Ruth Bader Ginsburg luchó antes contra el cáncer: en 2009 superó un cáncer de páncreas, en 2018 tuvieron que extirparle unos nódulos malignos de su pulmón izquierdo y en el verano de 2019 reapareció en el páncreas ese mal, aunque logró superarlo. (The Associated Press)

La jueza asociada del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg, falleció hoy, viernes, a los 87 años luego de una larga lucha contra el cáncer de páncreas metastásico, informó el ente judicial.

Bader Ginsburg falleció en su hogar en Washington, añadió un portavoz del Tribunal Supremo. Su muerte a poco más de seis semanas de las elecciones generales generará, con toda probabilidad, una lucha sobre si el presidente Donald Trump debería nominar, y el Senado, controlado por republicanos, aprobar, una persona que ocupe su puesto, o si debería permanecer vacía hasta que concluyan los comicios.

La jueza asociada reveló en julio que recibiría tratamientos de quimioterapia para contener lesiones que aparecieron en su hígado que, en ese momento, fue su batalla más reciente contra el cáncer.

Ginsburg pasó sus últimos años como la líder indiscutida del ala liberal del Tribunal Supremo, y también fue recipiente de un estatus tipo “diosa del rock” por parte de sus admiradores y admiradoras.

Las mujeres jóvenes, en especial, tomaron especial cariño hacia la “Abuela de la Corte”, a quien bautizaron con el apodo de “Notorious RBG” (en referencia al fenecido rapero de Nueva York Christopher George “Notorious B.I.G” Latore Wallace) por su feroz defensa de los derechos para las mujeres y las minorías, al igual que por su fuerza y resiliencia ante tragedias personales y sus distintas crisis de salud.

Ginsburg resistió los pedidos para que se retirara durante la administración del expresidente Barack Obama, en momentos en que los demócratas tenían el control del Senado y podían confirmar a una persona con puntos de vista similares a los suyos.

En cambio, Trump, con toda probabilidad, intentará confirmar a un nuevo integrante, aprovechando el control republicano del Senado, con miras a inclinar el Tribunal Supremo más hacia la derecha.

Ginsburg atacó a Trump en repetidas ocasiones durante entrevistas en las elecciones de 2016 e, inclusive, llegó a llamarlo un farsante, aunque luego se disculpó.

Madre de dos hijos, Jane y James, y amante de la ópera, Ginsburgh era reconocida por indagar profundamente en todos los casos y por seguir las reglas y procedimientos al pie de la letra.

Como jueza asociada, Ginsburg ofreció una opinión en una decisión de 1996 que ordenó al Instituto Militar de Virginia a aceptar mujeres en su programa o dejar de recibir fondos estatales, y en el 2015 también opinó a favor del rol de las comisiones independientes estatales de definir distritos congresionales.

Ginsburg, además, mostró gran interés en casos de penal capital y votó en repetidas ocasiones para limitar su uso. Durante su incumbencia, el Tribunal Supremo declaró como una acción inconstitucional el que los estados utilizaran la pena de muerte en casos contra personas con discapacidad intelectual o convictos menores de 18 años.

La juez también escribió fuertes opiniones disidentes en casos de aborto, derecho al voto y discriminación salarial contra las mujeres. Sostuvo que algunas de sus opiniones buscaban cambiar las opiniones de sus compañeros, mientras que otras “apelan a la inteligencia de personas para otros días”, quizás, una manera de proveer asesoría o ayuda a futuros miembros del Tribunal.

Designada por el entonces presidente Bill Clinton en 1993, Ginsburg fue la integrante de más avanzada edad entre los nueve que conforman el Supremo y en los últimos años confrontó problemas de salud que forzaron varios ingresos hospitalarios.

La jueza luchó antes contra el cáncer: en 2009 superó un cáncer de páncreas, en 2018 tuvieron que extirparle unos nódulos malignos de su pulmón izquierdo y en el verano de 2019 reapareció en el páncreas ese mal, aunque logró superarlo.

El cáncer también le arrebató la vida a su esposo, Martin Ginsburg, fallecido en 2010. Ginsburg llevaba los últimos 27 años en el Tribunal Supremo, donde llegó en 1993 como la segunda mujer de la historia que ocupa un puesto en esta corte, después de toda una carrera dedicada a causas feministas y a los derechos civiles.

Joan Ruth Bader nació en Brooklyn, Nueva York, en 1933. Su hermana mayor, quien le dio el apodo de “Kiki”, murió a los seis años. Ginsburg se graduó en la cima de su clase de leyes de la Universidad de Columbia en 1959, pero no encontró un bufete que la contrara porque tenía “tres strikes en su contra”, como lo describió en el 2007 - “ser judía, mujer y madre”.

Ginsburg se casó con su esposo, Martin, en 1954, el mismo año que se graduó de la Universidad de Cornell. Estudió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard, pero se transfirió a Columbia cuando su esposo aceptó un una posición en un bufete en Nueva York. Martin Ginsburg se convirtió en un prominente abogado especializado en leyes contributivas y un experimentado profesor. Su esposo falleció en el 2010.

Palabras de respeto y admiración ante su partida

La jueza presidenta del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Maite Oronoz Rodríguez, sostuvo que Ginsburg “ha sido, es y será un hito y un referente obligatorio”.

“La partida de la jueza Ruth Bader Ginsburg deja un vacío incalculable. Una mujer que dedicó su vida a la lucha por la equidad y la justicia, que rompió esquemas y nos abrió caminos a todas las mujeres. Para quienes trabajamos a diario para lograr una sociedad más justa e igualitaria, la juez Bader Ginsburg ha sido, es y será, un hito y un referente obligado. Desde mi marco de acción en la administración de la justicia, procuraré seguir actuando en estricta línea con su visión de que todos somos iguales ante la ley y que los derechos fundamentales se defienden y protegen sin tregua”, enfatizó Oronoz Rodríguez.

Mientras, el republicano Lindsey Graham, quien es el jefe del Comité de lo Jurídico del Senado, que tendría a su cargo la vacante, sostuvo que “fue con gran tristeza que supe del fallecimiento de la jueza Ginsburg. Si bien tuve muchas diferencias con ella en filosofía legal, agradezco su servicio a nuestra nación”.

Por su parte, la representante puertorriqueña Nydia Velázquez, congresista demócrata por Nueva York, afirmó que esta noche “lloramos por una heroína, y una fuente de inspiración”.

“Fue una verdadera campeona de los esfuerzos para avanzar la igualdad de género y los derechos de la mujer, su legado vivirá por siempre”, sostuvo, por su parte, la comisionada residente en Washington, Jenniffer González.

Entretanto, el exgobernador Alejandro García Padilla lamentó la muerte de Ginsburg.

“Mi familia y yo, nos unimos a todos los que amamos las libertades civiles y lloramos el fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg, gigante del derecho, pilar de las libertades humanas, como mujer, como abogada y como jueza es un ejemplo para toda la humanidad", indicó García Padilla mediante comunicación escrita.

"Ruego a Dios que mi hija y mis hijos, y las hijas y los hijos de todos, la miren como ejemplo a seguir de la persona cabal, íntegra, que logra lo mejor de sí para contribuir a la mejor sociedad posible. Al mismo tiempo, resulta trágico que su sustituta o sustituto sea nombrada por quien representa la antítesis de lo que ella representaba. Otro recuerdo en la conciencia de que el voto tiene consecuencias y no es solamente un mero ejercicio de expresión”, añadió García Padilla.