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El Museo Casa Pilar Defilló es un espacio cultural en el que se educa sobre el legado musical de Pablo Casals. (Suministrada)

Las centenarias calles de la llamada “Sultana del Oeste” gritan a voces una historia que para sus residentes es el más preciado recuerdo del antiguo Mayagüez.

Fábricas de esquina a esquina, viejas tiendas y museos que invitan al turismo a retroceder en historia pero a avanzar en cultura.

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De eso es muestra el Museo Casa Pilar Defilló, un espacio cultural en el que se educa sobre el legado musical de Pablo Casals. Su recién renovada estructura no pierde los detalles de cuando fue la residencia del famoso músico español, que vino a Puerto Rico en el 1995 a dar por terminado el sueño de su madre, Pilar.

Durante la visita guiada por Marissa Ramos Santana se puede presenciar de primera mano los registros más altos de la vida del ilustre músico, compositor y fundador de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

“Aquí mismito fue donde Pablo ofreció un concierto al público, en pleno balcón”, señaló Ramos Santana, directora del museo que propone entrelazar las artes y la música de modo que sirvan para la educación cultural de los mayagüezanos y los fieles admiradores de Casals.

“El concierto fue todo un éxito. Miles de personas llegaron y se conglomeraron en esta calle para disfrutar de su música, pero más que todo ser testigos de este homenaje que Pablo le hizo a su señora madre, Pilar, inspirado en las canciones de cuna catalanes de su niñez, donde interpretó la ‘Pastoral’ de Johann Sebastian Bach. Marta Casals también se unió y cantó algunas canciones compuestas 60 años antes por Casals cuando su madre cosía”, comentó Ramos Santana al tiempo que señalaba una imagen tomada durante el acontecimiento.

En la imagen, Casals aparece junto al pianista puertorriqueño Narciso Figueroa, con quien ese mismo día interpretó el tema “El canto de los pájaros”, considerado como el himno de los exiliados catalanes. Otras fotos, que pertenecen al archivo de la Fundación Luis Muñoz Marín, cuelgan a lo largo de las paredes que seguramente retumbaban cada vez que Casals declaraba su amor por la música a través del cello.

Si continúas por el interior de esta joya arquitectónica tendrás tu propio encuentro con el proclamado Hijo Adoptivo de Puerto Rico. Esto, gracias a una escultura de tamaño real de Casals que convoca a reflexionar sobre las vicisitudes que atravesó el maestro para luchar por la paz y los derechos humanos.

Y es ahí donde Ramos Santana explica que Pablo llegó a Puerto Rico en la década del 50, en tiempos en que la ciudad de Mayagüez se encontraba en su desarrollo de una ciudad agrícola a ciudad sumergida en el proceso de la industrialización.

“Casals, con su música trascendió las fronteras de las desigualdades de los derechos humanos, siendo reconocido como virtuoso violonchelista destacado del siglo XX”, afirma Ramos Santana.

Los detalles del interior del museo hacen que el recorrido gratuito seadentre además en el trasfondo arquitectónico de la estructura, edificada en 1841 y considerada por los historiadores como uno de los pocos ejemplos existentes de casas gemelas al estilo neoclásico criollo, típico de la burguesía mayagüezana rural del siglo XIX.

También resaltan ante la mirada los arcos montantes en madera que ornamentan los espacios de las habitaciones de la casona con majestuosos diseños que asemejan filigrana de encaje conocidos popularmente como “soles truncos”.

“Todos los pisos fueron restaurados. La mayoría es en mármol y se incorporaron alfombras de mosaicos hidráulicos o losa criolla restaurada, existentes de una construcción posterior de la década del 20”, aseguró Ramos Santana y, además, agregó que el conjunto frontal de la residencia está ornamentado por un friso de eslabones clásico.

“Su fachada consta de cuatro arcos de medio punto, dos centrales con ventanales dobles de persianas y celosía adornados con columnas de fuste liso y capitel dórico enmarcan el centro junto a dos balcones gemelos decorados con hierro forjado”.

Ya en el jardín posterior de la casa, la directora concluye explicando cómo los ideales de la familia Defilló y su dimensión humanista, fueron transmitidos a Pilar Úrsula Defilló, mujer avanzada a su época, que a su vez forjó en Pablo un hombre con valores de humanismo, civismo, derechos humanos, libertad y paz.

A estas salas se unen otras como las del Museo Eugenio María de Hostos y, por supuesto, la fábrica del famoso Brazo Gitano Franco, que aunque no se considera un museo, plasma su historia de los tantos 116 años que le ha servido de sabor a Puerto Rico y otros países.


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