirtió en el principal detonante para que la isla superara los cuatro millones de visitantes en el 2016 y 2017.

En concreto, un viajero que se acogió a la licencia de viajes educativos “people-to-people” podrá continuar con sus planes si pagó, por ejemplo, su pasaje o estadía antes del 16 de junio. Quien lo hizo después tendrá problemas.

Otro acápite que ha sido objeto de regulación directa son los viajes educativos, los cuales también eran usados de manera común por los estadounidenses para poder hacer turismo en la isla. Quienes hayan completado los trámites bajo esa licencia antes del 9 de noviembre podrán continuar adelante con sus planes, aunque sea en fechas posteriores, pero deberán tener prueba de sus compras.

La licencia de viajes educativos no ha sido eliminada, pero sí requerirá que quienes la usen presenten una carta de invitación del organismo cubano que los recibirá para tales fines.

Igualmente, los viajes bajo la categoría de “apoyo al pueblo cubano” requerirán “alquilar una habitación en una residencia privada cubana (casa particular), comer en restaurantes privados cubanos (paladares) y hacer compras en tiendas de propiedad privada gestionadas por cubanos que trabajan por cuenta propia (cuentapropistas)”.  

La ruta de entrada a Cuba no queda vetada por completo, quienes quieran ir a la isla sólo tendrán que cobijarse bajo una de las 12 licencias vigentes que apliquen, como viajes familiares, periodísticos, científicos, culturales, deportivos, religiosos, entre otros, y cumplir con los requisitos. Los viajes, por lo tanto, no están prohibidos, sólo se han colocado requisitos específicos en las tres formas más usadas hasta ahora por los viajeros estadounidenses.

Sí se toparán con una importante restricción, pues los hoteles y lugares donde podrán alojarse o gastar su dinero no podrán ser de las cadenas Gaviota o Habaguanex, las mayores de la isla y que son parte del entarimado de empresas turísticas cubanas en poder del aparato militar de la isla.

Así, no será posible para los estadounidenses alojarse en populares hoteles como el recién inaugurado Gran Hotel Manzana Kempinski o los Melía de Cayo Coco y Cayo Santa María, propiedad de Gaviota, o el Ambos Mundos, de Habaguanex.

Las prohibiciones impactan directamente a funcionarios militares cubanos, quienes tendrá impedido tener visas para viajar Estados Unidos o hacer negocios en el país en su carácter personal.

Igualmente impactan la corporación Cimex, administrada por los militares, que representa la principal cadena de ventas de alimentos de importación en Cuba, por lo que los productos estadounidenses no podrán servendidos al pueblo en esas instalaciones.

Queda vigente, sin embargo, la mayoría de los cambios impulsados por Obama y no se tocaron los múltiples pactos de cooperación bilateral entre ambos países.

Igualmente, el campo está abierto para hacer negocios o intercambios con cientos de empresas o instituciones cubanas que no están bajo el cobijo de las fuerzas de seguridad del país.

La mayor incomodidad para los viajeros estadounidenses estará en el alojamiento, pues no podrán quedarse en algunas de las mejores instalaciones del país, pero fuera de la disposición quedan otros centenares de opciones para escoger, entre ellas miles de casas particulares.

Las disposiciones del gobierno estadounidense llegan una semana después de un agrio debate en la Organización de las Naciones Unidas en la cual fue votada masivamente a favor una resolución en apoyo al final del bloqueo económico a Cuba.

Allí ambos gobiernos se enfrascaron en un fuerte debate dialéctico que dejó claro que los buenos tiempos vividos durante el último cuatrienio de Obama habían llegado a su fin, azuzados por el cambio de política de Trump.

El alcance de estas prohibiciones es insospechado, pues todavía quedan reglamentos y definiciones por hacer en Estados Unidos, lo cual complica su análisis final.

Además, se espera una pronta reacción de Cuba al anuncio, por lo que esta nueva batalla en la guerra del estrecho de la Florida apenas comienza.


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