La Reserva del Ejército de los Estados Unidos busca mantener a su personal adiestrado en labores técnicas como comunicaciones e ingeniería mediante una bonificación por renovar sus contratos.

Para Francisco Rivera, la decisión de enlistarse en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos por un término de ocho años adicionales fue una que no tuvo que pensar mucho.

Rivera, de 31 años, nació en una familia de tradición militar. Pero, más que eso, destacó que el Ejército ha representado para él un cúmulo de posibilidades que le ha permitido convertirse en el profesional que es hoy.

“Empecé a estudiar en el lado civil, y gracias a la combinación del Ejército y mis estudios, conseguí un trabajo civil y el cambio que ha hecho en mi vida ha sido increíble”, compartió Rivera.

El joven, natural de San Juan, fue uno de los 80 soldados que ayer se enlistaron en el Ejército por un tiempo adicional al ya servido. Con su determinación, el grupo de puertorriqueños recibió bonificaciones que promediaron los $20,000 cada uno, para un total de $1.6 millones.

No obstante, del 1 de octubre al presente, el Ejército ha reenlistado 221 soldados para un total aproximado de $5 millones en bonos y dinero para el repago de préstamos estudiantiles.

Además de un reconocimiento a su trabajo y dedicación, la bonificación económica es una herramienta para retener parte del talento de profesionales que sirven desde diversas áreas y cuyo trabajo se convirtió en uno esencial durante la respuesta tras el huracán María.

“Es para asegurar que ellos, que son profesionales y técnicos, lleguen al nivel necesario para sobresalir”, expresó la general de brigada Dustin A. Shultz, comandante general de las fuerzas de la Reserva del Ejército en la región.

“Nuestros soldados de la reserva de Puerto Rico representan lo mejor de nosotros”, agregó Shultz, quien fue asignada a Puerto Rico en septiembre del 2017.

Shultz explicó que la bonificación se otorga entre los miembros que ocupan rangos en niveles medianos y bajos. Entre los que recibieron la bonificación, habían representantes de las áreas de comunicación, ingeniería, enfermería y finanzas.

La ceremonia y juramentación se realizó ayer en el Fuerte Buchanan, en Guaynabo.

“Son soldados, son líderes, son los que hacen lo imposible posible. Queremos que persigan sus sueños, que cuiden a sus familias, que representen lo mejor del Army”, expresó la comandante general a los Garita Warriors.

Rivera, quien se desempeña en el área de finanzas, señaló que utilizará parte del dinero recibido para ayudar a sus padres a completar las reparaciones en su hogar debido a los daños causados por el huracán María. Sus progenitores estuvieron sin servicio eléctrico hasta hace mes y medio.

“Fue bien fuerte porque uno nunca se prepara para esto, para ver cómo nuestra gente estaba pasando por esto... Pero estuvimos listos y ready para servirle al país”, manifestó Rivera, cuyo padre y hermana también se formaron militarmente.

Como parte del equipo de finanzas de la Reserva del Ejército en la isla, tanto Rivera como Rosángela Tezanos hicieron posible que -entre otras cosas- los miembros del cuerpo militar recibieran su paga tras la caída de las líneas de comunicación en la isla.

Los planes de Tezanos, residente en Guaynabo, incluyen completar un doctorado en gerencia, compartió la joven al concluir la ceremonia de juramentación. Tezanos se enlistó por un período de ocho años más a los seis ya servidos.

“El Army ha sido parte esencial en mi vida para crecer. Me abre muchas puertas para poder ir hacia adelante y me da un conocimiento que tal vez nunca iba a tener”, dijo Tezanos.

“Tal vez, muchas personas después de María querían ayudar, pero no tenían las facilidades para hacerlo. Pero, para nosotros, era nuestro trabajo. Honrada de servirle a Puerto Rico, nuestro pueblo, donde vivimos, lo que necesitamos cuidar”, sostuvo.

La Reserva del Ejército de los Estados Unidos tiene en la isla cerca de 5,000 miembros.


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