Estudiantes del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y su profesora Isabel Rivera Collazo, de rodillas, analizan el impacto del huracán María en yacimientos arqueológicos y el ecosistema en Manatí. (AP)

Un grupo de científicos con sede en Estados Unidos trabaja contrarreloj para documentar restos indígenas de la costa de Puerto Rico, que tienen unos 2,000 años de antigüedad, antes de que la subida del nivel del mar asociada al cambio climático destruya un gran pedazo del legado de la isla cuando aún se está descubriendo.

Los expertos confían también en que las imágenes en 3D que han tomado por ahora ayuden a identificar los yacimientos más vulnerables a los huracanes, la erosión y otros peligros antes de que sea demasiado tarde para salvar el patrimonio de la isla.

“Literalmente se lo está llevando el agua”, dijo Falko Kuester, director de la Iniciativa de Ingeniería de Legado Cultural en la Universidad de California en San Diego (UCSD, por sus siglas en inglés), que participa en el proyecto. “Una gran parte de lo que estamos trabajando es en hacer visible lo invisible y asegurarnos de que permanece en nuestra memoria”.

En el proyecto también participan la Institución Scripps de Oceanografía de la UCSD y Para la Naturaleza.

El primer lugar que visitaron los científicos fue un amplio tramo de la costa norte donde había un centro ceremonial utilizado por los indios taínos hace unos 2,000 años, explicó Isabel Rivera Collazo, la arqueóloga medioambiental de la UCSD que supervisa el proyecto emprendido en agosto de 2017.

Los científicos descubrieron lo que parecía ser un gran asentamiento, un poco al este del lugar ceremonial, gracias a drones y a recursos tecnológicos como las imágenes 3D. También, pudieron determinar la forma del lugar de culto, añadió.

Armados con esa información, los científicos utilizaron las excavaciones para determinar que una de las seis plazas descubiertas con anterioridad parecía haberse utilizado para danzas ceremoniales y venerar a ancestros.

“El interior de la plaza estaba muy desgastada”, dijo Rivera Collazo.

Los taínos, que vivían en varias islas del Caribe, fueron erradicados tras la llegada de Cristóbal Colón y los colonos europeos. “Al día de hoy, todavía nos falta mucho para poder entender cuánta cultura indígena tenemos en la costa”, señaló Rivera Collazo. “No está en nuestros libros de historia”.

“Toda la costa está forrada de sitios arqueológicos”, explicó. “Queremos recuperar esa información antes de que desaparezca”.

El nivel del mar en torno a la isla está subiendo en más de 3 milímetros por año, según el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Pero el cambio climático también tiene efectos inmediatos más dramáticos: destruye hábitats, desdibuja costas y causa marejadas ciclónicas más fuertes cuando se producen huracanes.

Algunos expertos creen que la subida de la temperatura aumenta la frecuencia e intensidad de las tormentas. Puerto Rico está expuesto a tormentas todos los años durante los seis meses de la temporada de huracanes del Atlántico, y los científicos señalan que la marejada ciclónica del huracán María arrasó parte de la región que estudian.

“Está literalmente en el ojo de la tormenta con bastante frecuencia”, dijo Kuester sobre la isla.

Eric Lo, un ingeniero de la iniciativa de legado cultural de la UCSD, viajó a Puerto Rico en agosto de 2017 para iniciar el proyecto, un mes antes de que María golpeara la isla como huracán categoría 4. Al regresar un mes más tarde, se llevó una sorpresa. “Trozos de tierra en los que yo había pisado y sobre los que había pasado con el drone ya no existían”, dijo. “Estaban bajo el agua”.

Ahora, los expertos intentan determinar la extensión de la erosión costera en esa zona y el efecto del huracán sobre el yacimiento que estudian. Utilizan modelos tridimensionales basados en imágenes de drone para medir distancias, áreas, volúmenes y explorar los pequeños detalles. “Empiezas mirando estos detalles que antes no podías”, dijo Kuester.

La iniciativa que dirige ha ayudado a explorar restos históricos en otros lugares, como una cueva inundada con fósiles prehistóricos y un baptisterio en Florencia, Italia.


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