Este fenómeno atmosférico reabrió las heridas emocionales de Raúl Robles Calderón.

Ocho pulgadas y media de agua inundaron el hogar de Raúl Robles Calderón en la Urbanización Las Vegas durante el paso del huracán María. Dos años después, y ante el paso de la tormenta tropical Karen, las palabras no habladas reflejan en su rostro el dolor que une un evento y el otro.

Raúl, de 83 años, era el único refugiado en el municipio de Ceiba esta tarde, en momentos en que las lluvias de Karen amenazaban con inundar la misma quebrada que durante María arrasó con su casa.

“Me dio miedo porque la otra tormenta, María, me hizo un daño enorme”, relató a El Nuevo Día, sobre la decisión de pernoctar en el refugio. “Yo perdí todo en la casa”, recordó.

El octogenario pasaría la noche en la Escuela Elemental Luis Muñoz Marín, habilitada como refugio en Ceiba. Raúl contó que mantiene una demanda contra la aseguradora MAPFRE, junto a otros afectados, en un pleito por el cobro del seguro de su casa, que según dijo debía cubrir los gastos provocados por el huracán. “Aquí los seguros no pagan”, sostuvo.

“Yo no tengo electricidad desde María en la mitad de la casa”, manifestó.

El alcalde de Ceiba, Angelo Cruz, dijo por su parte que prestaba especial atención a Las Vegas. Allí, la quebrada es una amenaza recurrente durante periodos prologados de lluvia.

En la comunidad viven alrededor de 200 familias, de las cuales unas 60 podrían verse afectadas por las inundaciones.

“Esa área está bajo los niveles del mismo río y cuando suben los niveles de agua se mete dentro de la urbanización, pero ha sido por décadas el problema”, explicó el alcalde.

Cruz indicó que para tratar de evitar que la quebrada salga de su cauce, el domingo se limpió la zona con dos excavadoras, aunque aún así aseguró que exhortó a los residentes a utilizar el refugio durante el paso de la tormenta tropical Karen.

“Nosotros estuvimos casa por casa, puerta por puerta, indicándole que vinieran al refugio, solamente vinieron tres”, explicó. Dos de esos refugiados, se ubicaron posteriormente en la casa de familiares.

“La mayor preocupación de nosotros es el agua como tal, ahora mismo si suben los niveles ahí yo tengo casi 50 familias que tengo que prácticamente en medio de una tormenta sacarlos”, manifestó. Cruz también expresó que también le preocupaban las 100 familias aproximadamente que continúan viviendo bajo toldo azul en Ceiba.  


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