

27 de abril de 2020 - 3:39 PM

Aramis Benítez Rosado, de 66 años, solo salía de su hogar en Bayamón para asuntos de emergencia y para ir a la farmacia. Pero, aun así, en algún momento, lo alcanzó el nuevo coronavirus.
“Yo soy asmático desde los 8 años. Cuando te da asma es como si te cogieran el pecho y te lo apretaran hacia dentro, pero lo que a mí me dio era como si el pecho me fuera a explotar”, manifestó en entrevista con El Nuevo Día.
“Cuando me dijeron que tenía COVID-19 yo casi me desmayo”, relató. “Es que yo no salgo para ningún lado”, dijo el hombre que pensó en ese momento.
Benítez Rosado, que aseguró estaba atento a cada movimiento que hacía, intenta precisar el momento en que pudo haber ocurrido el contagio y relata un instante. “Cuando yo salí de la farmacia, me dio picor en un cachete y me toqué (la cara)”.
No está claro el momento del contagio, pero dos días después de ese suceso que se quedó grabado en la memoria del hombre, y ya con dificultad para respirar, acudió a la sala de Emergencias del Hospital El Maestro el 8 de abril.
Debido a su padecimiento de asma, Benítez fue tratado como un paciente de esa condición y enviado a su casa. No obstante, el 17 de abril tuvo que regresar al hospital, donde fue ingresado y recibió cuidado intensivo durante ocho días. En esa segunda visita le administraron la prueba de COVID-19, que arrojó un resultado positivo al virus. “Ellos (los médicos) pensaban que me tenían que intubar”, aunque aseguró que se pudo evitar ese procedimiento médico.
Además de la dificultad para respirar, Benítez Rosado –que también padece de diabetes y alta presión arterial- solo presentaba tos “y como un catarro bien fuerte”. El sábado, luego de arrojar negativo a una segunda prueba y estar fuera de peligro, el hombre fue dado de alta del hospital y regresó a su casa. Indicó que toda su familia se realizó la prueba del virus y arrojaron negativo.
Enfrenta una doble batalla por su salud
El maestro retirado no solo ha tenido que enfrentar el COVID-19. El pasado 28 de febrero lo diagnosticaron con un tipo de cáncer en el estómago para el cual aún no ha recibido tratamiento.
Luego del diagnóstico, Benítez contó que durante dos semanas estuvo llamando al centro de llamadas del Plan Vital para coordinar una cita y solicitar lo que se conoce como una cubierta catastrófica para cubrir su tratamiento médico, pero no tuvo éxito.
Recordó que el día 13 de marzo acudió a la Oficina de Ayuda al Ciudadano de La Fortaleza, donde finalmente consiguió que le coordinaran una cita para ese mismo día. Sin embargo, por un error técnico, no le completaron el proceso ese día.
“Cuando voy, lleno los papeles, tenía los medicamentos, pero no el costo. El técnico (que lo atendió) me dijo, ‘pásate el lunes 16 con el papel ya arreglado’”, expres. Benítez se refiere al formulario MA-34 del Programa Medicaid del Departamento de Salud (DS). Pero ese lunes la oficina no abrió, debido a que ya había entrado el vigor el toque de queda decretado por la gobernadora Wanda Vázquez el día anterior.
“Todavía la reforma (el plan de salud del gobierno) no me ha dado la cubierta catastrófica”, manifestó.
“Yo he llamado al call center (centro de atención de llamadas), he tratado de llenar la solicitud (por internet) y cuando vas a las preguntas de seguridad, el sistema se cae. En este estado llevo dos meses”, explicó.
A pesar de haber superado la prueba que supuso contraer COVID-19, Benítez todavía continúa luchando por su salud. “Cada vez que me atienden me dan una excusa diferente”, apuntó.
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