

7 de enero de 2026 - 11:10 PM


En momentos en que la propagación de la influenza alcanza el umbral epidémico en Puerto Rico, el rol de los 958 laboratorios clínicos resulta esencial, más aún ante el auge por el uso de las pruebas caseras.
“Lo más importante, después de la vacunación, es la detección temprana, porque esto es lo que va a disminuir los contagios”, consideró la presidenta del Colegio de Tecnólogos Médicos de Puerto Rico, Lina García.
Explicó que los laboratorios cuentan con el personal adecuado, desde médicos y enfermeros hasta tecnólogos médicos, que son los especialistas “en el análisis de las pruebas y son pieza fundamental en el sistema de salud porque trabajan con la detección temprana de la influenza y manejan también la vigilancia epidemiológica”.
En tanto, el presidente de la Asociación de Laboratorios Clínicos, Felipe Cintrón, destacó que estos centros clínicos están regulados y las herramientas que utilizan están aprobadas por la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA, en inglés), algo que, enfatizó, “es bien importante para que esos resultados sean confiables” y que puedan considerarse para el sistema de salud.
Según datos del Departamento de Salud, hasta el 27 de diciembre, se habían acumulado 32,469 casos de influenza, lo que representa 3,706 más respecto a los reportados hasta el 20 de diciembre. Con estos datos, ya son tres semanas que Puerto Rico lleva sobre el umbral de epidemia, pero, para tal declaración, la alta incidencia de casos debe sostenerse seis semanas.
Durante esta temporada de influenza, al menos, 96 personas han fallecido. Aunque las muertes son principalmente de adultos mayores, la mayoría de los casos y la hospitalizaciones corresponden a pacientes pediátricos.
Ante ese escenario, ambos entrevistados levantaron bandera sobre la proliferación –particularmente después de la pandemia– de las pruebas caseras para el diagnóstico de los tipos A y B de la influenza.
García advirtió que, como tecnóloga médica, no puede garantizar la certeza del resultado que arroja la prueba. Primero, porque desconoce la sensibilidad y el nivel de detección de la prueba, que no es el mismo a las que se conducen en laboratorios. En segundo lugar, están los controles para la preservación de las pruebas y, por último, posibles variables en la toma de la muestra.
“La toma de muestra es la parte más lábil en el proceso. Si no tomamos la muestra bien, no vamos a tener un resultado confiable. Hay factores que son tan sencillos como si el hisopo es de nilón o si el hisopo es de algodón, que pueden afectar el resultado”, explicó.
Para Cintrón, en tanto, las pruebas caseras son una “amenaza a la salud pública”, pues dan un falso sentido de tranquilidad, cuando muchas no están aprobadas y no son precisas, por lo que pueden arrojar falsos resultados, tanto positivos como negativos.
“Realmente, son una amenaza para la salud pública, ya que estas pruebas que no son aprobadas, pues crean una sensación falsa de seguridad porque pueden marcar que son falsos negativos o falsos positivos”, consideró el presidente de la Asociación de Laboratorios Clínicos, quien instó al gobierno a actuar “inmediatamente” para validar si las pruebas que venden en las farmacias están aprobadas por la FDA.
Aparte de la imprecisión, el uso de la prueba casera, dijeron, limita el que el Estado pueda obtener información real y precisa de los casos influenza, pues son los laboratorios los que reportan las incidencias ante el Departamento de Salud.
“Es bien importante que la gente vaya al laboratorio porque, de esa manera, podemos tener específicamente los datos de cuáles son las áreas o en los lugares en Puerto Rico, los pueblos, donde el Departamento de Salud tiene que aumentar su vigilancia para poder limitar y tratar de disminuir que sigan aumentando los casos”, destacó la presidenta del Colegio de Tecnólogos Médicos.
Al presente, según las cifras del Departamento de Salud es la región de Ponce, con 6,867 casos, la de mayor incidencia esta temporada.
Las pruebas caseras se han utilizado para alcanzar lugares remotos en Estados Unidos, donde las personas tienen que viajar horas para llegar a un laboratorio, pero ese no es el caso en Puerto Rico, donde hay casi mil de estos centros, planteó García.
“La geografía de Estados Unidos es totalmente diferente a la geografía de Puerto Rico. En Estados Unidos, sí hay sitios donde estas pruebas caseras las han traído porque, a veces, las personas tienen que guiar dos y tres horas para poder conseguir un laboratorio”, subrayó.
Los entrevistados sugirieron acudir a un laboratorio por una prueba diagnóstica tan pronto aparezca algún síntoma.
El procedimiento, entre la toma de la muestra nasal, el procesamiento y la entrega del resultado toma alrededor de una hora. Se recomienda hacer las pruebas también de micoplasma y COVID-19 para descartar algunas de esas enfermedades, pues todas presentan los mismos síntomas: fiebre, escalofríos, tos, dolor de garganta, mucosidad nasal o nariz tapada, dolores musculares y corporales, dolores de cabeza y fatiga o cansancio.
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