

27 de abril de 2020 - 11:40 PM


La Oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada (Oppea) recibió $11.8 millones de fondos federales, en las pasadas semanas, como parte de las asignaciones especiales dirigidas a atender la emergencia provocada por la pandemia de COVID-19.
Los fondos se asignaron para diversas áreas de servicios. Las dos principales asignaciones, que suman $7.7 millones, están dirigidas a la compra de alimentos para personas de 60 años o más. Asimismo, la Oppea recibió $2,291,000 para servicios esenciales, que incluyen productos de limpieza e higienización, guantes, gasolina y otros gastos que sean necesarios para realizar las labores.
Para reforzar el programa de ayuda a los cuidadores, en el cual se distribuyen bebidas nutricionales, pañales desechables y equipo de vigilancia, entre otros, la Oppea recibió $1,278,000. Mientras, para el programa del Ombudsman, que cuenta con los inspectores que visitan lo asilos de ancianos, obtuvo $229,140.
Los fondos provienen del Departamento de Salud federal y son parte del dinero asignado mediante las leyes especiales aprobadas en Estados Unidos para hacer frente a los contagios.
Inicialmente, la procuradora Carmen Delia Sánchez decidió enviar alimentos a los 130 centros de actividades para personas de 60 años o más (centros de envejecientes), que ya reciben un presupuesto para cocinar y alimentar a sus participantes. Para ello, hace unas semanas, Sánchez contrató a un distribuidor del gobierno para que entregara alimentos y productos de limpieza a los centros.
Pero el proceso se tardó y algunos centros recibieron los alimentos hace apenas unos días. Además, Sánchez dijo que “escogimos uno que es suplidor de cantidades industriales y algunos centros no quieren cocinar, sino repartir compras”.
Ahora, la funcionaria cambió la estrategia y, esta semana, les asignará $20,000 a los centros que no tienen señalamientos o no tienen propuestas aprobadas en la Oppea para que se encarguen de comprar y distribuir los alimentos. A los que tienen señalamientos, continuará enviándoles alimentos para distribuyan compras entre sus participantes y cualquier persona de la comunidad que lo necesite.
La iniciativa también se extenderá a las égidas que operan bajo la ley 173 y Plan 8 de la Administración de Vivienda Pública, en las que residen adultos mayores de forma independiente. Sánchez está en negociaciones con supermercados locales para que entreguen compras a los residentes de las égidas cada dos semanas, durante un mes.
En algunas, se llevará comida caliente, como es el caso de las seis égidas que administra Vivienda Pública ubicadas en San Juan, Luquillo y Carolina, a las que ayer se les comenzó a entregar alimentos. Ayer, también se llevó comida caliente a comunidades de Comerío y Corozal, en donde los alcaldes identificaron personas que necesitan esa ayuda, explicó la procuradora. Mientras, mañana, lunes, inicia la entrega de comida caliente en cinco égidas vinculadas al Hospital Ryder de Humacao.
“En esas égidas hay pocos residentes y la mayoría tiene dificultad para cocinar”, explicó la funcionaria. Esa ayuda se entregará cinco días a la semana, durante un mes.
Sánchez indicó que también ha solicitado que Vivienda Pública identifique adultos mayores que viven en residenciales públicos y que necesitan asistencia nutricional para llevarles comidas calientes con suplidores de áreas cercanas.
“Yo quiero llegar a los adultos mayores a través de los centros, las égidas y los residenciales, pero yo sé que en las comunidades hay gente que necesita. Ya me comuniqué con gente de Trastalleres, que me solicitaron comida para 200 personas, con representantes de las ocho comunidades de Santurce agrupadas en la organización G-8, que solicitaron asistencia para 875 personas, y en la Península de Cantera, que solicitaron comida para 350”, reveló Sánchez, quien extenderá la identificación de personas en las comunidades a través de líderes comunitarios y organizaciones que les brindan servicios.
Asimismo, indicó que las personas que requieran servicios u orientación o que necesiten presentar querellas pueden llamar al cuadro de la Oppea, (787) 721-6121, que transfiere las llamadas al personal que trabaja a distancia.
Servicios al hogar
De otra parte, Zoraida Vega Tirado, quien dirige Esperanza para la Vejez, una entidad que administra centros de actividades para adultos mayores en Ponce, Mayagüez y San Germán, indicó que, tan pronto el gobierno decretó la cuarentena, comenzaron a enviarles almuerzos al hogar a los cerca de 380 participantes que tienen registrados.
Para extender el servicio a personas de la comunidad que no tenía registradas, como no las pueden visitar para cualificarlas, les solicitarán el certificado de nacimiento para corroborar la edad.
Vega indicó que tiene suficiente alimento para ofrecer el servicio, pero lo que necesita son los productos desechables para repartir, como platos y cubiertos.
“Para que nuestros participantes no se expongan, cuando se les lleva almuerzo, se les pregunta si necesitan comprar algo en el supermercado, se toma la orden y la enfermera hace la compra”, dijo.
En los centros que administra, también se continúa dando la atención de las trabajadoras sociales, enfermeras y coordinadores, quienes “todos los días llaman a un grupo de personas para saber cómo están”, agregó.
“Para el adulto mayor esto ha sido muy difícil. Están con mucha ansiedad, principalmente los que viven solos, porque el centro es su hogar. Esto les rompió la rutina de un día para otro”, lamentó Vega.
Los municipios también han hecho cambios para ofrecer alimentos en el hogar ya que administran la mayoría de los centros de actividades para adultos mayores.
Uno de esos es Coamo, que tiene tres centros y tres égidas. Además de llevar comida a los 150 participantes de los centros, están haciéndoles la compra a los adultos mayores que lo soliciten y coordinaron para que las farmacias hagan entregas a domicilio.
A través del programa Tu canasta básica, establecieron seis líneas de teléfono que contesta igual número de empleados en sus casas para recibir las solicitudes del servicio de compras. Otro grupo de empleados, con identificación y camisa del municipio y en un vehículo oficial, recoge las notas de las compras y luego les llevan los productos.
Para incentivar a las personas a utilizar el servicio, a todo el que lo use le entregan una compra adicional gratis. Asimismo, a todos se les regala una mascarilla de tela que adquirió el municipio.
“Estamos haciendo lo imposible para que el adulto mayor se quede en su casa. Hemos impactado a más de 100 adultos mayores en la comunidad y otros 200 de las égidas. Con los chavos de la procuradora vamos a llegar a 1,600 adultos mayores más”, anticipó el alcalde Juan Carlos García Padilla.
“Estoy pensando dejarlo permanente porque hay mucha necesidad”, anticipó el alcalde, quien también entregó mascarillas a los empleados de los nueve asilos que hay en el municipio, así como productos para desinfectar.
Estimó en $20,000 -de fondos municipales- lo que ha invertido hasta el momento.
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