La directora ejecutiva de la JSF, Natalie Jaresko, permaneció atenta a las propuestas ciudadanas a través de la audiencia. (semisquare-x3)
La directora ejecutiva de la JSF, Natalie Jaresko, permaneció atenta a las propuestas ciudadanas a través de la audiencia. (David Villafañe)

A raíz de la embestida del huracán María, Puerto Rico experimenta un proceso de migración nunca antes visto en la isla y en la historia estadounidense. 

A corto plazo, esa dinámica podría contribuir a que este año fiscal, la economía se hunda hasta 15 por ciento. A largo plazo, sin tomar acciones contundentes y pensadas, podría ser irreversible.

En números y en el peor de los casos, la población de Puerto Rico podría -en apenas un par de décadas- rondar unos 2.8 millones.

Ahora, menos gente implica menos loncheras y libros que comprar y visitas a doctores, menos fieles aportando el diezmo, menos autos, comercios, farmacias y restaurantes o viajes a la estación de gasolina o el supermercado.

Pero además, la reducción poblacional supone menos dinero al fisco, sea para pagar las pensiones, procurar que haya policías o rescatistas disponibles en el siguiente desastre o pagar a los bonistas.

Entender el efecto que el huracán María tendrá en las vidas de 3.4 millones de puertorriqueños y a su vez, en toda la actividad económica fue tema central de la primera sesión de diálogo para revisar el plan fiscal de Puerto Rico. La jornada convocada  por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) se llevó a cabo ayer en la sala Sinfónica del Centro de Bellas Artes en Santurce.

“La realidad de Puerto Rico ha cambiado fundamentalmente después de los huracanes y es imperativo que el plan fiscal revisado considere los comentarios de las partes interesadas que han sido afectadas”, dijo la directora ejecutiva de la JSF, Natalie Jaresko, y quien junto a la directiva Ana Matosantos permanecieron en la sesión de todo un día de duración. 

El presidente de la JSF, José Carrión, acudió a la sesión de la mañana mientras los directivos Arthur González y David Skeel intervinieron por la vía telefónica.

Al evento acudió casi una veintena de deponentes, quienes coincidieron en la necesidad de tomar acciones correctivas permanentes que eviten la fuga del recurso humano, el desplome de la actividad empresarial, restauren la confianza hacia la inversión mientras se asegura la prestación de servicios a la población.

“Los esfuerzos de recuperación han sido lentos e ineficientes”, sentenció la economista Heidi Calero, quien advirtió que en lo sucesivo, la inteligencia acumulada por el Centro Nacional de Huracanes apunta a que Puerto Rico verá eventos catastróficos similares al ciclón que arrasó con la isla hace 58 días.

Calero instó a la JSF a liderar el esfuerzo transformador de la isla  certificando un nuevo plan fiscal que considere objetivos de largo plazo y una visión clara del rol de Puerto Rico en la economía global.

Utilizando como factor de análisis la severidad del ciclón, cuatro veces más fuerte que el huracán Georges, Calero estimó en unos $115,000 millones los daños a la infraestructura y capacidad productiva de la isla. 

De acuerdo con el economista Juan Lara, la economía de Puerto Rico se encuentra en estado de “shock” tras el ciclón.

Una vez el huracán tiró al suelo la red eléctrica y las telecomunicaciones, los negocios han reducido sus horarios de servicio o no cuentan con suficientes bienes que vender. Mientras, en  el lado de la demanda, dijo Lara, la salida de miles de personas de la isla y la incertidumbre que experimentan los que se quedan han frenado la actividad de consumo.

Si ese “shock”, principalmente causado por la falta de electricidad, se limita a lo que resta del año, la economía, medida por el producto bruto podría caer 8%.

Si la recuperación de los servicios básicos se extiende hasta el nuevo año, la economía podría anegarse hasta 15%.

Ese escenario se daría encima de una contracción que desde el año 2006 marca un 17%, según las cifras ofrecidas por el economista Joaquín Villamil.

Según Villamil, en promedio, hasta octubre pasado, según datos asociados a la salida de vuelos aéreos desde de Puerto Rico, la migración neta rondaba unas 180,000 personas.

“Es necesario un plan de desarrollo”, dijo Villamil al plantear que las medidas de austeridad que tendrán que quedar en el plan fiscal necesitan balancearse con la nueva realidad en la que se encuentra Puerto Rico.

Factor que agrava la crisis

El huracán María, a juicio del economista Lyman Stone, un estudioso de procesos migratorios invitado por la JSF, agravaría lo que era una tendencia descendente.

En síntesis, cada día sin electricidad o sin que los esfuerzos de recuperación avancen, es un día que abona a que más personas abandonen la isla.

Si los esfuerzos de recuperación mejoran, Puerto Rico podría perder unas 50,000 personas al cabo de cinco años tras el paso del huracán. En el escenario más probable, la pérdida podría rondar 220,000 en un quinquenio.

No obstante, el lado más pesimista, si la recuperación no se consolida, 500,000 personas podrían dejar Puerto Rico en un plazo de cinco años, dijo Stone.

Las previsiones son tan desalentadoras que aun si Puerto Rico tuviera un “boom” de nacimientos, miles de inmigrantes se mudaran a la isla o se dieran otras estrategias similares para influenciar el perfil demográfico, el número de personas aportando a la actividad económica y social de la isla irá a menos.

Efectos en todas partes

De esta manera, si las previsiones de contracción poblacional se convierten en realidad, en especial, la proyección de 14% que anticipa un estudio del Centro para Estudios de Puerto Rico del Hunter College en Nueva York, todo el aparato del gobierno y, por consiguiente, el pacto social que sirve de base a los programas de bienestar tendrá que modificarse, indicó el economista Vicente Feliciano.

De entrada, dijo Feliciano, las personas mayores de 65 años tendrán que pagar más contribuciones al fisco; la Universidad de Puerto Rico tendrá que modificar sus criterios de admisión o exponerse a perder la mitad de sus estudiantes.

“Los recintos cerrarían no por la crisis fiscal sino porque no tendrán estudiantes”, dijo Feliciano.

Mientras tanto, sobre 70,000 personas acogidas al programa Mi Salud podrían salir del programa, aunque no signifique necesariamente menos costes al gobierno.

El caso de Dominica

De acuerdo con el economista del Fondo Monetario Internacional (FMI) Alejandro Guerson, para determinar el rumbo a seguir, Puerto Rico tendrá que embarcarse en un análisis extensivo de los daños que ha dejado el ciclón, tal como recién acaba de efectuarse en Dominica.

La isla antillana, que también fue arrasada por el huracán María, recibió pérdidas y daños equivalentes al 225% de su producto interno bruto. En el caso de Dominica, Guerson indicó que el trabajo de análisis se efectuó en apenas dos semanas.

Una vez se entienda el efecto del ciclón en la actividad económica, habrá que determinar su impacto en el fisco a fin de identificar cuánto se necesita para la recuperación.

La semana pasada, el gobierno solicitó al Congreso estadounidense unos $94,000 millones para la recuperación de la isla, pero no queda claro el alcance de tales estimados.


💬Ver 0 comentarios