Minnelly Angueira Martínez, a la derecha, acudió a varias de las manifestaciones contra Ricardo Rosselló. (GFR Media)

No se sienten representados por la clase política, desconocen la bonanza económica y por años han visto cómo sus predecesores abandonan la isla en busca de mejores oportunidades.

Al mismo tiempo, se identifican con causas sociales –como la protección ambiental y la equidad de género–, son nativos digitales porque desconocen el mundo sin internet y están mejor preparados para comprender y aprovechar las innovaciones futuras.

Se les llama la Generación Z o “centennials”. Según el Pew Research Center, nacieron entre 1997 y 2012, por lo que no pasan de 22 años. Y en las recientes manifestaciones contra Ricardo Rosselló por los escándalos de corrupción moral y administrativa en torno a su administración, tuvieron una destacada participación.

“Cada ser humano comete errores, pero lo que hizo el ahora exgobernador estuvo mal. Y no fueron solo las malas palabras (en el chat de Telegram). Él y sus allegados se burlaron de todo el país. Nosotros nos merecemos algo mejor. Puerto Rico merece un cambio, y no es cuestión de colores ni partidos políticos, sino de hacer las cosas bien. Este es nuestro país y teníamos que salir a defenderlo”, dijo Minnelly Angueira Martínez, de 18 años, natural de Comerío y quien acudió a varias de las protestas que por 12 días consecutivos se escenificaron el Viejo San Juan, particularmente frente a La Fortaleza.

Era la primera vez de Angueira Martínez en este tipo de expresión democrática. La joven, que este mes inició su bachillerato en Teatro en la Universidad del Sagrado Corazón, sentía que tenía que estar allí. Lo hizo por ella, por sus padres, sus amigos y las próximas generaciones.

“Tenía que ser partícipe. Tenía que ser parte del cambio que quiero para mi país. Y fue maravilloso. Fue una dinámica que jamás había visto en el pueblo y que estoy segura de que seguiremos viendo, no tan solo para protestar contra un gobernante, sino contra otras tantas cosas que son importantes y hay que mejorar, pero pasan desapercibidas, como el maltrato infantil y contra la mujer y el daño ambiental”, afirmó.

Kuyaguaribo López Correa, de 18 años y natural de Barranquitas, también acudió a las manifestaciones. Como a muchos en el país, le ofendieron las burlas y ofensas de Rosselló y sus allegados en el chat. Pero su razón principal para protestar son los recortes presupuestarios que enfrenta la Universidad de Puerto Rico (UPR), que para 2022 llegarían a un 60% respecto a la partida actual.

López Correa entró a la UPR con apenas 12 años, recién completó un bachillerato en Historia de las Américas y Periodismo e inició una maestría en Administración de Empresas.

“El gobierno deRicardo Rosselló no atendió ningún reclamo ni defendió a la UPR. Además, cerró más de 400 escuelas públicas liderado por una secretaria (de Educación, Julia Keleher) que fue arrestada y acusada a nivel federal por cargos de corrupción”, dijo.

“Participé del paro nacional, la manifestación del Capitolio y fui algunos días al Viejo San Juan. Vi participación de todos los sectores de la sociedad, pero los más militantes frente a La Fortaleza, desde las 4:00 de la tarde hasta las 12:00 de la medianoche, éramos los jóvenes. Para todos en Puerto Rico, esta fue una oportunidad de entender que la democracia no es ir a votar cada cuatro años, sino que hay otras formas de exigir que los gobernantes escuchen a su pueblo. Fue un proceso de aprendizaje para todos”, añadió.

¿Cuántos y cómo son?

Los datos censales oficiales más recientes son de 2017. Ese año, según la Encuesta sobre la Comunidad de Puerto Rico del Negociado del Censo de EE.UU., en la isla había 657,809 “centennials”, equivalentes al 19.7% de la población.

Ese total se dividía en 338,094 hombres y 319,715 mujeres. En términos de edad, el 42.5% tenía entre 15 y 20 años. El 75.5% vivía con sus padres biológicos y el 12.3%, con sus abuelos.

Para la antropóloga, socióloga y demógrafa Vivianna de Jesús Monge, un dato llamativo es que, en 2017, el 66.9% de los “centennials” boricuas estudiaba en escuelas o universidades públicas. A su juicio, ello puede responder a que cuando inició la recesión, en 2006, los mayores de la Generación Z apenas tenían 9 años y sus padres habrían hecho ajustes económicos, como cambiarlos de escuelas privadas a públicas, para afrontar la crisis.

