

22 de mayo de 2026 - 10:15 PM

El gobernador de California, Gavin Newsom, se ha enfrascado en una disputa con un gigante de la industria petrolera sobre quién es el responsable de los altos precios de la gasolina en el estado, al grado que la oficina del demócrata hizo un llamado a los conductores a no cargar combustible en estaciones de Chevron durante el fin de semana del Día de los Caídos.
“Recomendación de expertos: la gasolina sin marca proviene de las mismas refinerías, tanques de almacenamiento y oleoductos, y cumple las mismas normas estatales para mantener el motor funcionando de manera limpia”, publicó la oficina de Newsom en la red social X. “Las grandes petroleras ya están ganando miles de millones con la guerra de Trump en Irán; no permitan que los estafen aún más al pagar de más por el nombre de la marca”.
La oficina de Newsom mencionó el análisis elaborado por un grupo perteneciente a la comisión estatal de energía, según el cual Chevron es, en promedio, entre 15 y 21 centavos por litro (60 y 80 centavos por galón) más costosa que las alternativas sin marca.
El fin de semana del Día de los Caídos es uno de los periodos con mayor cantidad de viajes en Estados Unidos en todo el año. La recomendación de la oficina del gobernador se produjo después de que Chevron colocó carteles en sus estaciones de gasolina de California en los que responsabiliza a las políticas climáticas del estado por el elevado precio de la gasolina.
El precio promedio de la gasolina en California se ubicó el jueves en 1.62 dólares por litro (6.14 dólares por galón), alrededor de 41 centavos por litro (1.58 dólares por galón) por encima del promedio nacional, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA por sus iniciales en inglés). El estado cobra a los consumidores un impuesto de cerca de 18 centavos por litro (70 centavos por galón) de gasolina, de acuerdo con la comisión de energía estatal. Es el impuesto a la gasolina más alto del país.
“Los políticos de California están eligiendo petróleo y combustibles extranjeros por encima de empleos locales y costos más bajos”, se lee en los carteles, los cuales incluyen un código QR que dirige a una página web de Chevron donde se hace un llamado a la población para “alzar la voz por una energía asequible y confiable”.
No está claro cuándo fue que Chevron colocó los carteles, pero el portavoz de la compañía, Ross Allen, indicó que forman parte de una campaña que se lanzó hace tres años para informar a los conductores sobre el impacto de las políticas de California en los precios.
“Hemos sido muy abiertos sobre la importancia de educar al cliente en California para que nuestros conductores y consumidores entiendan a dónde van los dólares de sus impuestos”, declaró Allen.
Hay cientos de estaciones de Chevron en California, y la mayoría funcionan de manera independiente y fijan sus propios precios, señaló.
Chevron también se ha convertido en un punto de controversia en la contienda por la gubernatura del estado, luego que el activista climático, el multimillonario Tom Steyer, criticó al exsecretario federal de Salud Xavier Becerra por aceptar donativos de campaña de la empresa. Steyer y Becerra son ambos demócratas.
Los precios de la gasolina han aumentado en todo el país desde que el inicio de la guerra con Irán, lo que desató una crisis energética a nivel global. El precio del crudo se ha disparado durante la guerra debido a que el estrecho de Ormuz, el paso por el que normalmente transita una quinta parte del petróleo comercializado en todo el mundo, ha quedado prácticamente cerrado. Buques petroleros han quedado varados sin poder entregar su cargamento.
Newsom, quien a menudo se jacta de la condición del estado como líder climático global, ha impulsado políticas en los últimos años con el objetivo de reducir las ganancias de las grandes compañías petroleras y bajar los precios de la gasolina.
En 2023 promulgó una ley que le permite a la comisión estatal de energía imponer sanciones a las empresas petroleras por ganancias excesivas, al grado que declaró que el estado “por fin había derrotado a las grandes petroleras”. Pero los reguladores votaron el año pasado a favor de aplazar los planes de sancionar a las empresas hasta 2030, dándole prioridad a otros esfuerzos para proteger a los consumidores en las estaciones de gasolina.
El aplazamiento se produjo después de que dos refinerías --que representaban aproximadamente el 18% de la capacidad de refinación del estado-- anunciaron planes de cierre, lo que reavivó el debate sobre el impacto de las ambiciosas políticas climáticas del estado en los precios de la gasolina.
Newsom promulgó otra ley en 2024 que otorga a la comisión la autoridad para exigir que las refinerías mantengan cierta cantidad de combustible en sus reserva. El objetivo es tratar de evitar que los precios aumenten de forma repentina cuando las refinerías quedan fuera de servicio por mantenimiento. Pero esa iniciativa también ha quedado estancada.
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