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Claman “¡Esencia no va!” en masiva manifestación en Cabo Rojo

Planificadores, académicos y líderes comunitarios advierten el impacto que tendría la construcción sobre los recursos naturales y la calidad de vida

23 de agosto de 2026 - 5:08 PM

El megaproyecto turístico y residencial, impulsado por Reuben Brothers y Three Rules Capital, contempla unos 2,000 acres (2,059 cuerdas) de terreno e incluirá 500 habitaciones y suites de hoteles de lujo; 1,200 residencias privadas entre villas, casas y condominios, comercios, restaurantes, instalaciones deportivas, entre otras amenidades. (Jorge A Ramirez Portela)

Cientos de manifestantes marcharon este domingo en Cabo Rojo para exigir la cancelación del megaproyecto de lujo Esencia, que según alertaron planificadores, científicos y educadores agravaría el acceso a la vivienda, destruiría reservas ecológicas y provocaría un colapso en el suministro de agua del suroeste.

“Los bienes de dominio público marítimo-terrestre y el acceso a la costa no pueden convertirse en privilegios reservados para quienes tienen más dinero, más poder o más capacidad para comprar terrenos frente al mar. Y eso es precisamente lo que está en juego cuando hablamos de Esencia en Cabo Rojo”, sostuvo el planificador Pedro Cardona Roig.

“No es una oposición al desarrollo, es una defensa de algo mucho más importante: el derecho de Puerto Rico a seguir siendo Puerto Rico”, subrayó.

La manifestación, bajo la consigna “¡Esencia NO VA”, arrancó poco después de las 2:30 p.m. desde la PR-100 hasta concluir en la plaza pública Dr. Ramón Emeterio Betances. En el trayecto, sin embargo, los organizadores realizaron múltiples paradas desde donde expertos abordaron el impacto del proyecto en la economía, el acceso a la vivienda, la seguridad hídrica y energética, así como las repercusiones en la zona costera y en la historia e identidad puertorriqueña.

“En la calle contra esencia. Esta lucha es por la vida”, leía la pancarta principal de la marcha. De fondo se escuchaban múltiples consignas: “Violencia, violencia, eso es Esencia”. “No a Esencia, sigue a la conciencia”. “De norte a sur, de este a oeste, esta lucha sigue, cueste lo que cueste”. “Boricua lucha ahora, no te vas a arrepentir. Se nos va la vida, nos sacan del país”.

“Respetamos el derecho a la libre de expresión, aunque los argumentos planteados no son nuevos. Estos puntos de vista han sido debidamente registrados y considerados por las autoridades reguladoras pertinentes como parte del registro público, y el asunto ha sido adjudicado”, reaccionó Roberto Ruiz Vargas, de Three Rules Capital, una de las empresas que impulsa el proyecto.

Cerca de las 3:00 p.m. fue la primera parada. Allí se dirigieron a los presentes la economista y activista en equidad, Alejandra Castrodad; y el profesor y planificador especializado en temas de vivienda y desarrollo comunitario, Raúl Santiago Bartolomei, quien advirtió que un proyecto de ultra lujo como Esencia disparará los precios de la vivienda, y podría empujar al desahucio o a la ejecución hipotecaria a más de 3,000 familias vulnerables.

Según Santiago Bartolomei más de la mitad de los inquilinos y casi un tercio de los dueños de vivienda en Cabo Rojo destinan más del 30% de sus ingresos en el pago de la renta y en costos del hogar, respectivamente. “El proyecto Esencia no resuelve ninguno de estos problemas. Al revés, los empeora. Un desarrollo de lujo como Esencia inevitablemente llevará a un aumento en el precio de la vivienda”, subrayó.

El académico catalogó como una “promesa hueca” el argumento gubernamental de que el complejo traerá prosperidad económica. Cabo Rojo, dijo, es el segundo municipio con más unidades de vivienda turística en la isla después de San Juan, y esa actividad no se ha traducido en riqueza para su población. “De construirse Esencia, no tenemos que especular mucho sobre el futuro de Cabo Rojo”, apuntó.

El megaproyecto turístico y residencial, impulsado por Reuben Brothers y Three Rules Capital, contempla unos 2,000 acres (2,059 cuerdas) de terreno e incluirá 500 habitaciones y suites de hoteles de lujo; 1,200 residencias privadas entre villas, casas y condominios, comercios, restaurantes, instalaciones deportivas, entre otras amenidades.

La empresa estima que el proyecto generará más de 17,000 empleos directos, indirectos e inducidos y sobre $7,000 millones en actividad económica a largo plazo.

Grupos ambientales, comunitarios y profesionales han alertado, sin embargo, sobre el impacto social y ecológico del proyecto, en el barrio Boquerón, y su presunta incompatibilidad con los recursos naturales disponibles, en ámbitos como la conservación de la flora y fauna, la demanda proyectada de agua potable y la geología costera.

Castrodad, por su parte, denunció que el modelo propuesto fomenta la “turistificación”, un fenómeno que encarece drásticamente el costo de la vivienda y de los servicios esenciales, mientras genera empleos temporeros y precarios con salarios deficientes en un país donde la tasa de pobreza afecta a más del 10% de la fuerza laboral a tiempo completo.

“Con los billones de dólares en incentivos que ofrecen para este megaproyecto, ¿cuántas cosas podríamos hacer a favor del bienestar de nuestras comunidades? Aquí, por ejemplo, los 500 millones de incentivos podrían financiar todas las escuelas públicas de Cabo Rojo por 22.5 años, o solucionar nuestros problemas de agua”, señaló Castrodad.

En una segunda parada, expertos abordaron la protección de los recursos naturales. Jannette Ramos García, educadora caborrojeña, advirtió que la alteración de suelos y la remoción de cobertura para dar paso a la construcción tendría un “gran golpe” en las aguas, así como en las hierbas marinas y los arrecifes de coral.

“Los corales necesitan luz para vivir y cuando los tapamos con sedimentos, literalmente, se sofocan, se enferman, se blanquean y mueren. Esa pérdida no es un asunto abstracto. Estamos hablando de destruir hábitats críticos”, apuntó.

La doctora en Antropología Sociocultural, Bárbara I. Abadía Rexach, quien se unió a los reclamos en calidad de “aliada” desde el municipio de Fajardo -región que, dijo, enfrenta una amenaza similar con el megaproyecto Moncayo-, sostuvo que el complejo Esencia representa un peligro directo para la historia y la identidad afropuertorriqueña.

Abadía Rexach argumentó que la vida que supone Esencia -“a costa de las vidas y de la supervivencia de todo un pueblo y sus recursos más preciados”- borra el legado de figuras históricas de Cabo Rojo como Ramón Emeterio Betances y María Cívico.

“Esencia, por un lado, abonaría a la explotación laboral de las manos más empobrecidas; por el otro, contribuiría al desplazamiento de las personas más vulnerabilizadas. Sí, porque quienes vayan a dejar su sudor allí no van a ser quienes puedan vivir en Esencia ni van a ser bienvenidos ni bien tratados. Y aquí, en Cabo Rojo y en Puerto Rico, las personas más empobrecidas y vulnerabilizadas y las que históricamente han construido la patria con su sudor y sangre y el trabajo forzado, desgastante e incapacitante son las personas negras”, apuntó.

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