El gobernador Ricardo Rosselló sostuvo que los lineamientos que establece el plan fiscal para el Departamento de Educación son “una base” y podrían ser modificados según los resultados. (semisquare-x3)
El gobernador Ricardo Rosselló sostuvo que los lineamientos que establece el plan fiscal para el Departamento de Educación son “una base” y podrían ser modificados según los resultados. (Xavier J. Araújo Berríos)

En los próximos cinco años, la matrícula estudiantil del Departamento de Educación se reducirá en 9% y la agencia enfrentará un recorte de $303.4 millones en su presupuesto, un escenario que manejará cerrando 305 escuelas públicas, reduciendo $136 millones en nómina y transformando sus componentes administrativos.

Así quedó plasmado en el plan fiscal que el Ejecutivo entregó el miércoles a la Junta de Supervisión Fiscal, un documento en el cual se delineó la reestructuración que enfrentará la agencia más grande del gobierno central.

Educación cuenta este año fiscal con un presupuesto que ronda los $2,600 millones, dinero que no necesariamente va destinado a ofrecer servicios directos a los estudiantes, señaló la secretaria de la agencia, Julia Keleher.

La secretaria sostuvo que urge revisar todos los procesos en Educación, los usos que se le dan a los fondos y los resultados que se obtienen de cada inversión para garantizar que los recursos se usen adecuadamente. El impacto se sentirá de inmediato, pues, para el próximo año fiscal, la agencia enfrentará un recorte de $112 millones entre fondos locales y federales.

La reestructuración administrativa que se propone para Educación conllevó un análisis de la cantidad de dinero que, a partir de próximo año fiscal, se invertirá por estudiante, así como decidir cuántos alumnos deberían estar matriculados en cada escuela, algo a lo que Keleher se refiere como “la cantidad óptima de estudiantes por escuela”.

De acuerdo con los modelos que trabaja Educación, para el año fiscal 2018-2019 se invertirán $6,482 por cada estudiante, una cifra que se usará completamente para proveer servicios a los alumnos pues no toma en cuenta los gastos administrativos de la agencia, aseguró la secretaria.

Mientras, la organización de las escuelas -que Keleher anunció previamente que estará en manos del nivel central- se hará siguiendo una guía que establece que la cantidad mínima de estudiantes que debería tener una escuela de nivel primario son 196, mientras que los planteles de nivel secundario deberían tener no menos de 623 alumnos. Estos modelos escolares permitirán que se contrate todo el personal que necesita cada centro educativo, entre ellos los asistentes administrativos, trabajadores sociales, consejeros, bibliotecarios, conserjes y guardias de seguridad, que escasean en el sistema, argumentó la secretaria.

“Si yo puedo presupuestar por cabeza, por cada ser humano que debe llegar, ahí puedo asegurar cuando lleguemos al número óptimo de cada plantel, puedo asegurar que cada maestro esté ahí. Cuando tenemos escuelas con 74 estudiantes, es difícil equiparar lo que hay en ese plantel con uno que tiene 250 estudiantes”, sostuvo Keleher.

Para el 2022, Educación contará con 805 escuelas, de acuerdo con el plan fiscal. En estas debería haber una proporción de 14 estudiantes por cada maestro, un aumento de los 11 estudiantespor cada docente que existe actualmente.

Inversión en el sistema

Para el gobernador Ricardo Rosselló, no se trata solo de cerrar escuelas por producir economías, sino que esto permitirá que cada plantel tenga los recursos y materiales que se necesitan.

“Por consideraciones fiscales, hay que recortar, pero eso te consigue espacio para reinvertir fondos y aquí podemos ver y dejar establecido dónde se debe hacer”, sostuvo Rosselló.

Por ejemplo, Keleher destacó que los ahorros que se han identificado permitirán que se les conceda un aumento de $1,500 en su salario anual a todos los maestros regulares para el próximo año fiscal, así como destinar $24 millones para la compra de libros.

La baja en la matrícula estudiantil se disparó tras el paso del huracán María, al punto que, de septiembre a enero, se han trasladado 26,674 estudiantes fuera de la isla. La reducción en estos cuatro meses ha sido tan dramática que es muy similar a la reducción que Educación estima enfrentará de aquí al 2022, que sería de unos 27,500 estudiantes.

Ya para el próximo año fiscal se estima que la agencia recibirá unos $17 millones menos en fondos federales debido a la disminución de alumnos. La mayor partida de fondos federales que se reciben para educación provienen del Título I y se asignan a base de la cantidad de estudiantes.

La agencia estima que el cierre de las 305 escuelas generaría ahorros ascendentes a $14 millones, lo que se uniría a las reducciones en nómina para generar más de $150 millones en economías. Parte de este dinero se usará para servicios estudiantiles, entre ellos aumentar las contrataciones para maestros y terapias de Educación Especial, indicó Keleher.


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