De Jesús Monge estimó que los “centennials” que acudieron a las manifestaciones contra Rosselló vivieron –o aún viven– la inestabilidad en sus hogares a causa de la recesión. Es posible que sus abuelos sean “Baby Boomers”, nacidos entre 1946 y 1964, y los hayan oído hablar sobre cambios sociales y gobiernos menos confiables. También, que tengan familiares de la Generación X, nacidos entre 1965 y 1980, y que se expresan decepcionados prácticamente de todo. “Esa combinación los ha hecho pensar, reflexionar más, y se han vuelto partidarios”, dijo la experta.

En 2017, el 0.2% o 1,186 “centennials” habían completado un bachillerato en las siguientes áreas académicas: agricultura, educación, artes, enfermería y gerencia y administración de empresas.

“Esas concentraciones demuestran que esta es una generación sensible y que quiere aportar a la sociedad. Atender a las personas, proveer servicios y cuidar el ambiente denota sensibilidad”, dijo De Jesús Monge.

Por otro lado, según laEncuesta, el 54.3% de los “centennials” vivía bajo el nivel de pobreza, el 9.6% tenía alguna incapacidad física o mental, y el 4.4% carecía de cubierta médica. “Esto último es bien preocupante, porque estamos hablando de menores de edad, cuya salud podría estar descuidada porque tendrían dificultad para prevenir y tratar enfermedades”, advirtió.

"No son millennials"

Alexis Santos, quien es demógrafo en la Universidad Estatal de Pensilvania, expuso que la Generación Z se diferencia de sus antecesores, los “millennials”, nacidos entre 1981 y 1996, de muchas maneras.

“Una de las grandes diferencias son los cambios que han ocurrido durante sus vidas. Por ejemplo, los ‘millennials’ experimentaron de primera mano el cambio de ‘dial-up’ a internet de alta velocidad o de teléfonos de línea inalámbricos y celulares. La Generación Z ha crecido con el cambio tecnológico como una constante. El cambio es una constante en sus vidas”, dijo Santos.

Añadió que los “centennials” boricuas han crecido viendo a los “millennials” irse debido a la crisis económica, se afectaron por el cierre de escuelas y ahora tienen dificultad para estudiar en la UPR por el aumento en los costos de matrícula.

“Si ven a través de ese crisol, su participación en las manifestaciones contra Rosselló era bastante lógica. Todo convergió en las manifestaciones. No quieren irse de Puerto Rico, quieren un mejor futuro y quieren oportunidades, pero también han visto que, si las cosas no mejoran, tendrían que tomar la decisión que han tomado muchos de sus mayores. Es necesario estudiar qué eventos específicos son los que han experimentado y que, quizás, le dan forma a sus conductas y reclamos de espacio y de ser parte de la solución”, declaró.

Por su parte, Fernando Tormos Aponte, quien es estudioso de movimiento sociales, académico visitante en la Universidad Johns Hopkins y becario posdoctoral en la Universidad de Maryland, afirmó que la movilización de la Generación Z en Puerto Rico es parte de un fenómeno global.

“En otros países, esta es la generación que se ha tirado a la calle a exigirles a sus líderes que enfrenten el cambio climático o legislación para atender la violencia de armas. En Puerto Rico, es una generación que está viviendo los efectos de las políticas públicas que varias administraciones, locales y federales, han implantado, como el cese de oportunidades educativas”, planteó.

Según Tormos Aponte, los “centennials” boricuas “solo conocen de austeridad”, pues empezaron a nacer al año de la eliminación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos, que proveía incentivos fiscales.

“Pero es una generación que observa y se pregunta, por ejemplo, cómo en el mismo lugar donde se construyen trenes urbanos y megaproyectos –como el ‘Choliseo’–, no pueden mantener escuelas ni hospitales abiertos y dejan morira los muertos del huracán María por negligencia. No es sorpresa, entonces, que ante la crisis de gobernanza que vivía el país, esta generación tomara las calles y las redes sociales”, dijo.

Nativos digitales

Precisamente, una peculiaridad de las manifestaciones contra Rosselló, incluido el paro nacional, es que se convocaron de forma espontánea a través de las redes sociales, y la Generación Z “está ultraconectada”, resaltó la directora de Análisis y Política Social de la firma Estudios Técnicos, Anitza María Cox.

El más reciente estudio sobre internet en la isla, publicado en mayo por la Asociación de Ejecutivos de Ventas y Mercadeo (SME, en inglés), reveló que la incidencia de uso entre jóvenes de 12 a 17 años es de 100%, mientras que en los que tienen de 18 a 24 años llega a 96%.

