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El nivel de desaprobación de Ricardo Rosselló al mando del país tuvo un aumento de 10 puntos en relación con La Encuesta de marzo de este año, de 29% a 39%. (David Villafañe)

A mitad del término de su elección como gobernador y a dos años para que se realicen las elecciones generales, los resultados de La Encuesta de El Nuevo Día reflejan una erosión en la figura de Ricardo Rosselló, tanto en sus niveles de aprobación, desempeño y en las expectativas que tienen los puertorriqueños de que, a este plazo, pueda cumplir con sus compromisos programáticos.

Hoy día, un 39% desaprueba la labor de Rosselló como gobernador frente al 25% que la aprueba. Un 30% se siente más indiferente, y ni aprueba ni desaprueba su labor, mientras el restante 6% no opinó.

Estos resultados contrastan con la estabilidad que su figura tuvo en sondeos previos. Rosselló mantuvo su nivel de aprobación, 38%, a los seis meses del paso del huracán María en comparación con el resultado, 39%, obtenido a los seis meses del comienzo de su mandato. El resultado que tuvo en esta encuesta representa una erosión de 13 puntos en ocho meses.

Al mismo tiempo, el nivel de desaprobación de Rosselló al mando del país tuvo un aumento de 10 puntos en relación con La Encuesta de marzo de este año, de 29% a 39%.

Además, quienes sienten que ni aprueban ni desaprueban la labor del gobernador continúa en aumento, lo que sugiere una mayor indiferencia hacia el mandatario. De un 19% que opinó así a seis meses del comienzo de su término, hoy en día este sentir es del 30%.

Este sondeo se realizó mediante entrevistas personales en todo Puerto Rico, excepto Vieques y Culebra, casa a casa, con una muestra de 1,000 entre adultos de 18 años en adelante. No fue un requisito estar inscrito para votar, pero un 91% dijo estar inscrito en la Comisión Estatal de Elecciones (CEE). El margen de error de más o menos 3.1%.

Desgastada imagen

En las filas de su partido, Rosselló presenta un quebranto en su aprobación porque solo el 51% de sus militantes, aprueba su gestión al frente del país, lo que representa una caída de 18 puntos. Por otra parte, un 21% desaprueba su labor y un 23% ni la aprueba ni la desaprueba. 

En La Encuesta de marzo de este año, el nivel de aprobación de Rosselló entre afiliados al Partido Nuevo Progresista (PNP) fue de 69%, frente a un 11% que desaprobó su gestión y otro 17% que tenía una evaluación mixta.

Un factor que pudo influir en estos números es el incumplimiento con las expectativas que a seis meses del paso del huracán María el pueblo tenía de la administración gubernamental, según se percibió en La Encuesta de marzo. Esto sumado a la indignación generada por los cadáveres acumulados en Ciencias Forenses, los furgones con ayuda humanitaria extraviados por el gobierno, y la imprecisión sobre los fallecidos tras el huracán María.

Además, cuando se realizaban las entrevistas para este sondeo, entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre, surgieron una multiplicidad de escándalos en el gabinete ejecutivo, incluyendo uno vinculado a la secretaria del Departamento de Justicia, Wanda Vázquez, y el aparato de justicia, el cuestionamiento sobre la legalidad del uso de un helicóptero de la Policía por parte del propio gobernador, y la acusación criminal al anterior nominado a la CEE, Rafael Ramos Sáenz.

Desilusión con lo alcanzado

Un 43% siente que el desempeño del gobernador ha sido “peor de lo esperado”, frente a un 19% que opina que ha sido “mejor de lo esperado”. Un 31% cree que ha sido “igual a lo esperado” y un 7% no supo cómo opinar.

En La Encuesta de marzo de 2018 un 34% pensaba que la labor de Rosselló Nevares era “mejor de lo esperado”. Eso significa que en este periodo esta percepción positiva ha tenido una merma de 15 puntos porcentuales. El panorama se complica para Rosselló al ver que quienes sentían en marzo de este año que su gestión era “peor de lo esperado” representaba un 29% de la muestra, comparado con 43% hoy día, un avance de 14 puntos en la percepción negativa.  

El desencanto con el desempeño del gobernador frente a las expectativas abrazadas se refleja en su propio partido. Un 39% de los novoprogresistas opina que su gestión ha sido “mejor” de lo que se esperaba, un 26% piensa que ha sido “peor” y otro 30% cree que ha estado en línea a lo esperado.

Notas deterioradas

Las buenas notas de “A” y “B” que Rosselló mantuvo hasta marzo de este año, no se sostuvieron. Ahora, un 31% le otorga al gobernador una buena nota porque un 15% le da “A” y un 16% le concede “B”. El 24% opina que merece una nota de “C”, y el 43% lo ‘cuelga’ con una mala nota de “D”, con 16%, o de “F”, con 27%.  El restante 2% no opinó al respecto.

El cuadro de buenas notas tuvo una caída de 13 puntos, al considerar que en La Encuesta de junio de 2017, y en marzo de 2018, un 42% y un 44%, respectivamente, le dio notasde “A” y “B”. A su vez, hay un aumento en las notas de “D” y “F”. En junio del año pasado, un 38% le dio una mala nota, la cual se redujo a 30% en marzo de este año. En este momento, con 43%, el aumento en la nota de “D” y “F” es de 13 puntos.

Las notas del gobernador han experimentado un cambio importante entre los afiliados del PNP desde marzo de este año. En ese entonces, un 71% le otorgó una buena nota, comparado con 60% ahora, lo que es 11 puntos menos. La nota de “C” muestra un ligero avance de 18% a 22% en este mismo periodo, pero las malas notas de “D” y “F” para Rosselló han incrementado de 11% a 18% en los pasados ocho meses.

Se agota el tiempo

Pensando en los dos años que le quedan de término como gobernador, el 47%, cree que no podrá hacer mucho más por cumplir sus promesas. Un 27% opina que podrá mejorar las cosas en lo que resta de su mandato. Un 19% dice que si logra cumplir o no dependerá de muchas cosas, algunas fuera de su control y el 7% no está seguro qué opinar.  

En esta Encuesta se vuelve a medir el nivel de acuerdo o desacuerdo con una serie de aseveraciones relacionadas al primer ejecutivo. Una sola aseveración logra una puntuación mayor en el nivel de acuerdo que de desacuerdo y es que el gobernador favorece más a la clase alta. En la mayoría de las demás, el nivel de desacuerdo supera por márgenes estadísticamente confiables, al nivel de acuerdo.

Donde sale peor evaluado es en la calidad de su interacción con la Junta de Supervisión Fiscal. Ante la pregunta de si la relación con la JSF es buena, un 69% se muestra en desacuerdo. Además, hay varias aseveraciones que tienen un nivel de desacuerdo de 64% y 63% relacionadas a los temas de educación, su equipo de trabajo, su comunicación con los líderes legislativos y en Washington.

A la misma vez, una mayor proporción siente hoy en día que este se proyecta arrogante con las personas que no están de acuerdo con él. El nivel de acuerdo con esta aseveración tiene un aumento de siete puntos en el mismo periodo evaluado.


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