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La representante María Milagros Charbonier. (GFR Media)

El entirillado del proyecto de ley que prohíbe las terapias de conversión mantiene el polémico lenguaje que le permite realizar estas prácticas a iglesias y padres.

El Nuevo Día supo que el proyecto podría ser atendido en la sesión de la Cámara de Representantes a celebrarse mañana.  El entirillado es la versión de un proyecto de ley con las enmiendas incluidas.

El informe positivo sobre la medida de administración fue radicado ayer por la representante penepé María Milagros Charbonier, quien evaluó la medida como presidenta de la Comisión de lo Jurídico. Realizó una vista pública y recibió memoriales sobre la pieza legislativa.

Prácticamente todos los grupos que defienden los derechos humanos en Puerto Rico favorecen la medida. Sin embargo, estos objetan la posibilidad de que iglesias y padres puedan continuar con esta práctica. Una de las figuras más vocales en contra de este lenguaje, incluído en el artículo 6, lo ha sido la senadora novoprogresista Zoé Laboy.

La versión del Senado de este proyecto, sin embargo, es atendida por la senadora Nayda Venegas Brown, quien no ha querido revelar si realizará vistas públicas. La legisladora ha sostenido públicamente que no cree en la medida.

El proyecto tiene el efecto de prohibir las terapias de conversión aplicadas por profesionales de la salud mental. En la medida original se indicaba que cualquiera de estos profesionales que realizara esta práctica estaría sujeto a medida disciplinarias aplicadas por la Junta Examinadora que le corresponda, pero con una enmienda de Charbonier, se tipifica esta conducta también como un delito grave con multa no mayor de hasta $5,000. Eso significa, en teoría, que podría ser una multa tan baja como $1 ya que queda a la discreción de un juez o jueza.

La definición de terapia reparativa o de conversión se mantiene igual en el proyecto: "tratamiento psicológico o psiqiuátrico realizado por un profesional dedicado a proveer servicios de salud mental que vaya en contra de la voluntad del paciente, o que suponga un atentado contra la dignidad humana". En concreto, que se busque "revertir" la orientación sexual, se afirme que es necesario ese cambio, se realice un tratamiento agresivo que provoque vómitos, náuseas y otras sensaciones desagradables o se apliquen descargas eléctricas. 


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