El estudio también halló que el 98% de los jóvenes entre 12 y 17 años usa teléfonos celulares, cifra que sube a 100% en los que tienen de 18 a 24 años.

En términos de redes sociales, la favorita para los jóvenes entre 12 y 17 años es Instagram, seguida de Facebook, Snapchat, YouTube y Twitter. Para los que tienen de 18 a 24 años, la red favorita es Facebook, seguida de Instagram, YouTube, Snapchat y Twitter.

“Las actividades que más hacen en línea son ver fotos y vídeos, y los de 18 a 24 años también leen noticias y chatean o envían mensajes a amigos”, dijo Cox, quien describió a los “centennials” como una generación curiosa, con un alto sentido de justicia y que respeta la diversidad.

“Eso tiene mucho que ver con que han crecido en un ambiente tecnológico, que les abre puertas y los pone en contacto con lo distinto, con lo nuevo, con el otro”, añadió.

Por su parte, Andrés Claudio, gerente general de Hearts & Science Puerto Rico, indicó que agencias de medios como la suya se mantienen atentos a los cambios y tendencias generacionales para ofrecer servicios relevantes.

“A diferencia de otras generaciones que dependen de relaciones humanas más personalizadas, estos jóvenes nacieron con la tecnología en la mano y las redes son parte de su mundo social espontáneo. Eso impacta las marcas y el mercado, pero también la parte social. Hemos visto cómo artistas y figuras de la clase política han hecho uso efectivo de las redes sociales, convirtiéndolas en instrumento para mover la conciencia de la gente”, sostuvo.

En esa línea, Claudio y Tormos Aponte resaltaron el rol de artistas como Ricky Martin, René Pérez y Bad Bunny, que usaron sus redes sociales para convocar a sus seguidores a las protestas contra Rosselló.

“La gente –de todas las edades– se movilizó porque son sus fanáticos y porque es parte de su comunicación diaria. Hoy día, en las redes sociales está el fenómeno de las comunidades cohesivas, donde la gente comparte temas comunes, y eso es importante porque las personas se apoyan entre sí y van amplificando los mensajes, creando múltiples comunidades alrededor”, dijo Claudio, y afirmó que, en el contexto de las manifestaciones, las comunidades cohesivas funcionaron.

¿Qué se puede esperar?

Los entrevistados coincidieron en que, tras su destacada participación en el verano de 2019, los “centennials” boricuas estarán más presentes en la discusión de asuntos trascendentales.

“Saben que tienen que hacer más con menos, y eso se manifiesta con una mayor madurez y conciencia de cómo integrarse a la sociedad y cómo aportar con sus decisiones”, expuso Claudio.

“Esta generación nos está enseñando a cómo se debe vivir la democracia en el día a día. Es una generación que se va a seguir insertando y que abrirá nuevos escenarios, particularmente para discutir nuevas ideas y acercamientos de la gestión gubernamental”, abundó Cox.

Entretanto, Tormos Aponte indicó que, producto de su activismo, la Generación Z está más empoderada, y eso debe reflejarse en la formulación de políticas públicas para mejorar la calidad de vida en el país.

“Si la generación ‘millennial’ sirve como ejemplo, esperaría esfuerzos de cambio social más abarcadores e impactantes. Esta generación ha participado en uno de los momentos de mayor importancia histórica para Puerto Rico y ha sido como una escuela, como un entrenamiento táctico y de sustancia política. En cuestión de semanas, estos jóvenes se dieron a la tarea de aprender sobre la Constitución, las limitaciones que puede tener y darse cuenta de que la democracia también se hace en la calle y no solo en las urnas”, dijo.

Tormos Aponte comparó con la coyuntura actual con la huelga de la UPR en 2010, liderada por “millennials” y de la que surgieron “muchísimos esfuerzos paralelos”, como la Colectiva Feminista en Construcción y los Centros de Apoyo Mutuo, entre otros.

Repasando su participación en las manifestaciones, Angueira Martínez evocó una conversación que tuvo con su madre y que –asegura– será su norte en adelante. “Mi mamá me dijo: ‘Perdóname, porque te pude haber dejado algo mejor en este país’. Y le respondí: ‘Mami, tranquila, me toca a mí arreglarlo y no me pesa. Me toca a mí y no me voy a arrepentir de esto, porque sé que puedo hacer el cambio’. Mi generación dio y dará mucho de qué hablar”, acotó.


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