

6 de enero de 2026 - 8:54 PM

Con los ojos y oídos tapados, esposado y en sudadera, así vio el mundo a Nicolás Maduro luego de que el pasado sábado 3 de enero, fuera detenido por el Gobierno de Estados Unidos tras una operación militar en Venezuela.
Las imágenes y videos del momento que generó caos en Caracas siguen dando de qué hablar, así como los detalles de su aprehensión.
En la fotografía se ve al depuesto jefe del régimen con gafas oscuras para entorpecer la vista, auriculares para bloquear el sonido, salvavidas de flotación, una botella de agua y esposas en sus manos.
John Spencer, experto estadounidense en operaciones militares y guerra urbana y presidente de Estudios de Guerra Urbana en el Modern War Institute de West Point, explicó para BBC el motivo detrás de estos elementos.
Según explicó, se trata de técnicas de detención comunes en aprehensiones militares. El objetivo de inhibir la vista, el oído y el normal movimiento es evitar no solo que escape, sino también que no pueda reconocer a quienes lo están escoltando.
“Sirven tanto para silenciar o aislar al detenido e impedir que se comunique con otros, como para proteger la seguridad de la misión, evitando que el detenido conozca los métodos, el personal, las ubicaciones y las capacidades empleadas durante la operación", aseguró el experto.
Horas después se conocieron las imágenes del acusado y su esposa mientras eran escoltados por varios miembros de las fuerzas norteamericanas dentro de la sede de la DEA, en Nueva York.
En las transmisiones se vio a Maduro vestido con lo que parece una chaqueta azul, diferente a la sudadera gris que llevaba en la fotografía que compartió el presidente Donald Trump más temprano, y se le observó caminando lentamente por toda la pista esposado de pies y manos.
Varias unidades de las Fuerzas Delta del Ejército, especializadas en rescate de rehenes y operaciones encubiertas, fueron desplazadas desde Oriente Medio y el Norte de África para liderar la estocada final contra el derrocado jefe del régimen.
Las unidades, reveló el presidente Donald Trump, entrenaron en una réplica de la residencia en la que esperaban encontrar al líder venezolano, cuyos movimientos venían siendo monitoreados por personal de la CIA infiltrado en el país, al igual que con drones y satélites.
“Sabíamos dónde dormía, con qué prendas se vestía, qué comía y hasta el número de sus mascotas”, afirmó el presidente de Estados Unidos tras resaltar la ‘perfección’ de un asalto en el que no hubo bajas ni pérdida de los equipos utilizados.
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