

20 de agosto de 2026 - 7:20 PM

Las comunidades que aún se están recuperando del huracán del pasado fin de semana en Hawaii podrían verse azotadas de nuevo en los próximos días por otro sistema tropical que está ganando fuerza sobre las cálidas aguas del Pacífico.
El huracán Lala arrancó los tejados de las casas, derribó árboles, cubrió las carreteras de barro y rocas y dejó a muchos hogares sin electricidad. Con miles de viviendas y negocios aún a oscuras este jueves, los meteorólogos advirtieron de que es probable que otro ciclón tropical se acerque pronto a las islas.
Una depresión que se desplaza hacia el oeste y el noroeste podría convertirse en tormenta tropical en las próximas horas y pasar cerca o al sur de la Isla Grande de Hawaii durante el fin de semana o a principios de la próxima semana, según ha informado el Centro de Huracanes del Pacífico Central de Estados Unidos. Añadió que ese sistema podría descargar hasta 15 pulgadas de lluvia sobre la Isla Grande y provocar inundaciones, deslizamientos de tierra y corrientes de resaca que podrían poner en peligro la vida.
Los meteorólogos indicaron que la perturbación tenía vientos máximos sostenidos de 35 millas por hora y que, al mediodía del jueves, se encontraba a unas 900 millas al este-sureste de Hilo, Hawaii.
“Sin duda se nota tensión en el ambiente” ante la perspectiva de más lluvia en las localidades que las aguas de las inundaciones convirtieron en ríos, afirmó Tiffany Edwards Hunt, una profesora que vive en Keaau, en la costa este de la Isla Grande. “Hubo algunas zonas que quedaron completamente arrasadas”.
“Algunas personas lograron ponerse a salvo remando sobre tablas de surf”, dijo.
Hunt fue al supermercado de la zona, pero dudó en comprar comida por si se volvía a ir la luz. Según contó, su casa estuvo sin electricidad desde el sábado hasta el lunes, pero algunos barrios seguían a oscuras días después.
La compañía eléctrica Hawaiian Electric ha indicado que prevé que se restablezca el suministro eléctrico a casi todos los clientes afectados de la Isla Grande, salvo en determinadas zonas remotas y gravemente dañadas.
“Muchas familias con recursos limitados están preocupadas por tener que gastar más dinero para prepararse para otra tormenta”, afirmó Hunt el jueves.
“Estamos al comienzo de la temporada de huracanes”, dijo. “Sabemos cómo afrontar todo esto en nuestra comunidad. Solo hay que prepararse mental y emocionalmente para ello”.
El gobernador de Hawaii, Josh Green, y otros responsables estatales tenían previsto celebrar una rueda de prensa el jueves por la tarde para hablar sobre el sistema meteorológico que se aproxima, así como sobre las labores de recuperación en curso tras el paso de Lala, al que se atribuyen dos fallecimientos.
El martes, unos vecinos encontraron el cadáver de un hombre de unos 60 años en un prado, un día después de que se recuperara el cadáver de May Doi, de 93 años, quien, según los vecinos, intentaba escapar de las aguas que inundaban su casa. Doi era una querida exprofesora de infantil que había enseñado a generaciones de vecinos en un pequeño pueblo de la Isla Grande.
“Daba clase a los nietos de sus alumnos”, afirmó ʻĀina Akamu, una antigua alumna de Doi que ahora es subdirectora de un colegio de la zona. “Era una figura imprescindible en esta comunidad”.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, la mayor precipitación total provocada por Lala, de 43.54 pulgadas, se registró en la costa noreste de la Isla Grande. Decenas de viviendas quedaron arrancadas de sus cimientos, varios puentes sufrieron daños y, el jueves, unos 13,200 usuarios de la Isla Grande seguían sin suministro eléctrico.
Las labores para restablecer el suministro eléctrico en las zonas más afectadas de la Isla Grande podrían prolongarse al menos dos semanas, según ha informado la compañía eléctrica Hawaiian Electric.
Lala es el primer gran huracán de 2026 en el Océano Pacífico Central. Situado ahora bastante al oeste de las principales islas de Hawaii, Lala registraba el jueves vientos máximos sostenidos de 90 millas por hora y había comenzado a azotar el Monumento Nacional Marino de Papahanaumokuakea, una zona remota situada en el extremo noroeste del archipiélago hawaiano. Según las autoridades, los efectos se estaban dejando sentir entre la isla de Lisianski y el arrecife de Maro.
Los meteorólogos afirmaron que Lala atravesaría las aguas del monumento nacional marino durante unos días con la intensidad de un huracán, aunque se iría debilitando gradualmente.
Incluso en esa zona remota, la gente buscaba ponerse a salvo. Un barco fletado, con una tripulación de 16 personas dedicada a retirar residuos plásticos marinos y redes de pesca abandonadas de las costas de las islas del noroeste de Hawaii, se desvió de la trayectoria prevista de Lala.
Kevin O’Brien, presidente de la organización sin ánimo de lucro “Papahanaumokuakea Marine Debris Project”, afirmó que el barco zarpó el lunes de la isla de Lisianski y se adentró cientos de millas mar adentro, alejándose de la tormenta.
“Estábamos preparados para ello”, dijo O’Brien. “Aquí siempre estamos alerta durante la temporada de huracanes”.
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