Familias de Utuado y Orocovis relatan sus vivencias tras el fenómeno de Fiona.
Familias de Utuado y Orocovis relatan sus vivencias tras el fenómeno de Fiona. (Suministrada)

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“Ay, ay, ay, ay, ganas de llorar”.

Con esta expresión, Nelson Martínez, vecino de Orocovis, dejó entrever la frustración que experimenta desde el pasado fin de semana cuando las lluvias y vientos que dejó a su paso el huracán Fiona le destruyeran la siembra de café.

“Todo el café maduro se fue al piso. Pero, nada, hay que seguir para adelante. Tan pronto pase todo esto, volvemos otra vez, es que no se puede perder el tiempo. Al mal tiempo buena cara, hay que seguir luchando todo el tiempo”, narró el hombre.

Martínez conversó con El Nuevo Día mientras hacía una fila, tipo servi carro, como parte de una iniciativa del Departamento de la Familia para llevar alimentos a comunidades en necesidad. “Hemos estado repartiendo estas cajas que tienen de 15 a 20 libras de alimentos por familia para que, obviamente, tengan ese suministro adicional que tanto están necesitando”, indicó la secretaria Carmen Ana González Magaz.

Ayer, personal de la agencia -con la colaboración de la Guardia Nacional- distribuyó 4,000 cajas con comestibles a través de los municipios de Orocovis, Manatí y Utuado. Pero, en los pasados días también han impactado los pueblos de Aguas Buenas, Cayey, Comerío, Ponce y Yabucoa, entre otros. “Todas estas comunidades tienen esa dicha de que se activan los unos a los otros y ese apoyo está”, expuso la titular al enfatizar en la necesidad de la corresponsabilidad en momentos como el que atraviesa el país.

Alberto Fradera, administrador de la Administración de Desarrollo Socioeconómico de la Familia (ADSEF), dijo que han proyectado impactar unas 8,000 familias, pero esta cifra podría aumentar dependiendo de cuánto se extienda la emergencia. Sin embargo, aclaró, que esta iniciativa está disponible todo el año. “Tras el paso del huracán Fiona hemos podido ver lugares que se han visto grandemente afectados”, expuso el funcionario.

Las personas recibieron alimentos no perecederos, como carnes enlatadas, granos, frutas enlatadas, leche, jugo, huevo en polvo y dátiles, entre otros comestibles. En otras municipalidades, sin embargo, los alcaldes han peticionado entrega de comidas calientes, específicamente en comunidades donde residen mayormente adultos mayores.

Iris Nereida Hernández, también vecina de Orocovis, regresó el miércoles al país, pero encontró su residencia “destruida”. “Me esponjó los paneles...la finca destruida”, expuso. “Por lo menos que llegue el agua. Ayer (miércoles) cuando veníamos de San Juan nos parábamos dondequiera a ver si nos daban agua y pudimos conseguir”, agregó.

En Orocovis se entregaron 880 cajas de alimentos en las comunidades de Cacao, Bauta Abajo y Ala de la Piedra.

En la fila para buscar sus alimentos estaba también Luis Ocasio, quien recién regresaba de Ciales, donde fueron en búsqueda de combustible para el generador eléctrico. “Estábamos buscando gasolina en Ciales porque aquí no hay, pero el yerno de nosotros nos consiguió y fuimos a buscarla”, señaló.

“Gracias a Dios que nos entregaron esos alimentos, eso es una bendición”, dijo Norma Burgos. “Hay que dar gracias porque todo lo que llega, llega a tiempo”, agregó Juan Ramón Ortiz.

Héctor Luis Carrera se enteró de la repartición de alimentos mientras le echaba gasolina a su vehículo. “Yo, dije: ‘a, pues, espérate para que me den una a mí también”, contó. “Me viene bastante bien (la casa de comestibles) porque yo vivo allí, solo”, dijo.

El alcalde de Orocovis, Jesús Colón Berlingieri, explicó que la carretera PR-155 continúa intransitable a causa de un deslizamiento. “Se cayó medio kilómetro de montaña a la carretera y eso que cayó es babote, así que sacamos y cae, sacamos y cae. Pero, ya finalmente logramos estabilizar y estamos en el proceso de limpieza y darle seguridad a la carretera”, señaló.

Abordado sobre qué es lo más urgente, afirmó que, además del acceso, urgen de agua y electricidad. Dijo que le peticionó al Negociado para el Manejo de Emergencias 6,000 cajas de agua.

Historias como las de estas orocoveñas familias se repitieron a través de todo el recorrido por el área de la montaña. En Utuado –donde se repartieron otras 300 cajas de alimentos en las comunidades La Cuchilla, Parcelas Pons y Salto Arriba- nos topamos con don Ramón Quiñones Medina, quien perdió parte de sus pertenencias debido a que los vientos arrancaron parte del techo de zinc. “Los palos de allá atrás se cayeron y el zinc se levantó. Yo había arreglado eso un poco, pero fue muy fuerte esta cosa”, dijo el hombre en referencia al fenómeno atmosférico.

“Esto fue una barbaridad. El problema fue que venía suave, después se aguantaba y después uno decía: ‘ya se iría’ y, de momento, juaquiti, otra vez y otra vez. Yo sumé y estuvo sobre 30 horas lloviendo, eso no es cáscara de coco”, expresó Quiñones Medina.

En Utuado, explicó el alcalde Jorge A. Pérez, se han logrado despejar todas las carreteras que presentaban deslizamientos. Mientras, el 80% de las plantas de distribución de agua están en funcionamiento. Al igual que la mayoría del país, el 100% de la municipalidad está sin servicio energético. “Le pedimos a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) poner cinco oasis en algunos puntos en sitios altos donde el agua no ha llegado, porque entendemos que es lo más apremiante en estos momentos para la limpieza, los baños y el aseo personal”, dijo el ejecutivo municipal.

Durante el impacto, personal municipal también entregó un kit de desinfección -que incluía pruebas caseras de Covid-19. “Sabemos que lo que habían comprado (de alimentos) se les está acabando y necesitan llenar ese espacio”, expuso.

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